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Este increíble motor ha sido desarrollado por Cosworth para Aston Martin, y es la mecánica V12 de 1.000 CV que se montará en el superdeportivo Valkyrie.

El Valkyrie, el superdeportivo desarrollado y concebido por Adrian Newey, el genio de los Red Bull de F1, tiene que ser lo mejor de lo mejor. Andy Palmer, el CEO de la marca británica, está empeñado en ello y esta convencido también de que el Valkyrie (solo se producirán 150 unidades) será el coche de la década, y que marcará un hito como lo hizo el McLaren F1 de 1992. En la marca británica dan por hecho que estará por encima de supercoches recientes como el Ferrari LaFerrari, el Porsche 918 Spyder, el Bugatti Chiron o los McLaren P1, Senna el novísimo Speedtail o el inminente Mercedes-AMG One.

Solo se producirán 150 unidades del Valkyrie y cada una se venderá por más de tres millones de euros. De hecho ya están asignadas, aunque los clientes no empezarán a recibir sus coches hasta 2019.

El diseño exterior se conoce desde hace tiempo, con una aerodinámica que parece muy por delante de la de resto de automóviles de carretera. Y respecto a la mecánica, para conocer de primera mano los datos del maravilloso V12 hemos viajado a la sede de Cosworth. El Valkyrie será híbrido: además del motor 6.5 V12 llevará un motor eléctrico de unos 120 CV, desarrollado por la firma croata Rimac, que servirá sobre todo para maniobrar, para recorridos urbanos y para ayudar en la aceleración cuando el propulsor gira a bajas revoluciones. Eso sí, como en el LaFerrari, no habrá modo de funcionamiento EV (eléctrico puro) y la tracción será solo al eje trasero.

Sede de la legendaria empresa Cosworth en Northampton, Inglaterra.

En la recepción de la legendaria empresa Cosworth, en un edificio de dos plantas en Northampton (Inglaterra), se expone un Aston Vantage del campeonato WEC, en ese llamativo color verde fluorescente con el patrocinio de Tag Heuer. Y también exhiben motores colocados en peanas. Algunos de F1, pero también el del Focus WRC que pilotó Carlos Sainz en el Mundial de rallyes. Y hay varios edificios más que ocupan unas cuantas manzanas en St. James Mill Road. Uno de ellos alberga la nave con el banco de potencia donde prueban los motores como si funcionaran en condiciones reales. Los ingenieros, desde su cabina, pueden simular trazados, aceleraciones, cambios, etc.

Desde aquí se pueden controlar todos los parámetros del motor.

Lo más importante y destacable del nuevo V12 es que se trata de un motor atmosférico, sin sobrealimentación. El 7.3 V12 del Aston One-77 (2009) también era una creación de Cosworth, pero el nuevo es algo completamente distinto y diseñado desde cero. Cualquiera que sepa un poco de coches sabe que es muy difícil alcanzar 1.000 CV de potencia sin sobrealimentación, ya sea por compresor volumétrico o turbocompresor.

Los ingenieros pueden pasarse horas hablando de resistencia estructural, de presiones o de cámaras de combustión del Aston Martin Valkyrie, pero en este proyecto hay una clave muy sencilla: sin sobrealimentación, el camino obligado para lograr más potencia en un motor atmosférico pasa por aumentar el régimen de giro, aumentar las revoluciones.

Así, este 6.5 V12 6.5 con las bancadas a 65º es capaz de desarrollar 1.000 CV a 10.500 rpm. (aunque sube hasta 11.100), y un par máximo de 740 Nm. Toda la mecánica pesa solo 206 kg.

Las ventajas de prescindir de la sobrealimentación son fundamentales de cara sobre todo a aumentar el placer de conducción, en forma de una respuesta más inmediata y un sonido más emocionante vinculado al elevadísimo régimen de giro del motor.

Bruce Wood, director técnico de Cosworth.

Tras verlo funcionar y rugir Bruce Wood, director técnico de Cosworth, nos dice sonriente: “si no te vas asustado después de esto, hay algo que no te funciona bien”. Pudimos escucharlo en una simulación, como si estuviese rodando por Silverstone, y en efecto su sonido es épico, como el de un Formula 1 de mediados de los 90. En Mercedes-AMG, con su supercoche Project One, han optado por una solución completamente diferente, un motor 1.6 V6 turbo como el de los F1 actuales. Habrá que ver el resultado final, pero sin duda el Aston Martin Valkyrie V12 promete.

La tecnología aplicada a este V12 es sensacional, comenzando por el hecho de que la propia mecánica es un elemento estructural, como en los monoplazas. El único coche de calle el que esto era así fue el Ferrari F50, y solo parcialmente, según me aclara Woods. Esas gruesas piezas metálicas que sobresalen en la parte delantera del motor, colocadas sobre las culatas, son los puntos de anclaje de la mecánica en la parte trasera de la estructura central de fibra de carbono.

El impresionante V12 a pleno rendimiento, como se puede comprobar al ver los colectores al rojo vivo.

Como es lógico los materiales empleados son lo mejor disponible, como las culatas de un material de origen aeronáutico o las bielas y válvulas de titanio. La distribución variable no es por cadena sino por piñones, como en un verdadero motor de competición, ya que según Woods “las cadenas no garantizan la fiabilidad por encima de las 10.000 rpm.” Aseguran además que el motor tendrá una duración garantizada de unos 100.000 km., una cifra que muy probablemente ningún Valkyrie alcanzará jamás.

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