El mercado de los SUV de gama alta es el más rentable del mundo. Todas las marcas, menos Ferrari, se afanan por tener listo el todoterreno que encandile a los usuarios y les haga firmar cheques muy por encima de lo que el mismo público pagaría por una berlina. Firmas como Maserati, Bentley o Jaguar acaban de estrenarse, y otras como Lamborghini o Rolls Royce planean hacerlo en un futuro próximo. Competencia a tope para intentar olvidar el poderío de la industria alemana, para algunos, demasiado presente en el mercado. Pero es que los alemanes hacen sus coches realmente bien, y como ejemplo tomamos el Audi Q7, completamente nuevo y equipado con el soberbio motor V6 TDI de la marca.

El Q7 es el SUV de gama alta por definición: grande por fuera, amplísimo por dentro, de enorme calidad, bajo consumo y precio razonable. Tanto es así que los rivales ya no prestan tanta atención a competir frontalmente con sus cualidades, Lexus no ofrece un motor diésel en su gama RX y Volvo se conforma con motores diésel de 4 cilindros, pero sí lo hacen con nuevas tecnologías, por eso hemos traído a esta prueba al RX 450h híbrido y al Volvo XC90 T8 Twin Engine híbrido enchufable.

La tecla que mueve los elevalunas eléctricos del RX me tiene hipnotizado, ya que la ventanilla sube y baja con un suave sonido de seda imperceptible. Es algo que la mayoría de los clientes no van a apreciar, pero nosotros pensamos que, si Lexus ha dedicado algunos ingenieros a que este sea el sistema más suave que recordamos, algo profundo tiene que haber realizado también en todo el coche, lo que genera una gran confianza en su tecnología híbrida. Esta, en cambio, no es de última generación, y de hecho mantiene el concepto original del primer Prius de los años noventa: un motor gasolina de alta cilindrada y potencia relativamente baja, en este caso un 2.5 V6 de 262 CV, y unos motores eléctricos impulsados por un pequeño pack de baterías de níquel-cadmio que le proporcionan una potencia total de 313 CV y una autonomía eléctrica de… un kilómetro, y no siempre.

En cualquier caso, ya analizaremos la mecánica más adelante, porque sin duda lo que más impresiona del RX es su diseño. El conjunto de ángulos, bordes, líneas y sofisticación es masivo y puede llegar a confundirnos al principio, pero ante la luz de las estrellas de la noche, estamos ante un automóvil que nos encanta por el lujo que respira su imagen.

DE JAPÓN A SUECIA

Pero el de la marca japonesa no es el único SUV de una cultura diferente a la alemana. Desde Suecia, el nuevo Volvo XC90 está resultando un éxito en ventas, y llega a nuestra cita equipado con tecnología híbrida enchufable. El T8 Twin Engine equipa un motor eléctrico alimentado por baterías de ión-litio de 121 kg que se pueden recargar a la red para obtener energía con la que recorrer 36 km antes de que entre en acción el motor de gasolina. Este es un cuatro cilindros de dos litros con turbo, compresor y 320 CV, que se convierten en nada menos que 400 cuando se suma la fuerza de su mecánica eléctrica. El XC90 es un coche grande, de superficies planas en su carrocería totalmente opuestas a las del RX, y tiene una trasera muy vertical que permite alojar a siete pasajeros en su interior.

A pesar de sus dimensiones, su cuidado diseño y los trucos de esta versión R Line, con llantas más grandes, detalles más deportivos y, en especial, un insólito color rojo, consigue que su presencia haga tanto furor como la del RX. Tiene pinta de coche tecnológico, bonito, amplio y caro, un objeto de admiración. ¿Diríamos lo mismo del Audi? Seguramente no, porque el Audi se empeña en esta generación en ser un coche discreto. Si el anterior Q7 era un aparato con una enorme parrilla, formas muy abultadas en su capó, larga carrocería y luces LED de las más llamativas, el nuevo casi muestra cierta vergüenza a mostrarse en público, con su discreto pero sugerente atuendo.

