Las carreras de resistencia en circuito de velocidad suelen ser competiciones duras por definición, en las que equipos generalmente profesionales luchan por ser los más constantes con el fin de poder ganar. Se trata pues de terreno propio de equipos de competición, también debido al hecho de que suelen ser actividades caras que no cualquiera se puede permitir. Aunque siempre hay la excepción que confirma la regla. Esta excepción es la Cencerro race.

Esta carrera de resistencia de 6h es de todo menos una competición seria. Partimos de la base que los vehículos con los que se puede participar deben tener más de 20 años, menos de 150 CV y valer menos de 1.500€. Los pilotos no necesitan estar federados, con lo cual cualquiera puede tomar parte en el evento, y las modificaciones técnicas están muy restringidas.

La idea es que el coste sea muy bajo –la exigencia se limita a un cubrecárter para evitar posibles roturas que ensuciaran la pista– pero más allá de esto no se pueden montar ni suspensiones roscadas, ni neumáticos de competición, ni tampoco modificar el motor. La idea es que todos los coches mantengan un nivel de prestaciones limitado para que haya la máxima igualdad. A pesar de ello, la organización es seria como la de cualquier carrera y estricta con el cumplimiento de las normas y las actitudes que pudieran perjudicar el buen desarrollo de la carrera.

La última Cencerro race de este año se celebró en el circuito leridano de Alcarrás, una pista técnica con notables desniveles en las que los pilotos tuvieron que esforzarse para marcar buenos tiempos con sus máquinas. Aunque como veréis, algunos tuvieron más dificultades que otros a causa de la temática que hubieran elegido para su equipo. No en vano, el principal objetivo de la carrera no es ganar sino pasárselo bien, algo de lo que os habréis dado cuenta nada más ver las fotos!

Los disfraces

Porque el elemento más característico de la carrera no tiene que ver con la competición en sí, sino con el hecho de que todos los equipos deben disfrazarse con el tema que elijan, lo cuál convierte la pista en un circo. Equipos de tortugas ninja compiten con fugitivos, taxistas o esqueletos, bomberos y en definitiva hasta 50 equipos con disfraces a cuál más estrambótico. Hasta el mismo coche de Mr. Bean tomó parte en esta carrera completando las 6 horas con una butaca anclada en el techo con un maniquí disfrazado del propio personaje.

 

Con todo, podéis imaginaros la fiesta que fue el evento. Empezando por la salida –tipo Le Mans, con el elemento añadido en que para poder empezar, primero había que hacer un cálculo matemático antes de obtener las llaves de tu propio coche para poder salir a pista.

Aunque como cualquier carrera de resistencia, no todo fue jauja; 6 horas en pista requieren aguante y constancia. Al fin y al cabo es una carrera, así que pronto empezaron a haber problemas mecánicos en varios equipos, lo cuál no es de extrañar considerando el valor de los coches en pista. Así que los boxes estuvieron bastante llenos de actividad, con equipos intentando arreglar problemas técnicos solventables, y otros no tanto. Lo importante es que el buen ambiente reinó en todo momento y que la inmensa mayoría de participantes completaron las 6 horas con éxito lo cuál es todo un logro.

Al final, hubo ganadores, finishers y ganadores por la cola, además de los abandonos, pero lo más importante para todos los participantes fue la experiencia de competir pasándolo genial y a bajo coste, la clasificación y los tiempos al final quedaron prácticamente como una anécdota.  Por ello, son muchos los que esperan la próxima cita Cencerra para volver a la diversión, esta próxima vez en otro circuito de nuestra geografía española. ¡Nosotros volveremos a estar allí!

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