La versión M Sport de la Serie 7 está dispuesta a crear una nueva referencia en cuanto a lujo y prestaciones. Muchos rivales han intentado unir estos conceptos opuestos, pero ¿será BMW la que ha dado con la mejor fórmula? El segmento no es nuevo, y en él militan los Audi S8 y S8 Plus –curiosamente, no un RS8–, los Mercedes Clase S AMG 63 y hasta AMG 65 con motor V12 o el Maserati Quattroporte.

Todos ellos venden máximo confort y máximas prestaciones, así que, ¿por qué no iba a hacerlo BMW? ¿Y por qué no hacerlo directamente con un M7? Frank van Meel, director de BMW M, tiene la respuesta: “No hay un público tan radical en este segmento como para querer una versión M de la Serie 7, en este sector la mejor solución es un vehículo como el M760 Li, capaz de unir lo mejor en prestaciones con el máximo en confort y tecnología de la Serie 7”.

No va desencaminado el ejecutivo de la marca alemana porque, a pesar del tratamiento M y de un chasis parcialmente fabricado en fibra de carbono, nuestro coche pesa 2.255 kilogramos, y equipa detalles como la batalla más larga disponible en la gama, dirección en las ruedas traseras, tracción total, suspensión de aire adaptativa, e incluso barras estabilizadoras activas. El motor poco tiene que envidiar a los modelos M, y es capaz de llevar todo este compendio tecnológico hasta los 100 km/h en 3,7 segundos y, aunque la velocidad máxima oficial sigue limitada a 250 km/h, si elegimos el “Driver Package” opcional, nuestro Serie 7 volará a más de trescientos por hora.

Si conectamos el programa “Sport” del M760Li, el cambio de ocho velocidades maniobra las marchas de forma más rápida, mantendrá durante un mayor recorrido cada una de las velocidades y convertirá las reducciones en una maniobra netamente deportiva. Entonces, ¿por qué no estamos ante un M7?

NO LE GUSTA LLAMAR LA ATENCIÓN

Básicamente, si el M7 se hubiera creado desde cero tal y como ocurre con un M5, estaríamos ante un coche de aspecto muchísimo más agresivo, con un color más llamativo, una carrocería más ligera con paneles de fibra de carbono, aerodinámica activa, frenos carbonocerámicos y, muy probablemente, inyección de agua para refrigerar el interior de los cilindros. Todo eso es capaz de hacer BMW M, y son detalles que no se han incluido en este 760Li.

No solo no existe ninguno de estos elementos deportivos, sino que en algunos mercado esta versión se ofrece con un acabado Excellence que aumenta el lujo y el confort, y reduce ligeramente el aspecto deportivo exterior, dedicado sin duda a aquellos que se mueven con chófer y quieren hacerlo de una forma un poquito más discreta y, eso sí, disfrutando de todo tipo de accesorios interiores. Por todos estos motivos aún nos sorprende más que BMW haya cerrado un circuito para nosotros.

Estamos en Palm Springs, California, sin duda un ambiente perfecto para este tipo de coches, donde sus conductores son mirados con el aire de “algún día yo podría ser tú”, que se vive en Estados Unidos, y muy especialmente en Los Ángeles y sus alrededores. Junto a nuestro hotel y en la zona de La Quinta, un adinerado se ha construido un circuito que, muy amablemente, alquila de cuando en cuando a la academia de conducción de BMW, y que hoy está a nuestra disposición, así que, una de las primeras cosas que hagamos hoy con esta confortable megaberlina es conectar el modo “Sport” y esperar en el pit-lane a que nos den luz verde como si fuéramos pilotos de carreras.

BRILLANTES PRESTACIONES

 

Delante de nosotros circula el campeón del DTM Martin Tomcyk, así que pronto estamos descubriendo lo difícil que es hacer de un Serie 7 un coche deportivo. Francamente, no vemos a ningún cliente utilizando su M760Li en un track day, pero, por si acaso, vamos a deciros cómo va. El coche subvira en los giros, como es lógico, mientras el 6.6 litros de 12 cilindros nos pregunta por qué demonios estamos girando si aún le queda la mitad de la potencia por pasar a las ruedas. Pronto abrimos trayectorias e intentamos hacer que el coche y el piloto se sientan cómodos, pero los frenos también tienen su límite, y en tres vueltas a fondo, el pedal empieza a estar bajo, lo que requiere un esfuerzo extra.

