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Los cinco deportivos que hemos reunido en esta ocasión tienen en común que son para apasionados del automóvil. Ninguno es equivalente al otro, aunque sí podemos distinguir dos bandos: el de los compactos supervitaminados (Golf R y GLA AMG) y el de los deportivos de raza (4C, M3 y 911). Son automóviles con una tecnología actual muy definida: todos con motor turbo –menos el 911–, todos con cambio automático de doble embrague y levas para cambiar de marcha en el volante y todos también con selectores para elegir qué modo de conducción prefieres. Además tres (Golf, GLA y 911) tienen tracción total.

Comenzaremos con el primero de los cinco, el Alfa, que es el que más pasiones levanta porque es un superdeportivo en miniatura. Si llevas el 4C acelerando y decelerando poco y de mala manera, su respuesta es errática, no se encuentra a gusto. Pero si haces trabajar el gas con progresividad y cierta decisión, te encantará su contundente respuesta. La dirección es fantástica y lo sientes todo. La suspensión es muy dura, y cuando ruedas por asfalto roto o con irregularidades el volante se mueve solo. Es especialmente incómodo para entrar o salir si tienes otro coche pegado. Tampoco es agradable para aparcar, porque el cambio de doble embrague es brusco en las maniobras a baja velocidad y es difícil dosificar el gas. Eso sí, si lo llevas tranquilo el consumo es bajo, porque pesa muy poco.

Cinco

Todos los defectos del Alfa no los tiene el Golf, y es que en realidad no tiene defectos… Además el sistema 4×4 Haldex de última generación reparte el par a las ruedas traseras mejor y más rápido que nunca. Eso sí, comparado con el italiano te parece que vas sentado alto, que la dirección es lenta y que el motor es muy suave y silencioso. La mecánica 2.0 Turbo con 300 CV es una joya y se siente más llena que la del 4C, y el cambio DSG es mucho más suave sin dejar de ser más rápido.

El Mercedes nos deja un poco fríos. El GLA es uno de esos crossovers que no sirven para el campo pero en el que vas sentado más alto. De hecho su suspensión es menos firme que la del Clase A AMG, y la mayor altura tampoco le favorece para entrar en las curvas. Dicho esto, el GLA es todo un Mercedes, lo que implica un diseño interior, una calidad y una comodidad excepcional. Cuanto más lo usas más te gusta, y es facilísimo rodar deprisa con él. Las prestaciones por supuesto son de primer nivel aunque nos pareció el menos explosivo de los cinco para tener tanta potencia, quizá porque al cambio le falta rapidez.

Cinco

El M3 juega en otra liga. A pesar de tener cuatro puertas no solo es el coche más potente, sino también el que tiene más “pegada” y aceleración. El seis cilindros biturbo es además progresivo, recupera como un reactor y admite cualquier estilo de conducción. Supone un gran cambio evolutivo, ya que es el primer M3 que aprovecha la turboalimentación y el primero también que tiene menos cilindrada que el modelo al que sustituye. El peso total se ha reducido en 80 kilos, gasta menos y ofrece nada menos que un 40% más de par, el conductor va sentado más bajo que en el anterior y el habitáculo es una preciosidad.

Cinco

Hemos dejado para el final el nuevo 911 Targa, un deportivo que, como el Alfa, está diseñado sin compromisos, pensado para proporcionar la mejor experiencia de conducción. Además el nuevo techo Targa es un espectáculo, porque han sabido combinar el estilo del clásico y la comodidad del sistema automático. Su motor es el más carismático y genuino. Al no ser turbo te pide más revoluciones para darlo todo. Ofrece también la mejor posición de conducción, el cambio más eficaz (PDK, opcional) la mejor dirección y esa forma de empujar, esa motricidad inconfundible. Además los Targa, ya sea normal (350 CV) o Targa S (400 CV) como el nuestro, solo se venden con tracción total.

El 911 es tan utilizable como el M3 o el Golf R, y está mejor acabado que cualquiera de los cinco. Como conclusión diríamos que el M3 no es solo el más polivalente sino también el más rápido, y el Golf R no tiene rival en la relación precio/prestaciones/uso diario. Pero el corazón manda, y si nos pudiéramos llevar uno a casa elegiríamos el Porsche.

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