BMW M8 Competition y 850 Ci: Topes de gama - Revista Car
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BMW M8 Competition y 850 Ci: Topes de gama

RevistaCAR 24 de agosto, 2020 | Tiempo de lectura 5-6 min

Los dos coches que aquí nos ocupan son lo más de lo más de su época, ya no solo para su modelo, también para la marca e incluso en el segmento o el panorama automovilístico. El más veterano llegó en los noventa, era un coche puntero por tecnología, diseño, prestaciones y concepto, un coupé elegante con un gran motor y unas buenas prestaciones. El nuevo BMW es igual en esos aspectos, pero eleva las prestaciones de buenas a excepcionales, ya que el BMW M8 Competition es el modelo de la división M más veloz del mercado (y es que se enfrentó de tú a tú en nuestra comparativa con el 911 Turbo S), y entre sus rivales sigue siendo de los más rápidos.

BMW M8 Competition

La tecnología actual se pone al servicio de las altas prestaciones y el BMW M8 Competition es un buen ejemplo de que cualquier tiempo pasado, fue eso, solo anterior. Estamos ante un coupé agresivo de menos de 5 metros de largo, que es más alto, ancho y largo que el primer Serie 8 que hoy nos acompaña, viéndose sensiblemente más grande y corpulento. Las luces láser con los elementos en azul del M8 son la vanguardia hoy en día, y al lado de los extintos faros abatibles del viejo Serie 8 parecen una tecnología sacada de una película de ciencia-ficción. ¿Os imagináis un M8 moderno con los faros del antiguo? Ambos coches mantienen las puertas sin marco, un rasgo muy propio de cualquier cupé,sin embargo, el primer Serie 8 en su elegante silueta tiene la peculiaridad de poder bajar las pequeñas ventanillas traseras, dejando un perfil limpio y sublime cuando se circula con todos los cristales bajados, como si fuera un descapotable sin el pilar B.

BMW M8 Competition

Esto es algo que también es necesario cuando pasamos a su mecánica. BMW está haciendo un uso extensivo de su V8 de 4.4 litros y dos turbos en varios modelos, así que además de en este M podemos encontrar su motor en los SUV más grandes o en la berlina de referencia, el M5, pero es en este M8 donde todo junto nos deja el modelo M más rápido. Todos ellos rinden 600 CV pero en esta versión Competition, la única disponible para el M8 en nuestro país, asciende a 625 CV, manteniendo el par motor ya descomunal de 750 Nm, y añadiendo unos soportes de motor y suspensión más rígidas que en el modelo normal. El M8 no corre, vuela bajo, y empuja en cualquier momento y con mucho ímpetu hasta que quitas el pie del acelerador, mientras no lo hagas el V8 seguirá mezclando aire y gasolina con la velocidad de un rayo, para seguir produciendo una potencia con la que convertir los coches adelantados en motas de color en tu retrovisor.

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En el BMW 850 de primera generación todo se siente más calmado por culpa de la virulencia con la que golpea su “nieto”. Lo mejor es recalibrar la mente, ajustar los estándares de potencia y disfrutar de su melodía, un V12 que suena tan fino y tan bien como un instrumento de viento metal, en lugar de fuerte y edulcorado como el tecno industrial del V8 moderno. En el E31 este era el motor favorito, aunque hubo un V8 de acceso dando lugar al 840i. Hubo un 850 CSi, que llegaba a 380 CV, como el Ferrari F355, gracias a una mayor cilindrada. Y de hecho nuestro Serie 8 azul marino luce esas siglas en la zaga, pero Fran, su amable propietario y fiel suscriptor de nuestra revista nos comenta que aquí es solo un kit estético oficial que se podía pedir en la época. Esto significa que llevamos un 850Ci, de 326 CV que ayudan a tener un coche rápido en la época, 6,3 segundos para el 0 a 100 km/h.

Verdaderamente se siente rápido, además el sonido del V12 entra muy bien al habitáculo y nos rodea también por fuera con el ruido del escape, sin ningún tipo de filtros anticontaminación como en el 8 moderno. El empuje es incluso bueno en la zona baja del régimen, con 481 Nm que llegan a 3.900 rpm por lo que no hay que revolucionarlo demasiado para avanzar con decisión. Aunque había cambio manual, aquí también tenemos uno automático, de cinco velocidades y con opción de gestión manual a través de la palanca, sorprendentemente rápido, pero sin llegar al nivel de precisión de nuestro Steptronic moderno, pero muy bien calibrado para este V12 en rapidez y suavidad.

BMW M8 Competition

El M Steptronic con Drivelogic del BMW M8 Competition es más un Jeykill y Mr. Hyde, muy suave e imperceptible rodando a ritmo normal, pero que podemos ajustar con hasta tres velocidades de cambio para que nos golpee como un martillo al apretar las levas del volante, y contando con una posición manual de verdad, de las que no cambia cuando llegar al corte. La facilidad para ir rápido en el M8 Competition es asombrosa, un misil colosal que gracias a la tracción total nos permite ser poco compasivos con el acelerador saliendo de las curvas, a las que entra con mucha precisión si sabemos calibrar bien el ángulo de ataque y la velocidad, que volverá a ganar en unos pocos segundos. Una tracción total con un diferencial trasero y con la opción de poder hacerla juguetona, en modo 4WD Sport, o asesina desconectando el eje delantero y que solo sea trasera. Un modo de tracción al que solo podremos acceder desconectando el control de estabilidad, como hacer escalada sin cuerda, solo confiando en tus pies y tus manos.

El BMW Serie 8 es más dócil, es un animal fuerte para viajar rápido y cómodo, de tracción trasera pero que no nos incitará a ponerla a bailar, sino a intentar ser rápidos entre vértice y vértice. Es un coche cómodo, que filtra muy bien los baches, en parte por esos cómodos asientos de piel, que cabecea cuando frenamos bruscamente y que se mece con cuidado cuando giramos sin miramientos, pero nunca nos asusta ni nos descuelga el eje trasero. En este sentido, el esquema de suspensión atrás es de tipo multibrazo y esto ayuda a tomar las curvas con más precisión ganando de paso algo de confort. En cambio el BMW M8 Competition, aunque duro, es válido como coche de diario si nos empeñamos, y se puede convertir en una tabla cuando ajustamos la suspensión adaptativa en su configuración más deportiva, todo en favor de reducir las inercias y que la potencia se transmita siempre con precisión al suelo. El último aspecto donde se notan los 25 años entre ambos coches son los frenos, unos cerámicos resistentes y regulables en mordida en el M8, de acero grandes y potentes en el 850, pero con un tacto más suave, no tan deportivo como su motor.

BMW M8 Competition

Es hora de despedirnos y antes compartimos impresiones con nuestro amigo Fran, que se confiesa un enamorado de la marca, y también del BMW M8 Competition por diseño y prestaciones. Sin embargo, este diseño y 0 a 100 tiene un precio, 192.500 euros, demasiado en su opinión, y eso que su 850 costaba 12 millones de pesetas en su época, con lo que comprabas un piso. Hoy puedes encontrar este V12 por unos 40.000 euros.

Fotos: Shardsharkk

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