Las míticas rancheras o berlinas familiares pretenden desbancar el dominio SUV. Parece que tienen los mejores ingredientes para ser la elección correcta,  sin embargo, ¿siguen siendo un transporte viable para la familia?

Jaguar XF Sportbrake

¿Su ADN tiene algo de picante? Su aspecto es simplemente sublime, esa trasera parece una oda a la deportividad.  El acabado R-Sport y el color Firenze Red acentúan su agresividad. Como un buen felino a punto de cazar, su cuerpo va bajo contra el suelo, junto con  un splitter delantero deportivo y un escape cromado.

¿Como va su corazón diésel? Sus 240 CV se desmarcan de sus rivales por un cierto margen –aunque la variante  con 180 CV es 3.000 euros más barata–. Es el más rápido en los 100 km/h lisos, con una caja de cambios  automática que gestiona muy bien la potencia.

No se inclinará más de la cuenta, ¿verdad? Pasa por curva casi tan plano como un kart, con una dirección muy precisa pero demasiado asistida. La insonorización tiene algo de margen de mejora, pero lo bueno es que la suspensión neumática trasera autonivelable es de serie.

¿Tiene buenas vistas dentro? El cuero rojo y negro colorean el interior y combinan a la perfección. El gran volante deportivo es flanqueado por levas y con rejillas de ventilación que aparecen y desaparecen como por arte de magia. Los materiales y el sistema de infoentretenimeinto están a la altura.

¿Cómo va el espacio detrás? Bastante bien, incluso para gente superior a 1,90 metros. El techo panorámico opcional inunda todo de luz, sin quitar demasiado espacio para la cabeza. Si equipamos el paquete Cold Climate, los ocupantes de la segunda fila también tendrán asientos calefactados.

Y si nos mudamos… Tiene 565 litros de capacidad, como el A6, sin embargo, el espacio de carga es bastante más ancho que el de la firma de los aros. La segunda fila se puede abatir por completo en 40:20:40, así como disponer de un poco más de espacio debajo del suelo del maletero.

¿Cómo va el espacio detrás? Bastante bien, incluso para gente superior a 1,90 metros. El techo panorámico opcional inunda todo de luz, sin quitar demasiado espacio para la cabeza. Si equipamos el paquete Cold Climate, los ocupantes de la segunda fila también tendrán asientos calefactados.

Veredicto. Quizás sea la elección a elegir si quieres emociones al volante, pero la calidad y refinamiento es mejorable.

BMW 520D Touring

¿Su ADN tiene algo de picante? Es BMW, por supuesto que sí. Sin embargo, el paquete M Sport es más que recomendable para distinguirse de la media, sin él es algo más descafeinado para la vista. Las llantas que equipa son hipnóticas, demasiado bonitas. Son de 19”, como las del Jaguar, pero estas lucen mucho mejor.

¿Como va su corazón diésel? Late con fuerza. La entrega de potencia es bastante lineal hasta las 4.500 rpm. Sin embargo, por el camino vemos que es algo ruidoso. Los cambios automáticos son casi imperceptibles, incluso si los haces de forma manual. De los mejores de la comparativa.

No se inclinará más de la cuenta, ¿verdad? Se desliza con seguridad. La suspensión adaptativa opcional mitiga el balanceo de carrocería, pero quizás habría que equipar la suspensión M Sport, e ir en el modo más básico de todos, para mayor confort. Los frenos son correctos.

¿Tiene buenas vistas dentro? La tapicería es de primera calidad, así como la mayoría de los elementos que integran el salpicadero. La baja posición de conducción te hará creer que eres un piloto de carreras, mientras que el paquete Confort incluye casi un ajuste infinito para los asientos.

¿Cómo va el espacio detrás? La segunda fila es un poco plana, y cuesta diferenciar un asiento de otro, pero el espacio es abundante. Las puertas se abren casi en un ángulo de 90 grados, lo que facilita el acceso. La plaza central también tendrá espacio gracias a un túnel de transmisión no muy pronunciado.

