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20th and 21th Century Films production…. Presenta: Fiebre de velocidad. Un film de Mercedes, Auto Unión y Köenniseg  Productions con la dirección de Alfred Neubauer,  Karl Feuereissen y  Christian von Koenigsseg.

Aunque adquiere distintas formas y a veces pasa desapercibida, el ser humano no puede evitar un virus que impulsa la tecnología de los automóviles: la fiebre por la velocidad. Esta es una breve historia de un récord que, establecido por Mercedes, sobrevivió 80 años y que en marzo de 2018, fue especialmente homenajeado por la misma marca con la propuesta de un rompe records eléctrico en la Techno Classic de Essen.

USA, Noviembre de 2017, autopista 160, tramo entre las Vegas y Pahrump, cerca de las rocosas y rojas elevaciones de Mountain Springs. Desde estas montañas se divisa la planicie amarillenta y pedregosa del desierto cercano al Valle de la Muerte. El viento levanta polvo y arrastra los clásicos  arbustos secos del desierto…. El pálido sol  invernal procura inútilmente energizar al  nutrido grupo de personas que rodean al Koenigsseg  Agera RS con 1360 CV, color borravino de un cliente, Mark que ha facilitad, entusiasmado,  su propia unidad.

Niklas Nilja, el piloto de fábrica se acerca al vehículo notando el pinchazo de algunos guijarros casi hundidos en el polvo a través de la fina suela de sus botas de conducir. Está  tranquilo aunque no disimula una cierta tensión y viaja a unos momentos culminantes de 1938. A una historia que le conmovió al leerla. Casi 80 años antes, Mercedes conseguía, justamente, el récord que hoy se propone batir y cómo Auto Unión (Audi, hoy) salió amargamente derrotada…

Alemania, 28 de enero de 1938, autopista del Reich entre Frankfurt y Darmstadt, cinta de cemento armado bordeada en parte por altos pinos verdes obscuros y terraplenes,  Frio, la temperatura apenas pasa de los 7 grados y el hiero nocturno ha desaparecido. Cada tanto, alguna racha peligrosa de viento a  más de 70 km/h. Algo más que preocupante si se circula a más de 400 km/h la recibe al pasar por una apertura en la fila de árboles.

Desde las seis de la mañana  últimos preparativos sobre el Mercedes W125, motor  V12 a 60º, de 5,6 litros, con doble carburador Solex y doble compresor  Roots y 736 CV.  La  carrocería  especial parece una alargada lágrima recortada de un gris plateado. Rudolf Uhlenhaut, el director técnico ha quitado el radiador. El calor será disipado por una serpentina que pasa por un cubo con 500 kg de hielo, suficiente para la prueba…

Blanco es el mono de carreras de quien  estará al volante: , Rudolf Caracciola. Para el poderoso Reich de Adolf Hitler tiene, el intento tiene, quizás, más valor propagandístico que tecnológico. Caracciola es la estrella de Mercedes y está junto al  jefe del equipo, Alfred Neubauer. Vigilando las operaciones una adusta y silenciosa corte de funcionarios militarizados de la NSKK (Nationalsozialistisches Kraftfahrkorps), la organización que controla las carreteras con sus oscuros  uniformes de invierno y sus infaltables brazaletes con una esvástica negra sobre fondo blanco…

Noviembre de 2017, Facultad de Diseño de la Universidad Ciencias Aplicadas de Münich, Se acerca el momento de dar por concluido el proyecto “Electric High Speed”  impulsado por Gorden Wegener, jefe de la oficina de diseño de Daimler AG. Se han elaborado conceptos y estética de un futurístico vehículo eléctrico capaz de batir el récord mundial de velocidad. Una manera de homenajear aquella gesta de 1938, Se han concebido, dibujado y construido maquetas de diferentes soluciones que podrían emplearse en automóviles eléctricos de alto rendimiento..El factor aglutinante entre el hoy y el ayer, la fiebre por la velocidad. Y esos dibujos descansan distribuidos sobre el suelo del estudio. El grupo de estudiantes y sus profesores los analizan en conjunto…..

