Si hace unos meses asistimos a la presentación del calendario de actividades de del The One Circle by AutoBeltran, en esta ocasión participamos a uno de los eventos con más tradición de este club de propietarios de Mercedes AMG: la Calçotada.

Es viernes, y estoy citado en el AMG performance Center de AutoBeltran, en el Paseo Bonanova de Barcelona, dónde soy recibido con toda la hospitalidad que caracteriza al magnífico equipo capitaneado por Xavi Beltrán, el “capo” del concesionario. Allí me encuentro con el resto de asistentes al evento, apenas unas 20 personas. No es que seamos pocos, es que el evento es exclusivo por definición y el objetivo de The One Circle es el de crear una familia AMG en la que todos sus miembros se conozcan.

Tras un desayuno para coger fuerzas, nos presentamos personalmente todos los asistentes – incluido el conocido empresario Javier de las Muelas-, en un ambiente agradable y distendido que marcará toda la jornada. Sin excesivos preámbulos, y tras el obligado briefing, nos ponemos al volante de los correspondientes v8 sobrealimentados y salimos a la carretera. Entre los presentes, AMG GT coupé, AMG GT 4 puertas, C63, GLC 63, GLE 63, C43, C63… Mucha caballería.

La ciudad sigue siendo un infierno entre semana, por ello siempre he pensado que es el momento ideal para ir de ruta. Así que nos escapamos rápidamente de la jungla urbana, y pronto pisamos la autopista para poder exprimir a fondo los AMG. Exprimirlos durante 4 segundos o menos, que es lo que tardan de media estas bestias en hacer el 0 a 120km/h. Ni un segundo más para no exceder ningún limite de velocidad, y lo recalco no sea que esté leyendo Pere Navarro y empiece a ponerse nervioso.

Afortunadamente el tramo de autopista es más bien breve y pronto nos desviamos para coger carreteras secundarias llenas de curvas donde la increíble agilidad, aplomo y potencia del GLC 63 coupé que llevo me deja realmente impresionado. Lo más parecido a un GLC 63 que había conducido era un ML 63 AMG del 2009 del cuál tenía un buen recuerdo, pero vaya si han mejorado las cosas chez AMG en 10 años. Cuesta recordar que estás a los mandos de un SUV cuando te encuentras siguiendo un AMG GT en un tramo de curvas a un ritmo considerable. Tan sólo el puesto de conducción mucho más elevado de lo que las sensaciones de deportivo sugieren te hace recordar la naturaleza del GLC.

Curva tras curva, la sinfonía que se acopla entre todos y cada uno de los potentes v8 sobrealimentados pone literalmente los pelos de punta, y me hace disfrutar como si no hubiera un mañana. Entre otras cosas porque tal como están las cosas el “mañana” pinta un poco negro para los enamorados del sonido producido por los motores de explosión de gran cilindrada como los son por definición los AMG. Así que, que nos quiten lo bailado. No es que tenga nada en contra de los motores eléctricos, personalmente me han dado años de satisfacciones, aunque entonces era niño y jugaba al scalextric. Un deportivo tiene que llevar un motor de explosión potente y ruidoso, como los AMG. Tras mi pequeña reflexión personal que quizás no guste a los amantes de los osos polares, seguimos con el GLC 63.

Poco se puede decir sobre su motor V8 4.0L biturbo de 476 CV que no se haya dicho ya. Es una auténtica maravilla de la ingeniería, un corazón que combinado con la caja de cambios AMG Speedshift MCT de 9 relaciones consigue propulsar a esta bestia de 0 a 100 km/h en 4 segundos. No sólo eso sino que además de mejorar las prestaciones también permite hacer unos consumos bastante bajos. Por otro lado, el sistema 4matic+, con distribución y el programa AMG dynamic select que permite seleccionar 4 modos de conducción –Comfort, Sport, Sport plus e individual, permiten adaptar la conducción a nuestras necesidades en cualquier situación. En mi caso y por mis necesidades, Sport plus todo el rato.

Respecto al interior, todo es lujo, comodidad y deportividad. La posición de conducción es perfecta, y la habitabilidad también. Con un coche así se pueden tener hasta un par de hijos y una casa en el campo sin renunciar a la deportividad y la clase. La suegra ya no cabría tan cómodamente, pero quizás este sea un plus añadido para plantearse la compra de un vehículo de estas características.

The One Circle

Para mi gusto, si hay que ponerle un pero al GLC 63, es que de serie hace poco ruido, como era el caso de nuestro vehículo, el sonido llega a ser demasiado refinado, así que a la hora de comprar este modelo se convierte en casi una necesidad montar los escapes opcionales AMG performance con los que –entonces sí-, la bestia ruge de verdad.

A todo esto, estábamos de ruta. Tras un buen tramo de conducción por carreteras secundarias, llegamos al Real Monasterio de Santes Creus. Esta espectacular construcción románica fechada en el S.Xll perteneciente a la orden cistercense cuya visita es muy recomendable para aquellos que no lo conozcan. Tras esta visita, volvimos a coger los coches para dirigirnos a una inmensa finca privada de BARNES, junto a Gelida. En tan exclusivo paraje, acompañados por una tarde soleada, pudimos disfrutar de una sensacional calçotada bañada en Moet Chandon, buena compañía, y todo gracias a un anfitrión sin igual: el gran Xavi Beltrán. Por algo será que a las 6 de la tarde la gente seguía en la mesa. Sólo el anochecer puso fin a este agradable viernes al sol.

Tras esta fantástica experiencia, el próximo evento de The One Circle tendrá lugar del 29 de marzo al 9 de abril en Suecia. Si queréis más información sobre sus eventos o sobre el propio club la encontraréis en TheOneAutobeltran.

Texto por: Dani Blasco

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

dos + tres =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.