Y si nos mudamos… Con este tendrás el mayor espacio para el maletero de la comparativa (570 litros). Los asientos se abaten en 40:20:40. Y si los quieres reclinables por completo son en opción. El portón eléctrico es de serie, junto con una ventana trasera de apertura independiente.

Veredicto. Un interior de cine junto con una de  las mejores direcciones del mercado.

Volvo V90

¿Su ADN tiene algo de picante? Quizá el diseño de Volvo ha ido evolucionando y, a la vez, perdiendo ese factor distintivo que le hacía único, pero el V90 luce una línea muy moderna, y más con el acabado R-Design que acentúa sus formas. El color rojo y los detalles en cromado son cortesía del acabado que equipa.

¿Como va su corazón diésel? Intenta mostrar de qué está hecho, pero es el menos potente de los cuatro sobre el papel. La respuesta del acelerador también podía ser algo más suave, ya que tenemos que pisar demasiado para que el coche reaccione. La transmisión hace el trabajo bien.

No se inclinará más de la cuenta, ¿verdad? Sin duda es el mejor de todos a la hora de disfrutar de un paseo confortable. La versión R-Design es menos aburrida que la Momentum o Inscription, gracias a un chasis más firme y bajo. La dirección es precisa y la suspensión neumática trasera es opcional.

¿Tiene buenas vistas dentro? Al interior, a pesar de ser sofisticado y tecnológico, le falta algo de “chispa”. Aún así, tenemos unos asientos extremadamente cómodos, con materiales de altísima calidad y con un sistema de infoentretenimiento muy rápido.

¿Cómo va el espacio detrás? Hay más que de sobra para las piernas y la cabeza. No obstante, las plazas traseras sufren de un túnel de transmisión elevado que dificulta la estancia del ocupante central. No existe la posibilidad de equipar climatización para la segunda fila.

Y si nos mudamos… Será en el que menos cosas podrás llevar en el maletero, aún así tienes 560 litros disponibles, y tiene un espacio de carga más ancho que el Audi, con un par de pequeños espacios en los laterales. La bandeja plegable hace que quede aislada la carga.

Veredicto. Un motor eficiente y el más barato de la comparativa. El maletero no es tan grande como los Volvo de antaño.

Audi A6 Avant

¿Su ADN tiene algo de picante? Está claro que la marca germana sabe cómo evolucionar, para bien. Su presencia en carretera está respaldada por las llantas de 20 pulgadas que parecen más propias de la variante deportiva RS6. Los nervios marcados en los pasos de rueda anuncian la tecnología Quattro.

Comparativa familiares

¿Como va su corazón diésel? Apenas se percibe, al menos para el oído, el nivel de aislamiento es increíble. Es uno de los cuatro cilindros más refinados del mercado. A bajas revoluciones ya muestra su músculo y cuenta con una suave asistencia híbrida para arrancar y deslizarse en modo vela.

No se inclinará más de la cuenta, ¿verdad? La dirección es más directa si lo comparamos con su predecesor, y con más peso que la del Volvo. Sin embargo, para montar la suspensión neumática tendrás que equipar el V6. Las llantas gigantes y su dureza deportiva le hacen destacar.

¿Tiene buenas vistas dentro? Si eres un tecno-friki, estás en el paraíso. Hasta tres pantallas –una de 12,3” para el salpicadero y otras dos para el sistema de infoentretenimiento y climatización– nos colman de la máxima información posible para hacer de la conexión hombre-máquina una realidad táctil.

¿Cómo va el espacio detrás? El Audi cuenta con el mayor espacio en la segunda fila. Gasol y compañía no tendrían problema para ir por la Gran Vía (sí, tiene etiqueta ECO). Además, también existe la posibilidad de equipar climatización bizona en ambas filas de asientos.

Y si nos mudamos… Tiene una capacidad de 565 litros que compite con el Jaguar. Los asientos se pliegan de forma 40:20:40 y dejan el suelo completamente plano. Para separar la carga cuenta con sendos raíles para el equipaje, que son de serie a diferencia del Volvo.

Veredicto. Refinamiento, tecnología de vanguardia y un diseño interior-exterior sin parangón. Eso sí, intenta evitar las 20 pulgadas…

 

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