Del Audi Q7 e-tron quattro ya os hemos hablado en el reportaje anterior, por eso, y para saber hasta dónde llega la tecnología de la competencia hemos elegido el Q7 que más ventas tendrá en todo el mundo: el V6 TDI de 272 CV, que cuenta con la ayuda del AdBlue para reducir sus emisiones. Así que tenemos un híbrido, un híbrido enchufable y un diésel con potencias que van de los 272 a los 400 CV, pero las diferencias de precio no son tantas.

 

El Audi se ofrece desde algo más de 70.000 euros bien equipado, pero con una larguísima lista de opciones, el RX en versión Eco desde poco más de 63.000 euros, y en esta versión Executive por 75.700 euros, y el Volvo, en su versión híbrida sale por 79.900 euros, que se convierten en 83.000 en el caso de esta versión R-line, muy bien equipada.

Nuevo motor 3.0 TDI de Audi.

Ya lo habrás notado, pero ninguno de ellos tiene ganas de meterse en el barro ni van a presumir de su capacidad off-road. Al revés, son como grandes burbujas en las que viajar por carretera con el máximo confort y seguridad, mirando desde arriba lo que ocurre en el resto del mundo. El Lexus acelera de 0 a 100 km/h en solo 7,7 segundos, y aún así es el más lento de este especial trío, pero el par de sus dos motores eléctricos es tan alto que la potencia, cuando la requerimos, es instantánea. Las versión Premium y F Sport vienen con suspensión adaptativa y un modo de conducción “Sport+”, y ya el modo “Sport” de esta serie Executive consigue hacerte olvidar todos los prejuicios sobre las cajas automáticas de variador continuo. Este Lexus es un coche potente y corre bastante.

En los primeros metros sobrevive esa sensación de flotación que siempre tienen los coches altos, pero rápidamente comprobamos que la dirección es directa, que los frenos muerden con relevancia y que el motor está siempre dispuesto a dar batalla.

 

Cuando forzamos el Lexus pierde un poco de ritmo en la parte delantera, alargando las curvas, pero lo hace con tanta suavidad que podemos adaptar nuestra conducción a su chasis para divertirnos. Incluso en estas circunstancias, vemos de cuando en cuando como se enciende la luz “EV” en el cuadro de mandos, que significa que no se está utilizando ni un gramo de combustible, y es que el sistema del Lexus permite recuperar mucha energía para su baterías, siempre dispuestas a darnos algo más de potencia con sus dos motores eléctricos, uno para las ruedas delanteras de algo más de 60 CV y otro de 167 CV para las traseras, que también reciben el impulso de los 272 CV del motor gasolina.

EL AUDI ES EL MÁS PRECISO

Con solo 272 CV parece que su potencia es escasa frente a al competencia, pero con una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos, dejará sentado a más de un GTI pensando en por donde le ha pasado ese Jumbo. Un par de 650 Nm, unidos a una caja de ocho marchas, dan para mucho. Esta versión del Q7 no tiene el plus eléctrico de sus rivales, por lo que obliga a conducir valorando bien los huecos entre el tráfico y ponderando los adelantamientos para realizarlos con éxito.

El Volvo está en un lugar intermedio, con más ganas de destacar que el Lexus pero sin la precisión que ofrece el Audi. Nuestra unidad viene con suspensión de muelles clásica en lugar de la neumática habitual en este tipo de modelos, y lo cierto es que da un buen agarre y un magnífico confort, pero sin los cojines que transportan a los pasajeros en sus rivales.

En términos de prestaciones el T8 se acerca a cifras muy relevantes. Hablamos de 400 CV y una aceleración de 5,6 segundos, un excelente registro para un coche de 2.343 kg. La potencia se despliega en el modo “Power”, también podemos reservar la baterías en el modo “Save” o dejarlas con funcionamiento normal en el modo “Hybrid”.

