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La vida no es fácil, pero sigues subiendo escalones, y ahora que el viento empuja de cola todo parece más sencillo. Estás en forma, los chavales van pasando cursos en el cole, te gusta más viajar tanto a destinos exóticos como a rincones desconocidos cerca de casa y, aunque los ingresos te lo permiten, ya no eres el derrochador de antaño. A la hora de elegir un coche buscas alta calidad e imagen, pero también un bajo consumo, fiabilidad y una depreciación razonable. De hecho, estás buscando, cómo no, un SUV, tanto por espacio como por imagen, tendencia y valor futuro, y qué mejor que uno premium de la gama intermedia, entre los mejores coches del mercado por el equilibrio entre lo que dan y lo que ofrecen a cambio.

La llegada en apenas dos años de los tres nuevos rivales alemanes nos muestra lo competido que está este sector, el de mayor incremento de ventas en el mundo. Tanto el nuevo BMW X3 como el Audi Q5 o el Mercedes GLC ofrecen una longitud similar, unos 4,7 metros, cinco puertas, cinco plazas, unos maleteros suficientes para un uso familiar y motores que rondan los 200 CV, con consumos reales de unos ocho litros y con precios de 49.500 euros en el caso del más barato, el Audi, y 51.000 del más caro, el Mercedes.

El motivo de esta comparativa es la llegada del X3. Tras probar los 30d y 40i a tope de equipamiento en la presentación internacional, llega la hora de ponerse a los mandos del 20d, que sumará más ventas en Europa que el resto de la gama al completo. El SUV mediano de la amplísima gama BMW estrena plataforma y carrocería, equipa tracción total con preferencia por el eje trasero, un diseño más bonito y conseguido que la generación anterior y un interior que respira lujo y calidad. La marca dedica muchas más páginas al sistema multimedia que a las posibilidades off-road, y es que en realidad hoy en día es más importante dominar bien el navegador, el móvil y la radio que salir de un buen charco.

Calidad al alza, el mejor equipo multimedia y una excelente postura al volante hacen del X3 un compañero perfecto en el día
a día. El cuadro puede ser digital.

BMW ha acertado con el X3, al sumar al mando iDrive el control táctil de la pantalla, por lo que es fácil conseguir lo que queremos, desde escribir una dirección hasta poner la radio. La gran pantalla central unida al cuadro de relojes digital pone el foco en lo bien construido que está el habitáculo, ligeramente orientado al conductor, que aún encontrará la palanca de cambios en el centro de la consola. Con 1.770 kilos, se nota que el aluminio ha entrado en escena en la carrocería.

Sus dos rivales difieren muy ligeramente de este concepto. Por ejemplo, el Audi ofrece su motor 2.0 TDI con dos potencias, 163 y 190 CV. También hay un TDI 150 CV de tracción delantera y caja manual, pero no es el más atractivo. En este caso el motor 190 CV, que será el más vendido, se une a la tracción total Quattro Ultra, un sistema con preferencia en la tracción delantera que solo conecta el eje trasero cuando es necesario, perfecto para un coche que rara vez verá el campo y sí verá, en cambio, mucha carretera.

La mejor calidad de materiales y ajustes está en el Audi, aunque la diferencia ya no es tanta como antaño. El cuadro “virtual cockpit” opcional es muy llamativo.

La caja de cambios es del tipo doble embrague de siete marchas, que permite activar el sistema de conducción “a vela” en carretera, pero no nos convence tanto en ciudad ni permite un escalado tan bueno de las marchas. De todos modos, solo se nota cuando conducimos el resto de los modelos. La carrocería no ha cambiado mucho su aspecto, aunque el coche es totalmente nuevo. Lo cierto es que, con lo bien que iba y lo mucho que se ha vendido el Q5 original, hacer cambios radicales no hubiera sido inteligente, así que estamos ante un viejo conocido muy puesto al día.

El Mercedes equipa el tradicional 2.2 litros diésel de la marca. Como el Audi, se ofrece con dos potencias, en este caso 170 y 204 CV. El primero ya ofrece el mismo par motor, 400 Newtons por metro, que sus dos rivales, pero es el más potente el que más nos interesa, y además se desmarca de sus rivales justificando su mayor precio inicial. La caja de cambios es la 9G-Tronic, una automática convencional de nueve marchas y selección por medio de una palanca junto al volante, y no en el centro de la consola. Es el más potente y prestacional, algo que notaremos pronto en la carretera, aunque sin escándalos.

