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Desde que Kia entró a formar parte del grupo Hyundai, la joven marca coreana está viviendo unos años muy felices y el Stinger GT es una gran prueba de ello. El compacto Ceed, diseñado y fabricado en Europa, se vende bastante bien, al Kia Rio no se le da mal en Europa y es su coche más vendido en el mundo, y el pelotazo del crossover Sportage ha sido mayúsculo, incluso la marca se ha adentrado con éxito en el terreno de los 40.000 euros con el Sorento.

Digamos que, ganarle terreno a los fabricantes generalistas, muchos de ellos en constante crisis y reconversión, ha sido una tarea relativamente sencilla, así que, ¿por qué no lanzar un modelo alto de gama? Al fin y al cabo, los japoneses lo han hecho, y con éxito, aunque a base de invertir muchos millones y varias generaciones. En Kia, chicos listos, lo han querido hacer un poco más fácil, así que si el primer movimiento, pensando en la gama más popular, fue fichar al director de diseño de Audi, Peter Schreyer, el segundo no ha sido menos inteligente, al poner delante del director general de BMW M, a Albert Biermann, un cheque que debe haber sido impresionante.

Dentro, el Kia Stinger GT tiene buen diseño y elevada calidad.

El resultado del trabajo de ambos alemanes es el Stinger, una berlina de cuatro puertas con un llamativo diseño que, en su presentación y prueba, nos pareció un automóvil excepcional… para ser un Kia. A la hora de la verdad, hay que tenerlo muy claro para invertir en un Stinger la misma cantidad de dinero que BMW pide por un Serie 4 o Audi por un A5 Sportback, así que esta comparativa era más que necesaria.

Aunque la mayoría de los Stinger que veamos en la calle estarán equipado con el diésel de 200 CV, nos dirigimos a la versión alta de gama, con un motor V6 biturbo de 375 CV y, en España, la única posibilidad de la tracción total –el diésel y el dos litros turbo se pueden pedir con tracción trasera–. Cuesta algo más de 54.000 euros. Con una potencia de 354 CV, Audi pide algo más de 78.000 euros por el S5 Sportback, mientras BMW reclama, por los 326 CV del 440i Gran Coupé, algo más de 58.000, eso sí, con tracción trasera, dejando la tracción total para la versión xDrive, que cuesta 2.500 euros más. Como es habitual, el equipo del coreano es muy completo, pero el de los alemanes permite más opciones mecánicas y de personalización, con su correspondiente sobrecoste, claro.

El V6 biturbo ya era conocido en algunos modelos de Hyundai, marca hermana de Kia, como el Genesis, pero es ahora cuando llega a la marca joven del grupo. Rinde 375 CV, es tracción total y siempre se gestiona con un cambio automático.

Por fuera el Kia no solo es más grande, con 10 centímetros de ventaja sobre el Audi y 20 sobre el BMW, sino que su tamaño se acerca más al del A7, y es que en Kia son ambiciosos, pero realistas, y saben que tienen que ofrecer más por menos para seguir atrayendo clientes. El diseño inicial nos gustó, pero en esta compañía llama demasiado la atención. El exceso de tomas de aire, líneas superpuestas o cromados impacta, pero contrasta con el buen gusto del Audi, donde la elegancia hace acto de presencia. Incluso en esta versión S5, desde fuera se nota que conducimos algo especial: la línea que une sus pilotos, las llantas, la elegante caída de su techo… el BMW juega un camino diferente. Este Gran Coupé se parece mucho al Serie 3, aunque será el acabado M Sport (5.500 euros) el que agrupe todas las opciones para dejarlo como nos gusta: llantas, suspensiones, kit aerodinámico, escapes, alerón, interior en negro…, casi todo lo que vemos está incluido.

Sorpresa tras sorpresa

Viajamos al interior y, de nuevo, el Kia nos sorprende, pero no tanto como cuando lo conducimos de forma solitaria. Al abrir las puertas estas tienen marco, al contrario que sus rivales, con cristales al aire, lo que hace que el coreano sea más berlina que cupé de cuatro puertas. Dentro hay mucho espacio y muy buenos asientos. El volante es el mismo de un Sorento, sin nada que lo haga mucho más deportivo, igual que el cuadro de relojes, lejos de las pantallas digitales que ya ofrecen BMW o Audi. No obstante, las salidas del aire y otros elementos de diseño nos hacen sentir en un interior con clase.

El Audi remata la alta calidad con excelente acierto en los detalles, el cuadro de relojes digital y la bien ubicada pantalla marcan la diferencia.