En este programa, que será el más utilizado ya que se activa por defecto, el Volvo es un coche veloz que genera confianza, y aunque no tiene la dinámica del Audi, sabe sacar partido a su mecánica. Aunque se supone que el Volvo regenera en las frenadas potencia hacia sus baterías para disminuir el consumo, tras un trazado ligerito el dato intermedio rozaba los 20 litros, así que será mejor que te apliques para lograr cifras adecuadas una vez se termina la energía de la batería. 

En el interior del Volvo solo vamos a encontrar materiales de alta calidad: piel por todas partes, líneas simples, colores claros y un juego de asientos deportivos muy cómodos. La única nota discordante es la presencia, en esta versión T8, de un pomo del cambio en cristal de curioso diseño y tacto. Como el Audi Q7, el Volvo es un siete plazas, ya que las baterías se sitúan dentro del túnel de transmisión, vacío porque consigue la tracción total del motor eléctrico trasero y del gasolina delantero.

El interior del Lexus es totalmente opuesto al del modelo sueco. Solo tiene cinco asientos, aunque los traseros son muy amplios, y el diseño y el equipamiento son un dechado de lujuria. Un montón de piel con diferentes costuras, maderas de aspecto moderno e iluminación LED hacen que quieras pasar horas en su interior aunque sea sin hacer nada.

El salpicadero cuenta con la inusual novedad de contar con una tecla para cada función, lo que nos recuerda lo bien que funcionan estos sistemas arcaicos, y si hablamos de pantalla, tiene la madre de todas ellas con un pantallón panorámico fijo en la parte superior del salpicadero con una calidad similar a la de un iPhone, ojalá los mapas fueran igualmente precisos.

Esta pantalla se controla desde un joystick en la consola, y al principio lo tendrás que manejar con la misma suave delicadeza con la que acariciabas a tu primera novia, pero una vez le pillas el truco, va de maravilla. El cuadro de relojes es otro punto de atención ya que, según modificamos el modo de conducción, cambia el reloj principal y su información, al más puro estilo del deportivo LF-A. Es un interior que te hace sentir realmente especial, un 10 para Lexus.

Por comparación el habitáculo del Q7 hace gala de un diseño muy funcional, con una gran pantalla central con imágenes en alta resolución que se maneja desde el TouchPad y que recibe las órdenes bastante bien. El volante es una maravilla, y detrás hay relojes de aquellos que tenían agujas para marcar la velocidad y las revoluciones, ¿recuerdas?, pues míralos bien porque ahora son 100% digitales.

Se podría decir que, tras una apariencia sencilla, el Q7 esconde mucho espacio, un gran confort y un buen equipamiento, de modo que, si bien los primeros minutos no van a alterar tu pulso, en el día a día terminarás apreciando que cada cosa esté en su sitio y haya un sitio para cada cosa, como ya es habitual en Audi.

UN FINAL MUY APRETADO

Llega el momento de decidirnos. Una cosa es el coche que recomendaríamos a nuestros vecinos, seguramente el Lexus o el Volvo, una pasada de automóviles, y otra, el que llevaríamos a nuestro garaje para el día a día, y este modelo no es otro que el Audi Q7. Tiene una buena diferencia de consumo con respecto a sus dos rivales en un uso real, es muy amplio, muy funcional y algo más barato, así que es la mejor inversión. Justo detrás, y separados por un papel de fumar, el Lexus también se quedaría con nosotros.

Si no necesitamos las siete plazas es un coche excelente, más deportivo, en la línea de los cupés que empiezan a abundar en este sector. El Volvo también es un cochazo, y si nos vamos a mover en trayectos de pocos kilómetros cada día, esta versión eléctrica enchufable nos va a hacer ahorrar un buen dinero, aunque después se irá con un consumo alto si hacemos trayectos intermedios o largos.

Lo mejor de todo es saber que los demás fabricantes no están intentando hacer “un SUV alemán”, sino coches con personalidad muy marcada que realmente pongan en duda a los compradores. En este caso, decidan lo que decidan, se llevarán a casa un señor coche.

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