Los coches chinos frenarán la moda de los smartphones con ruedas. Una medida que cambiará el diseño a nivel global
Resulta casi poético que el país que más ha impulsado la conversión del automóvil en un dispositivo electrónico gigante sea el primero en pulsar el botón de freno. Los coches chinos, un mercado titánico que absorbió 20,9 millones de coches matriculados en 2025, acaba de dictar sentencia contra la digitalización extrema.
El Ministerio de Industria e Información del Gobierno chino ha redactado un nuevo marco normativo que ataca directamente a las tres grandes tendencias de diseño de la última década: la desaparición de los botones físicos, los tiradores de puerta enrasados y los volantes de inspiración aeronáutica. El objetivo no es estético, es puramente una cuestión de seguridad y supervivencia en caso de accidente.
Cualquier fabricante, sea asiático, europeo o americano, que quiera vender en China a partir de 2027, tendrá que acatar estas tres nuevas reglas de oro. Y dada la necesidad de optimizar costes en la industria a nivel global, lo que se legisle en Pekín terminará moldeando los coches que conduzcamos en Europa.
Adiós a las trampas mortales: Vuelven los tiradores de puerta clásicos
La obsesión por reducir la resistencia aerodinámica (y arañar unos kilómetros extra de autonomía eléctrica) popularizó los tiradores de puerta que quedan completamente ocultos en la carrocería. Sin embargo, la realidad de los accidentes ha sido cruel. Si el coche pierde el suministro eléctrico tras un impacto, el tirador no se despliega, convirtiendo el habitáculo en una trampa mortal, especialmente en caso de incendio.

A partir del 1 de enero de 2027, en los coches chinos serán prohibidos los tiradores eléctricos que no cuenten con un sistema de apertura mecánica de emergencia, obligando a que las puertas puedan abrirse manualmente tanto desde el interior como, de forma accesible y evidente, desde el exterior para facilitar el trabajo de los equipos de rescate.
El fin del capricho de Tesla: Prohibido el volante ‘Yoke’
Cuando Tesla introdujo el volante rectangular (tipo Yoke) en su Model S Plaid en 2021, muchos fabricantes corrieron a imitarlo para dotar a sus interiores de un aura futurista. China ha cortado esta moda de raíz.

Las autoridades técnicas argumentan que la falta de un aro superior no solo es un problema ergonómico en maniobras cerradas. Es un riesgo crítico de seguridad. En caso de colisión frontal, el conductor pierde superficie de retención (el cuerpo tiende a irse hacia adelante sin el freno del aro superior) y el despliegue del airbag resulta ser mucho menos eficaz y predecible que en un volante redondo tradicional. Su prohibición será efectiva el 1 de enero de 2027.
La caída de la dictadura táctil: Regresan los botones a los coches chinos
Quizás la medida más celebrada por los puristas de la conducción sea el golpe a las pantallas de infoentretenimiento. El ministerio chino ha concluido lo que muchos conductores llevan años denunciando. Obligar a navegar por submenús táctiles para activar funciones básicas distrae la vista de la carretera y causa accidentes.
Esta directiva, que entrará en vigor un poco más tarde, el 1 de julio de 2027, obligará a todas las marcas a instalar botones o mandos físicos reales para las siguientes funciones críticas:
- Intermitentes, luces de emergencia y claxon.
- Selector de transmisión (marchas).
- Limpiaparabrisas y sistema de desempañado/calefacción del parabrisas.
- Accionamiento de las ventanillas.
- Activación y desactivación rápida de las Asistencias a la Conducción (ADAS).
- Botón de llamada de emergencia (e-call) y encendido/apagado del vehículo.
El mensaje de China es claro. La tecnología debe estar al servicio de la seguridad, no de la estética ni del ahorro de costes de fabricación en cabina. Los coches del futuro cercano, paradójicamente, será un poco más analógico, sean chinos o no.








