la división M de BMW no es ajena a las opiniones divididas. Casi mejor así, porque este M Concept Neue Klasse es un adelanto apenas disimulado de cómo será un BMW M3 eléctrico, y esa no es una idea que vaya a entusiasmar a todo el mundo. Desde M siempre han dicho que la próxima generación del M3 contará tanto con una versión de combustión como con una eléctrica, pero eso no ha evitado que la noticia de la inminente llegada del M3 eléctrico haya provocado una fuerte reacción.
El responsable de BMW M, Frank van Meel, explica a CAR: “No queremos convencer a nadie. El único principio es que tiene que conducirse como una bestia, como un M3; después ya decides si te gusta o no”. Van Meel señala que todos los M3 han sido polémicos. “Al principio tuvimos cuatro cilindros con el E30, procedentes de la Fórmula 1; luego llegaron los seis cilindros, que eran más pesados, y todo el mundo dijo que era el fin de M”, sonríe. “Después llegó el V8 y todos dijeron que era todavía más pesado y que el icónico seis cilindros había desaparecido, así que la marca M volvía a estar acabada. Luego la llegada de la sobrealimentación por turbo era la muerte de la competición por culpa del retraso de respuesta del turbo… y ahora hemos tenido exactamente la misma discusión con el coche eléctrico. Así que, después de 40 años, ya estamos acostumbrados a este debate, pero la respuesta siempre ha sido la misma: cada nueva generación tenía que ser mejor que la anterior”.
Un diseño inspirado en la competición
Dejando a un lado por un momento el sistema de propulsión, desde un punto de vista puramente estético el actual lenguaje de diseño Neue Klasse ha contribuido a suavizar la imagen del futuro M respecto a los, a menudo, excesivamente recargados y agresivos modelos M que vemos hoy en las carreteras. Van Meel señala que, pese a todas las críticas que recibió el diseño de la parrilla de doble riñón de la generación G80, su aspecto “no impidió que los compraran”.
Oliver Heilmer, responsable del equipo de diseño de los modelos compactos de BMW, explica que la forma más sencilla de diseñar un coche de altas prestaciones es hacerlo simplemente más agresivo, “pero nuestro enfoque toma como referencia nuestros coches de competición, donde el único objetivo es ir rápido”.

El punto de partida del prototipo es el nuevo i3. Algunos detalles son simplemente versiones más musculosas de elementos ya presentes en el i3; la hendidura central del frontal es más profunda y ancha, los pasos de rueda son, naturalmente, mucho más elaborados y el splitter delantero está diseñado para optimizar el flujo aerodinámico.
Otros elementos, sin embargo, están claramente inspirados en modelos del pasado. Las complejas llantas con diseño de panal parecen casi una evolución de las BBS del E30, mientras que el alerón trasero dividido tipo ducktail es un claro guiño al E46 M3 CSL. Heilmer se muestra satisfecho de que hayamos captado esas referencias, aunque él y su equipo quieren evitar caer en un exceso de nostalgia. “Es una forma de rendir homenaje al pasado”, explica, pero convertirlo en un ejercicio completamente retro “no funcionaría, porque habría que mantener aquellas antiguas proporciones en un coche moderno”, algo que resultaría extraño.
Las luces amarillas recuerdan a los BMW GT de competición y al M Hybrid V8 Hypercar de Le Mans.
Recurrir a esta herencia pretende atraer a quienes ya sienten pasión por la familia M en general y por el M3 en particular, “pero también lo hemos hecho porque nosotros mismos adoramos esos coches”, añade.
Algunos elementos del diseño son completamente nuevos. Heilmer quiere llamar especialmente la atención sobre las luces diurnas de color amarillo, así como sobre las ‘track lights’ –unos pequeños faros antiniebla cuadrados–, que servirán para diferenciar a los futuros modelos M. Ambos elementos hacen referencia al automovilismo; las luces amarillas, por ejemplo, recuerdan a los BMW GT de competición y al M Hybrid V8 Hypercar de Le Mans, que en junio rozó la victoria en las 24 Horas de Le Mans frente a Toyota. Heilmer confirma que estas soluciones llegarán también a los modelos de producción.
El interior toma como base el del i3 Berlina, incorporando prácticamente todos los elementos característicos del lenguaje Neue Klasse. La interfaz Panoramic iDrive recibe una identidad visual específica para M, con una combinación de colores propia y detalles en rojo en la consola central, además de unos asientos tipo baquet de planteamiento claramente radical, equipados incluso con arneses de cinco puntos y tapizados en Bathurst Blue y Berry Red, los colores emblemáticos de la división M.