Magnífica evolución en el diseño interior de la marca, el nuevo GLC respira lujo y calidad, con excelentes detalles como las rejillas del equipo de audio Burmester.

Nuestras tres unidades equipan más de 15.000 euros en opciones, pero el gasto medio en extras ronda entre los 5.000 y los 10.000 euros. Las tres marcas ofrecen packs que rondan los 5.000 euros a los que sumar nuestros propios caprichos, como la suspensión Sport en el BMW; el equipo de sonido Burmester en el Mercedes (en la imagen inferior) o detalles interiores de personalización en el Audi.

El BMW tiene un interior bien resuelto, cómodo y orientado hacia el conductor. La pantalla, muy visible y bien integrada, se marca un tanto frente a la competencia. Detrás hay bastante espacio y tiene 550 litros de capacidad de maletero, cifra idéntica en los tres rivales y que muestra el estrecho marcaje entre las tres marcas. El Mercedes es muy bonito, como todos los últimos modelos de la marca, y te hace sentir muy especial en el interior, pero con esta competencia se nota que la pantalla central no está tan bien integrada. Eso sí, las salidas de ventilación son bonitas y las rejillas del equipo de sonido Burmester, una obra de arte.

Pasamos al interior del Audi y debemos descubrirnos ante el mejor del lote en este campo. La calidad de todos los materiales es soberbia, como el ajuste, los tapizados, guarnecidos y la ergonomía. Si la pantalla fuera táctil nos gustaría más que el BMW; pero su sistema de control con el mando MMI todavía requiere más tiempo para cada función que el del X3. Maletero y plazas traseras son casi idénticas a sus rivales, por lo que no merecen más comentario, y cuatro adultos viajarán con holgura.

¿El movimiento marcará la diferencia?

En marcha el BMW es el más dinámico, con una suspensión más firme y asentada que nos permite divertirnos al volante. El motor suena más que sus rivales y no tiene un empuje especial, pero consume poco y rinde bien en todos los campos: carretera, autopista o ciudad. Se nota en especial su dinamismo al salir de las curvas, donde la tracción trasera manda y nos divertimos a sus mandos. ¿Tanto como en un Serie 3 berlina? Ni mucho menos, pero sí más que en otros SUV.

El Mercedes es el más veloz y, aunque también es más blando de suspensiones –esta unidad llevaba la neumática opcional, que siempre tiene una respuesta más suave–, sorprende con su dinamismo en curvas. Es más ágil que modelos anteriores, y con sus mejores prestaciones, se puede ir muy rápido, especialmente en autovías. Pero al final del trayecto es el BMW el que tiene mejor tacto y con el que más apetece ir deprisa. El Mercedes prefiere una conducción calmada.

El Audi tiene un motor con fuerza, es preciso y, sobre todo, suave y fácil de conducir. Eso sí, en ciudad el cambio de doble embrague no es tan suave como los automáticos “de toda la vida” de sus rivales. Si sumamos unos frenos muy asistidos en el primer recorrido del pedal, la conducción se vuelve ligeramente más brusca, y la dirección no parece muy precisa, pero sus rivales tampoco destacan al respecto. En el BMW es mejor no elegir la de asistencia variable opcional y la de Mercedes funciona muy bien, pero no es la mejor que puede ofrecer la propia marca, quizás las únicas sombras de estos coches en un panorama general muy satisfactorio.

Con este trío es difícil elegir un ganador, e incluso las cuotas de renting son tan próximas que no hay un ahorro significativo ni siquiera sumando el paso de los años. Así que, los que prefieran más calidad interior, tendrán en el Audi un fiel compañero. Es más discreto, pero también sus opciones y precio inicial son más económicos, y su calidad, indestructible. El Mercedes es el rey del confort, sin desmerecer en los demás campos, ya que también es el más veloz y no consume más por ello. Por su parte el BMW hace gala de llegar el último al mercado, y más fácil de usar en el día a día gracias a su intuitivo equipo multimedia, también es el más dinámico en carretera. Así que cualquiera que sea la opción elegida, los tres encajarán fácilmente con tu actual ritmo de vida.

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