La diferencia con el Audi es alta, pero ya no estamos tan lejos. El alemán es más bien minimalista, la pantalla está perfectamente integrada, el volante con su estudiada forma te invita a conducir de forma más sutil, y todos los mandos caen a la perfección en lugares ya conocidos. La soberbia calidad de la piel o el grabado de los asientos empiezan a justificar el mayor precio del S5, y el cuadro de mandos digital dejará alucinado a nuestros amigos.


Freno de mano tradicional,un diseño sencillo y un cuadro de relojes digital… todo, con una postura al volante perfecta.

Tiempo para el BMW. De nuevo la mayor crítica que puede hacerse es que se parezca mucho al Serie 3 y que no impresione tanto como el de sus dos rivales. Una vez salvado el hecho de que no hay un efecto sorpresa como en sus competidores, todo está bien hecho, bien diseñado y bien dispuesto, con una alta calidad, sin llegar a la soberbia ejecución de Audi pero sí por encima del Kia.

Hora de conducir

El Kia arranca con un bonito sonido y empieza a moverse con velocidad. La tracción total permite acelerar hasta los 100 en menos de cinco segundos, aunque el Audi aprovecha su mayor ligereza para adelantarse al coreano y ambos superan al BMW que, a pesar de una menor potencia y de tener tracción a un solo eje, se mueve con celeridad. El motor del Kia está lleno, impresiona por su sonido y por su rendimiento, y la dirección se mueve con suavidad y precisión. Se nota que las directrices del máximo ejecutivo de BMW M han hecho efecto, y el Stinger ha rodado en Nurburgring, mucho. No se trata solo de hacer bien las cosas, sino de que el conjunto sea coherente, y el Stinger lo es, y además es muy rápido.

Cuando ya nos habíamos acostumbrados a los compresores de los Audi V6, la marca vuelve al turbo, y transmite la potencia por medio de una transmisión automática de ocho marchas. La tracción total con preferencia a la trasera gana enteros con el diferencial sport opcional.

El Audi estrena mecánica, tiene menos cilindrada y potencia que el Kia, pero utiliza su misma configuración: V6 biturbo en posición delantera retrasada con respecto al eje, tracción total y caja automática de ocho marchas. El S5 puede equipar dirección dinámica (1.270 euros), diferencial trasero deportivo (1.750 euros), y amortiguación pilotada (otros 1.215 euros), elementos todos que varían su funcionamiento según el drive mode que elijamos en el programa de conducción. Si lo situamos en el “Sport” o “jugamos” con el modo “Individual”, nos encontramos con un coche abiertamente dinámico y que engancha al conductor, pero que, al límite, juega a la seguridad de la tracción total habitual en Audi.

El nuevo bloque motor B58 ha sustituido al N55, y utiliza un solo turbo para extraer 326 CV con tres litros de cilindrada. Es la mecánica más viva del trío, y la marca bávara ofrece el 440i con tracción trasera o total, siempre con caja automática.

El BMW apuesta por un seis en línea con un solo turbo y 326 CV. A pesar de la menor potencia, su ligereza hace que, desde el primer giro, no se sienta en absoluto menos veloz. Al revés, acelera con potencia, no se le escapan sus rivales y, sobre todo, hace que queramos seguir acelerando y tomando curvas. La precisión de dirección, suspensión o frenado está un escalón por encima del Kia, y su capacidad para disfrutar al volante supera a ambos, y es el único con el que nos iríamos de curvas de madrugada. Además, BMW nos regala el motor de menor consumo y el de menores emisiones. En este apartado el Kia vuelve a descolgarse, y su mayor cilindrada y peso perjudican el paso por la gasolinera. La cifra de consumo medio homologado (10,4 l/100 km) es cuatro litros más alta que el BMW. El único consuelo es que, si les damos “vidilla”, los consumos se aproximan con los alemanes, rondando los 10 litros, y el coreano superando los doce.

Los resultados

El BMW ha resultado ser el más deportivo del lote, el que más apetece conducir y el que mejor se lleva con su apelativo de Gran Coupé. Lástima que no se diferencie más de un Serie 3 convencional. El Audi es el que tiene un mayor equilibrio en todo, es el más exclusivo y también el más caro, y como un buen S, es deportivo, pero bastante domesticable, dejando el lado salvaje para los RS5. Con todo, el S5 es un coche perfecto para el día a día, para jornadas deportivas o para descansar a sus mandos.

En cuanto al Kia, es un soberbio intento de llegar a la élite, el mejor que ha protagonizado un nuevo contendiente en los últimos años, pero le falta subir dos o tres peldaños en los campos principales, quizá los más difíciles de subir: refinamiento, consumos, interiores…, aunque compensa este handicap con un mayor espacio interior, un precio sumamente competitivo y un diseño que, si nos encaja, es fardón como pocos en este sector.

 

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