Tanto el Aston DB5, como el Jaguar E-Type, el Chevrolet Corvette y el Lamborghini Miura convirtieron el automóvil en una forma de arte.

Lamborghini Miura

Cuando preguntamos a los diseñadores cuáles son sus coches favoritos, los que presumen de un diseño más genial, siempre destacan el Citroën DS “Tiburón” y el Lamborghini Miura. Es difícil imaginar el impacto que supuso la presentación de este coche en 1966. Mientras los aficionados soñaban con los 150 CV de un Mercedes 230 SL Pagoda o un Porsche 911, Lamborghini proponía un vehículo con motor V12 de 350 CV en posición central.

La marca italiana lanzó su primer coche en 1962, el 350 GT –fruto del esfuerzo de las carroceras Sargiotto y Touring–, que pronto evolucionó hasta convertirse en el 400 GT. Sin embargo, el objetivo era fabricar el mejor deportivo del mundo, y su equipo técnico, formado por Giampaolo Dallara –ex Ferrari y Maserati–, su ayudante Paolo Stanzani y el probador Bob Wallace, tenían claro que el futuro pasaba por el motor central. Dallara estaba muy impresionado por el estilo y la configuración del Ford GT 40 de competición, por lo que diseñó un chasis monocasco con el motor en posición central. El propulsor 4.0 con cuatro carburadores de triple cuerpo era una evolución del 3.5 V12 utilizado en el 400 GT 2+2 y diseñado por Bizzarrini, pero en el Miura se colocó en posición transversal.

Lamborghini Miura

En noviembre de 1965 estaba listo el chasis, expuesto en el Salón de Turín, pero sin carrocería. La empresa encargada de crearla fue Carrozzeria Bertone, y aquí comienza uno de los grandes conflictos de la historia del diseño sobre ruedas. Ya se sabe que los éxitos tienen muchos padres y los fracasos son huérfanos… El autor oficial del Miura es Marcello Gandini, pero parece evidente que se inspiró en bocetos dejados por Giorgetto Giugiaro, que acababa de dejar Bertone para ir a trabajar a Ghia. La relación de ambos genios del diseño ha sido siempre distante. En todo caso, Gandini ha demostrado su talento en joyas como los Lamborghini Countach y Diablo o en el Lancia Stratos.

Lamborghini Miura

El Miura hoy permanece como el fruto de un momento mágico, una creación suprema fruto de la enorme ambición de un fabricante y un diseñador. Es muy voluptuoso, imposible no fijarse en él al verlo pasar. Sus detractores dijeron en su momento que era algo lento y pesado, pero también La Piedad de Miguel Ángel lo es… En efecto, el Ferrari 275 GTB –mucho más valorado en la actualidad– tenía un comportamiento superior y era más fiable. Pero el Miura es el mejor ejemplo del deportivo extremo creado sin pensar en compromisos, el coche perfecto para una estrella del rock.

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