Uno nunca sabe cuándo se va a enfundar el mono de carreras y subirse a un coche para correr en circuito. El caso es que hace varios meses unos amigos me propusieron correr la Cencerro Race. ¿Qué es eso te preguntarás? Yo también lo hice en ese momento, y a grandes rasgos, es una carrera de resistencia de seis horas con coches baratos y de mínima preparación, hecha para divertirse al mejor precio, con el componente emocionante de competir contra otros, pero el toque divertido de correr y pasarlo bien.

A diferencia de competiciones de mayor calado y nivel como las 24 Horas de Ascari de la gente de 8000 vueltas, la Cencerro Race no requiere un coche competitivo, sino más bien resistente. El vehículo debe tener más de 20 años, ser gasolina, atmosférico, no más de 150 CV ni superar un valor de 1.500 euros. Como veis, auténticos cencerros. Nuestro bólido escogido fue un Volkswagen Golf GTI Mk3 8 válvulas con un golpe frontal a precio de desguace.

La aventura comienza preparando el coche, lo cuál también es muy básico, pues casi todo debe ir de serie, especialmente el motor, para que así no te gastes tanto dinero más allá de poner le coche a punto de revisiones y elementos de seguridad tales como barras, arneses o baquet que si están permitidos.

El otro requerimiento para el equipo es elegir un disfraz para los pilotos y el coche. Sopesamos varias opciones, pero finalmente decidimos rendir un pequeño homenaje a uno de los cuerpos de seguridad del estado, llamando al coche Golfo Civil y pintándolo de verde en puertas y capós, y haciéndonos con una camiseta de la benemérita y un tricornio.

Llegado el día D, partimos hacia el circuito de Kotar en Burgos, donde la escena era más propia de una película de los Monty Phyton más que de una carrera, con gente disfrazada por doquier y coches decorados de todo tipo. Desde un Auda A4 con un huevo de dinosaurio en el techo, hasta un Nissan Primera como coche de Batman, o un Calibra a lo Coche Fantástico, así como dos coches más imitando la decoración de la Guardia Civil.

Comienzan los libres, y toca reconocer la pista y probar las sensaciones con el coche en pista, pero poco íbamos a probar con el mal funcionamiento que el Golf estaba teniendo. Tirones y falta de potencia, no va bien y tras dos vueltas entra a boxes. Nuestro mecánico Alex empieza a sacar las bujías y a desmontar más partes para limpiarlas y ver si así va mejor. Sale a pista con él y parece que algo ha mejorado, pero a partir de ciertas revoluciones sigue pegando tirones, aunque se puede correr.

La salida de la Cencerro Race será lanzada, tipo Indianápolis, y el orden por sorteo. Maldita suerte la nuestra que nos toca salir penúltimos. Esto condiciona la estrategia y decidimos sacar a nuestro hombre más agresivo el primero, para remontar todo lo posible. Pistoletazo de salida y allá van. Pronto se empiezan a ver las diferencias entre los coches de la parrilla más y menos potentes, mientras en nuestro primer turno comienza la remontada desde la 24ª posición. Después de casi una hora vamos séptimos gracias a alguna que otra salida de pista y una conducción magistral por parte de Cristian, que tiene que entrar a boxes unos minutos antes de lo debido por no haber rellenado el depósito del todo antes de la salida. El Golf traga como un ruso con los semi slick que le hemos calzado.

Llega mi turno y la misión es clara, mantener la excelente posición conseguida con el renqueante pero ágil Golf. Salgo a pista y noto ciertos tirones pero el coche corre lo suficiente para que uno se divierta y pueda doblar a los últimos coches que ruedan en pista. Las ruedas traseras están aún algo cristalizadas así que no se puede tirar uno a muerte a la curva porque derrapa como un M3, pero el coche frena de maravilla y aguanta el tipo.

El circuito de Kotar es algo ratonero con la mayoría de curvas lentas y un par de zonas rápidas, por lo que el coche solo llega al corte en segunda en dos rectas, en las que meter tercera se descarta porque acto seguido hay que empezar a frenar para la siguiente curva, así que hicimos toda la pista en segunda, levantando el pie un par de veces para no forzar demasiado el motor, un poco menos de lo que ya lo estábamos haciendo.

Me quito varios doblados y me doblan varios coches, pero alcanzo otro coche de la Guardia Civil, en este caso un Cencerro Civil, un 306 con matrícula de Toledo, que no rodaba a mal ritmo. Entonces me avisan desde el box por radio que estoy persiguiendo al tercer clasificado, lo cual me anima a pisarle aún más. Cuando lo tengo casi a tiro aparece el Calibra Fantástico delante nuestra y hay que doblarlo. Forcejeamos posiciones varias veces, pero una bandera amarilla rompe la bonita lucha de tres coches. El 306 me pasa y adelanta en la siguiente vuelta al Opel negro mate destartalado, cosa que imito acto seguido para volver a ir en solitario a por él, pero cuando quiero cogerle se mete a boxes y acabo el resto de mi turno rodando prácticamente en solitario. Mi hora de correr se me ha pasado volando, ha sido pura emoción y adrenalina, sin importar el coche que llevaba entre manos.

Le toca el turno al siguiente compañero y nada más salir, comete un error debido a la reaparición de los fallos del coche y golpea con violencia un piano. Se para y en boxes empiezan los miedos. Le preguntamos por radio que ocurre y con voz nerviosa y acelerada nos dice que puede haber partido el cárter o fallar un cilindro. Intentamos calmarle y le decimos que si arranca y anda, vuelva a boxes como sea. Lo logra y los daños no son tan graves, se había soltado la mariposa de la admisión y el coche apenas aceleraba. Solucionado, vuelve a salir a pista y otro problema más, vuelta a boxes y después de arreglarlo sale para completar el turno, pero hemos caído de la quinta posición a la décimo quinta.

Cronica Cencerro Race 2019 Kotar

Sale el mecánico a correr y nuestro compañero de la benemérita con el Peugeot revienta el cárter contra un piano, dejando una curva impracticable y resbaladiza. Bandera roja, se para la carrera y todo el mundo de vuelta a boxes. Las mecánicas se toman un respiro y volvemos a repasar todos los problemas del Golf. Después de 20 minutos de eterna espera el Safety Car da el visto bueno y salen de nuevo a pista. Más coches van cayendo y nosotros recuperamos alguna posición hasta subir a la undécima. Es hora del último turno, el pobre hombre no contaba con poder conducir, pero milagrosamente el Golfo Civil ha aguantado, así que puede disfrutar todo lo que quiera.

Otro Safety Car más le priva de 10 minutos de tiempo, pero el final está cerca y acabar es aquí ya una victoria. Bandera a cuadros y la alegría estalla en todos los boxes donde el coche sigue en pista, no acabamos de creernos que con los problemas que nos ha dado haya terminado. Hemos disfrutado todos de lo lindo y hemos tenido un ambiente en pista y fuera de ella de lo más divertido y agradable. Todos en el equipo coincidimos en lo mismo, queremos repetir, ahora eso sí, con otro coche mejor.

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