Bentley vendió 5.600 Bentayga en 2016, muchos más de los que se esperaban. Pero ahora, tras el boom inicial, la marca necesita rápidamente productos nuevos para mantener el impulso. Mientras el V8 diésel podría funcionar bien en Europa, no se vendería tan bien en América, China y Japón, por eso están trabajando en diferentes derivados como una versión con una mayor distancia entre ejes, un híbrido con motor gasolina V6, un V8 S básico y un cupé.

Históricamente el diésel era para personas con una economía ajustada, lo que a priori no encaja con el perfil de Bentley, quizás por eso la marca ofrece que la insignia se pueda eliminar opcionalmente. En el caso de los Bentayga, sin embargo, el sonido y el rendimiento del motor V8 empuja el arte de la ingeniería incluso más allá del nivel del famoso Audi 6.0 V12 TDI que el equipo de Ferdinand Piëch construyó antes de que se saliera a la luz el escándalo de las emisiones.

Al pisar el acelerador lo primero que actúa es un compresor eléctrico que proporciona par motor instantáneamente. A continuación, un pequeño turbo de baja inercia se une a la fiesta con una progresión estable entre 2.200 y 2.500 rpm, añadiendo más empuje. A partir de 3.500 rpm, el tercer turbo golpea hasta llegar al corte. El par máximo del Bentayga diésel se mantiene estable entre 1.000 y 3.500 rpm, donde los 900 Nm están disponibles para retorcer sus enormes neumáticos.

Aunque el cuentarrevoluciones llega a marcar las 6.000 rpm, alcanzar este número no tiene sentido, a no ser que intentes llegar a los 270 km/h en una autopista vacía. A través de una inteligente tecnología integrada en la admisión, el V8 de 4 litros del Bentayga diésel varía continuamente entre las dos y las cuatro válvulas. Se trata de consumo mínimo o gruñido máximo, y obviamente funciona por arte de magia, ya que es imposible descifrar la transición. Aunque el Bentayga V8 Diésel pesa casi tanto como un rinoceronte con el estómago lleno, puede alcanzar los 100 km/h en 4,8 segundos.

La marca asegura que el consumo medio es de 7,9 l/100 km y que tiene una autonomía de más de 960 km, pero en la prueba llegamos a los 15 litros, lo que en parte se puede atribuir a nuestro entusiasmo. Aunque necesita el mismo combustible que un camión MAN, el Bentayga Diésel de 435 CV es un SUV expreso. Es una mezcla de gran impulso, un manejo muy intuitivo, frenos correctos y una respuesta muy directa. A pesar de que el peso y la masa del coche es una desventaja evidente cuando va rápido, su equilibrio inspira confianza desde el primer momento. A pesar de sus virtudes dinámicas y económicas, no espere ver un segundo motor diésel de Bentley a corto plazo. Sin embargo, la electromovilidad pronto puede hacer obsoleto este principio de combustión…

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