Incluso incorpora una barra de refuerzo que divide las plazas traseras y aporta un aspecto aún más cercano a la competición. Sin embargo, en este caso también existe una razón estructural: debe soportar importantes esfuerzos. Como explica Heilmer, este M Concept Neue Klasse se ha desarrollado sobre la base del prototipo experimental Vision Driving Experience, utilizado por BMW M para poner a punto su futura cadena cinemática eléctrica.
Cuatro motores eléctricos y hasta 1.000 CV
Ese sistema de propulsión resulta especialmente extremo y parece el resultado de que los ingenieros de M hayan reunido toda su experiencia en el primer modelo eléctrico de la división. Como ya se había confirmado, el M3 eléctrico, cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2026 o comienzos de 2027, dispondrá de cuatro motores eléctricos y una batería específica para M con arquitectura de 800 voltios y una capacidad mínima de 100 kWh.
La potencia todavía no ha sido anunciada oficialmente, pero Dominik Suckart, responsable de baterías de alto voltaje, adelantó a CAR a finales de 2025 que este sistema “alcanzará unas cifras de potencia nunca vistas en un BMW”, lo que significa que desarrollará al menos 750 CV, superando al actual buque insignia de la marca, el XM. Según nuestra información, la cifra real será considerablemente superior y podría acercarse a los 1.000 CV.
Pero si un M3 CS de la generación G80 ya desarrolla 550 CV, ¿no resultan excesivos casi 1.000 CV? Además, ni siquiera AMG ha optado por instalar un motor en cada rueda de su nueva berlina eléctrica GT 4-Door.

“La cuestión consiste en encontrar el equilibrio adecuado entre potencia y capacidad de control”, responde Van Meel. “Es como un boxeador de kickboxing: necesitas brazos fuertes y piernas fuertes, pero nunca golpeas con las manos y las piernas al mismo tiempo”.
Parte de ese control corresponde al sistema Dynamic Performance Control, el “supercerebro” de BMW M. Se trata, en esencia, de una versión específica para M del Heart of Joy de BMW, el potente procesador que integra en una única unidad todo el software encargado del comportamiento dinámico, las asistencias y las ayudas a la conducción para conseguir una respuesta mucho más coherente.
El Dynamic Performance Control incrementa todavía más la precisión del conjunto y ha sido desarrollado específicamente para gestionar la potencia y el par generados por los cuatro motores eléctricos.
Otro elemento diferenciador respecto al i3 convencional –y también al iX3– son las dos levas con acabado rojo situadas tras el volante; los BMW eléctricos que no pertenecen a la familia M ni siquiera disponen de ellas. Además de permitir modificar el nivel de regeneración durante la marcha, en los modos de conducción más deportivos funcionan como si se tratara de una caja automática con cambios de marcha simulados, una solución con la que los ingenieros de M buscan incrementar al máximo la implicación del conductor.
“M no trata únicamente de competición; también trata de emoción. Necesitas ambas cosas. Si no sientes emoción, no estableces un vínculo con el coche. Y entonces te pierdes una parte fundamental: la diversión”, afirma Van Meel.
Alexander Karajlovic, responsable de desarrollo de BMW M, explica que la tecnología de cambios simulados “divide el régimen de funcionamiento normal de los motores eléctricos en distintos segmentos, cada uno con una respuesta y un nivel de recuperación de energía diferentes. Eso ayuda mucho al control”.

Sin embargo, Van Meel, Karajlovic y Heilmer se muestran tajantemente contrarios a que este sistema incorpore un sonido artificial de motor de combustión, justo la estrategia opuesta a la adoptada por AMG en el nuevo GT 4-Door eléctrico.
Heilmer lo explica así: “Los seres humanos somos alérgicos a aquello que no es auténtico, y eso incluso puede ocurrir con motores de combustión que recurren a sonidos amplificados artificialmente. En el M3 eso no funcionaría porque sabes perfectamente que no hay un motor de combustión bajo el capó. Nuestro planteamiento consiste en crear una conexión perfecta entre lo que hace el coche en cada situación y la información que transmite al conductor para que entienda lo que está ocurriendo mientras conduce”.
Si cada nuevo M3 genera controversia cuando se presenta, eso demuestra hasta qué punto se trata del modelo más importante para la división M. ¿Cómo le gustaría a Van Meel que se recordara esta nueva generación? “Como el siguiente paso en la evolución del icono”, afirma, haciendo referencia al esfuerzo realizado por BMW para mantener la esencia del M3 a pesar de la transición hacia la propulsión eléctrica.
“El sistema de propulsión también será algo digno de recordar”, añade, “aunque el M3 seguirá ofreciendo diferentes tipos de motorización. Lo importante es la forma en que traslada soluciones de la competición a un coche de carretera y cómo los cuatro motores eléctricos aportarán unas dinámicas de conducción completamente nuevas”.
Pero, por encima de todo, existe un requisito fundamental para un M3 eléctrico: “Tiene que conducirse como un BMW M3. Así de sencillo”.








