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Una mañana lluviosa, lo último que quiere tener uno cuando se va a poner al volante de un coche de tracción trasera con más de 450 CV y 550 Nm de par. Pero el trabajo es el trabajo, así que me subo al BMW M4 Performance para una sesión de fotos de las que te dejan encajado al asiento. Y lo digo porque esa combinación de clima hostil y deportividad desmesurada no es buena. Al menos no para el corazón.

En un interior oscuro, lleno de fibra de carbono y alcántara, llego a la zona donde se va a desarrollar la sesión, y mi prueba express. Por la autopista el M4 camina firme y con aplomo. Se muestra relajado, salvo cuando atravesamos la zona de túneles, ahí un acto reflejo me hace reducir  dos marchas y hundir un poco el pie. Mis oídos explotan de júbilo. No estamos en un M4 cualquiera, este M pasado por la mano de la división M Performance recibe un tratamiento especial. O quizás no tanto.

BMW M4 Performance

No vas a mejorar lo inmejorable, o al menos no vas a malgastar el tiempo. Solución. Mejorar el sonido del escape y embrutecer su aspecto. ¿Ha funcionado? Ya lo creo, el BMW M4 Performance debe asustar por el retrovisor y por el estremecedor sonido que produce cuando vas por encima de las 3.500 vueltas. Toda la linea de escape es de titanio y cuesta más de 5.000 euros. Esta unidad está pintada en el llamativo y deportivo Sakhir Orange, que en combinación con las llantas en negro y los frenos carbocerámicos de pinzas doradas hacen que este M4 juegue en una liga superior.

BMW M4 Performance

Si nos fijamos en los detalles, encontramos la diferencia. Difusor en carbono, un aletín sobre la tapa del maletero, molduras laterales también en carbono y un frontal con un spliter bajo y parte de las entradas de aire también en carbono. No falta este material en su interior tampoco, con el salpicadero, palanca de cambios DKG automática, freno de mano y molduras de las puertas en ese material. El volante con luces LEDs indicadoras de las revoluciones está forrado en alcántara, como el resto de la tapicería. Los asientos envuelven a la perfección sin agobiar. Deben hacerlo, pues la potencia de este BMW M4 Performance te catapultará en las curvas o allá por donde pases. En total llevamos a nuestro alrededor 11.000 euros en partes de M Performance. Podemos escoger unas pocas, pero no seremos nosotros los que dejemos a medias un M4.

BMW M4 Performance

Pisamos a fondo y catapulta a los 100 km/h desde parado en menos de 4,3 segundos, ya no hay 431 CV, hay 490. La culpa la tiene el escape nuevo. Y ya está. Ningún otro elemento se ha modificado en su mecánica. Es abrumadora la contundencia. En modo normal incluso salimos patinando si hundimos el pie. Un poco de culpa la tiene el asfalto mojado. Este combinado con olvidar que llevamos el modo Sport + conectado hace que al salir de una curva dar demasiado gas haga que nuestra trasera quiera adelantarnos y el corazón de un vuelco. Ha sido un aviso. No hubo problema en corregirlo, la dirección es muy precisa y promete sacarte de esos pequeños imprevistos con un rápido juego de manos. Se acaba la sesión, el escape se silencia y decimos adiós a sus partes en fibra de carbono y ese espectacular motor de 3 litros y 6 cilindros en línea turboalimentado. La próxima vez miraremos el tiempo antes de volver a pisar a fondo.

BMW M4 Performance

Fotografía: Juan Olivares