Mientras Niklas comienza a cerrar la cremallera de su traje ignífugo blanco con laterales negros. El motor V8 del Koenisseg Agera RS ronronea, con el esbozo de un gruñido suave. Es un felino experimentado:  en octubre pasado corrió a más de 400 km/h en el aeropuerto de Vandel, Dinamarca. Dos técnicos de Michelin revisan los neumáticos Pilot Sport  GT 2, que no todos los días corren a más de 400 km/h. Periodistas, amigos e invitados presencian los preparativos…

Habrá dos pasadas en sentido contrario y se tomarán medidas para el kilómetro y la milla. Hay una sensación reprimida de peligro…. A más de 400 km/h cualquier imprevisto puede provocar una fatalidad. Pocos pueden evitar un cierto escalofrió.

Bernd Rosemeyer, el niño mimado de Auto Unión, el único capaz de hacerle frente al ya veterano Rudolf Caracciola ha llegado un par de horas por detrás del contingente Mercedes.  La noche anterior, en medio de la niebla había aterrizado en Francfort, casi de emergencia, convocado por su jefe de equipo, Karl Feuereissen. Dejaba en su casa a su esposa, la famosa aviadora Elly Beinhorn y a su hijo  Bernd Jr, nacido en noviembre del 37.  Mercedes se proponía batir el récord que él mismo había logrado en el noviembre anterior  con el Type C aerodinamizado en 406,321  km/h.

Auto Union

Los directivos de Auto Unión no están  dispuestos a perder el récord. Así que su piloto número 1, a la sazón miembro de las SS por amable sugerencia del mismísimo Heinrich  Himmler, se encargará de ello.

Antes de calzarse su casco negro, Niklas aplicó dos leves palmaditas al techo del Agera, un vehículo estándar, dispuesto a  probar la supremacía en rapidez sobre el Bugatti Veyron o el Hennessy Venom. Con un V12 de 5,6 litros moderno, el Agera dispondría de 590 CV más que el W125 presente en la retaguardia de su memoria, El match sería más ajustado contra los 435 km/h que el Venom GT  estadounidense, con  1.244 CV estableció en la pista de aterrizaje del Centro Kennedy, Florida en 2014. Verdad es que esa pista no se considera carretera pública…

Niklas, con el visor de su casco todavía levantado le hizo un ademán a Mark, el entusiasta propietario,  quien también con un mono ignifugo y casco, se aprestaba para hacer de copiloto en una carrera de preparación a “baja velocidad”  (300 km/h).

El estudiante de diseño, Sebastian Beckman, concibió la imagen de cómo podría ser ese vehículo que si Mercedes lo construyese, sería un digno sucesor del “Jamais Contente”, el automóvil eléctrico que el belga Camille Jenatzy condujo al récord mundial de velocidad con 105, 882 km/h en abril de 1899.  Entonces, como ahora, las posibilidades residían en la eficiencia de los motores y de la densidad energética de las baterías.

Beckman, tuvo en cuenta para las formas finales  básicos parámetros técnicos: simulación aerodinámica por ordenador (CFD), para que el vehículo se mantenga pegado al suelo y el menor coeficiente de resistencia al avance posible. Beckman y sus compañeros de estudio sabían que se necesitarían suficientes baterías para mantener una máxima entrega de energía en torno a 5 minutos, los necesarios para dos corridas en sentido opuesto, si se pretendiese batir los 500 km/h. No obstante este objetivo de mínimas, los conceptos aerodinámicos y las soluciones técnicas propuestas podían ser escalables para vehículos capaces de llegar a 800 km/h.

Los dibujos y maquetas 1:4 fueron presentados en el marco de la Universidad antes de enviarlos a la feria Techno Classic de Essen,  celebrada en marzo pasado. La Techno Classic ya había  albergado anteriormente aquel lejano antecedente rompe récord de la marca, el W125 carenado.

Tras un  recorrido de “calentamiento” a 300 km/h, Mark el propietario del Agera, se baja. Y Niklas, realiza un primer intento de aproximación, alcanza 438 km/h, podía bastar pero hay más revoluciones que alcanzar y todo está perfecto.