Eso sí, el sistema no da la batalla por perdida, porque frenar frena igual de bien, solo que requiere más esfuerzo extra. Dejamos la pista con algunas conclusiones, como que, efectivamente, un M7 no hubiera sido una buena idea, pero también que este 760Li tiene bien ganados los galones “M” que luce en su carrocería. Salimos a la carretera y dejamos conectado el modo “Sport” dentro del “Executive Drive Pro Setting”, sin duda los “Confort” y “Confort Plus” son para ir con chófer, porque es en “Sport” cuando la dirección y el chasis empiezan a sentirse lo vivos que merece un coche con las siglas M en sus laterales. En la carretera empezamos a disfrutar del coche, es un modelo realmente vivo, con unas reacciones de chasis más nítidas que su competencia y una gran capacidad de tracción gracias al sistema xDrive 4×4.

Sabemos que en M hay ahora mismo un debate en torno a si incorporar este tipo de tracción total o no a muchas de las versiones que ahora no lo tienen, como el inminente M5, pero lo cierto es que, en los últimos M, siempre falta algo de capacidad para llevar la potencia al suelo, y en el M760Li, a pesar de los 610 CV, hay tracción en abundancia. La dirección también nos gusta, pero no tanto los frenos.

Preguntamos por los discos de carbono, y Van Meel nos contesta con rapidez: “Francamente, no vemos al conductor de este coche llevando su sistema de frenado hasta el límite”. Tiene mucha razón, y eso que seguro que muchos cogerían la opción de los frenos de carbono y BMW terminaría ganando un poco más de dinero con cada unidad, pero no se trata de eso, sino del equilibrio final del coche. Como modelo de altas prestaciones este Serie 7 no deja de sorprendernos, la potencia y velocidad son brillantes, el chasis va de maravilla, y se nota la dirección trasera y su influencia en la agilidad.

El agarre y la capacidad de tracción son extraordinarias, un 10 en estos tres puntos, a los que cabe sumar una dirección que trabaja en armonía con el resto del coche y que, si bien podría ser un poco más precisa, su única pega es que el coche abre la trayectoria cuando le exigimos demasiado, y eso no es problema de la dirección, sino de la física. La inclinación de la carrocería es mínima, y el Serie 7 va sensacionalmente bien, casi tanto como un 750i, pero claro, este no tiene un motor V12.

¡LARGA VIDA A LOS MOTORES V12!

Lo del V12 parece una quimera en estos tiempos, y efectivamente este M760Li no tiene ningún sistema eléctrico, híbrido ni nada que se le asemeje para reducir emisiones. Preparemos la cartera para consumos de entre 20 y 30 litros de forma habitual, pero en esta liga solo juegan los mejores, como señala nuestro anfitrión: “BMW es uno de los pocos fabricantes en el mundo que siguen produciendo motores de 12 cilindros, y aunque podáramos ofrecer prestaciones semejantes con el V8, en el sector de ultralujo no solo se trata de cifras, también de emociones, y el V12 está por encima de todo”.

A muchos propietarios les gustará saber que, debajo de su capó, está el mismo motor que equipan los Rolls Royce y, siendo sinceros, la marca británica también hará uso de la mayor parte del chasis y tecnología de este Serie 7. La maquinaria está en marcha, y aunque el M760Li aún no tiene precio en España, con el 750i de batalla larga rozando los 140.000 euros, no es descabellado pensar en una cifra cercana a los 200.000. Puede parecer que es un coche de nicho. Lo es, pero el año pasado Mercedes vendió más de 6.000 Clase S AMG, Audi unos 2.000 S8 y Maserati y Bentley también sacan un jugoso beneficio de este mercado, así que BMW sabe muy bien hacia dónde dirige sus pasos con este modelo. Por nuestra parte, este modelo es el mejor BMW de gran tamaño que hayamos conducido nunca, por su excepcional tecnología y lujo pero, sobre todo, por su carácter al volante.

Es un modelo de altas prestaciones, excelente estabilidad, muy buena tracción, rápidas reacciones y divertido al volante. Casi un M7, como bien señala BMW, pero hace bien en no serlo, porque entonces seríamos muy exigentes y no perdonaríamos algunas faltas que poco tienen que ver con el tipo de cliente al que va dirigido, muy capaz de tener un M5 en el garaje para divertirse y este M760Li para ir de un lugar a otro con todo el confort, pero también con emociones.