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En el Porsche Museum, el oficial, se exponen unos 80 deportivos, pero la colección incluye más de 500…

El espectacular museo Porsche de Stuttgart fue inaugurado en 2009 y es un templo del automovilismo, la mejor muestra de cómo hay que cuidar una herencia gloriosa. Todos los coches que se exponen, unos 80, funcionan y viajan por el mundo, ya sea a la Mille Miglia, a Le Mans Classic, al Goodwood Revival o a diferentes eventos por el planeta.

Sólo en ese museo se puede contemplar una hilera de 917´s o un 962 colgado del techo. También se hacen exposiciones temáticas, de modo que los modelos van variando. Lo que ocurre es que la colección es demasiado amplia para exponerla (cada año se añaden unos diez coches más), de modo que también disponen de un enorme garaje donde guardar los deportivos que no están en el museo.

La política del museo es clara: tener tanto los diseños de Ferdinand Porsche para otras marcas creados antes de la II Guerra Mundial, como al menos un ejemplo de cada uno de los modelos producidos desde el nacimiento del primer Porsche, el 356 de 1948. Si no lo tienen lo compran, como un 993 cabrio que perteneció a Julio Iglesias.

El enorme depósito para los coches que no caben en el museo fue construido en 1960 y está en Kallenberg, a menos de tres kilómetros del Porsche Museum. Tras realizarse obras de acondicionamiento y seguridad, en 2012 comenzaron a llevarse al que hemos llamado “museo secreto” los primeros automóviles. Para empezar a ocupar sus 9.905 m2 se enviaron 340 vehículos, de los que 40 fueron rodando y el resto montados en 50 trailers. También se guardan 208 motores. En el museo se expone un genuino Carrera 2.7 RS “cola de pato”, pero no todas las generaciones de los RS y GT3. Lo mismo pasa con el 911 turbo.

Por eso en el depósito de Kallenberg se aparcan todos juntos, para deleite de los que hemos podido entrar a verlos. No obstante no está abierto al público. Llaman la atención aún más los prototipos que no llegaron a convertirse en modelos de producción, más o menos acertados en cuanto a estética. Es el caso del 928 descapotable o del “Porsche Junior” basado en el 968, también convertible y antecesor conceptual del Boxster.

 

 

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