Llega la hora de la verdad. Tras un amarillo amanecer, espectacular sobre las elevaciones de Mountain  Spring, el asfalto comienza a templarse con el sol, mudo  testigo.

El ronroneo del V8 a 90º parece amordazado por los dos turbos que ayudan a alcanzar el máximo régimen de 8.200 rpm. Y el Agera, con Niklas al volante, con la mirada fija en la cinta asfáltica que se hace cada vez más fina, acelera hacia su máximo potencial. Ida y vuelta, con viento a favor y viento en contra, con declive a favor y en contra, midiendo, entre otros parámetros, el kilómetro.. Y por fin, el cuenta vueltas llega al límite y ahí se queda… “Lo hemos conseguido” se grita para sí mismo el piloto y comienza a desacelerar.  El nuevo récord mundial de velocidad para un coche en carretera pública es suyo: ¡446, 97 km/h! Brazos en alto, algunos saltitos y sonrisas satisfechas en el grupo que lo recibe en la base. Koenigsseg reina…

Son las 8:15 del 28 de enero de 1938, Rudi Caracciola termina de ajustarse su protector de tela para la cabeza, se coloca las antiparras o gafas de carrera que cuelgan  sobre la impoluta pechera blanca de su traje de corredor. Se inclinó sobre su esposa “Baby” Hoffman, enfundada en un grueso abrigo de visón y le estampa un largo beso. ¿Sería el último?

Sube a la carlinga. Cuando la cúpula tipo avión cae sobre sus enclaves ya no hay vuelta atrás. El motor ya gira con un ansioso ronquido, “Rudy” lo acelera hasta que escucha lo que esperaba, el armonioso violín estruendoso característico del V12 y el zumbido del compresor… Caracciola  acelera.

Media hora más tarde, regresa: ¡Lo ha logrado, ida y vuelta, a un promedio de 432 km/h!  Destrozada la marca de Auto Unión que era de 406.321 km/h. Un instante de silencio en cuanto Caracciola apaga el motor. Justo el necesario para que creciera en el interior de los presentes la sensación de victoria.

Al rato, se escucha el alarido del motor V16  6 litros con 520 CV de Auto Unión. Un osado Rosemeyer que ya ha felicitado a Caracciola, quiere recuperar el récord. Aceleración y primera corrida. La banda de asfalto parece un hilo a los 430  km/h que alcanza.. Apenas ha movido el volante, un ángulo algo mayor lo lanzaría como una bola sin control fuera del asfalto…porque hay más viento.  Hay más para dar y solo falta otra corrida y 2 km/h para que Auto Unión pueda batir el récord de Mercedes. La muy ligera neblina del amanecer se ha disipado, pero los que están al borde del camino sienten,  indiciosas en sus rostros, las ráfagas  que soplan de costado al asfalto.

Auto Union

“Hay un poco de viento pero pude corregir y no creo que haya problemas. ¡Vamos”, dice Rosemeyer. Bujías nuevas, gasolina y allí va… Ya se han hecho casi las 12 y el bólido gris de Auto Unión se achica en la lejanía…km 6…km 7…llegan las comunicaciones de los puntos intermedios por radio, km 8, cruza sin novedad… Y de repente, un grito, desesperado… ¡Km 9… el coche ha volcado!Sólo ha quedado una hendidura en el bosque adyacente, pedazos del coche por todas partes y más allá, cerca de un puente, el cuerpo sin vida del joven Rosemeyer…víctima de la fiebre de velocidad.

Auto Union

Caracciola, que cuidó de dos Mercedes de Grand Prix en Suiza, entre 1939 y 1945, seguiría corriendo tras la Segunda Guerra Mundial, ya sin fortuna y fallecía, en soledad,  en 1959 en su residencia de Lugano, con su record imbatido…  Última escena: El homenaje a aquellos hombres audaces dispuestos a entregar su vida por una proeza tecnológica se concreta 80 años después. En la Techno Classic de Essen, se presentan los estudios y maquetas del proyecto Electric High Speed, se presentan en el stand Mercedes…

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