Estamos en Balocco, centro de pruebas de Alfa Romeo desde 1961, un lugar donde han sido puestos a prueba todos los modelos de la marca antes de salir a las calles. Hoy no vamos a probar nada nuevo, sino que vamos a conocer en profundidad qué hay detrás del Alfa Romeo Giulia y Stelvio. Para ello seremos alumnos de la Accademia Di Guida, una especie de escuela de conducción donde no solo mejoraremos nuestras habilidades, sino que disfrutaremos con los modelos más dinámicos de la marca y aprenderemos que esconden para ser así y por qué son así.

Tanto el Giulia como el Stelvio han demostrado desde su llegada que son dos coches con grandes sensaciones al volante incluso en sus versiones más básicas. La cuestión es ¿por qué son así de emocionantes? Más allá del deseo de Alfa por crear vehículos que permitan al conductor conectar con ellos, es por su forma de haber sido diseñados y concebidos. Detrás hay un desarrollo y una ingeniería que paso a paso han dado lugar a coches verdaderamente pasionales al volante. La esencia Alfa Romeo.

Estabilidad y precisión

En la Accademia Di Guida, los italianos nos guiarán por varios “talleres” teóricos y prácticos para profundizar en el ADN de ambos coches. El primero de ellos es su sistema de suspensión. Con la llegada del Giulia, Alfa Romeo creó un chasis totalmente nuevo para su sedán, y junto a él, patentó su propia suspensión, el Alfa Link. Este se compone de un tren delantero con un esquema de doble brazo. Este, fabricado en aluminio en casi su totalidad, permite incluir un brazo inferior de dos partes, conformando un movimiento de tijera, que permite combinar una manejo preciso de la suspensión y el máximo agarre del neumático, que pasa más tiempo en contacto con el asfalto.

En el eje trasero tenemos un sistema multibrazo, con cuatro brazos y medio, también en aluminio. Aquí además podemos incluir el sistema de suspensión activa, que con un sistema hidráulico permite ajustar la dureza de esta. Gracias a su diseño Alfa Romeo puede modificar la configuración de la suspensión de forma precisa, para darle un carácter u otro, dependiendo del modelo, ya sea un modelo normal, un Veloce o un Quadrifoglio.

En la pista esto se traduce en mínimas inercias del Giulia en los cambios de apoyo, lo que permite tener un buen grip del coche para traccionar mejor saliendo de curva, y que la dirección tan precisa del coche pueda girar de forma rápida. Recordemos que el chasis y el esquema de suspensión es el mismo en el Giulia y el Stelvio.

Derrapar con tracción total es posible

Hora de ver más claramente las diferencias entre ambos modelos. Y es que Alfa Romeo, aunque utiliza la misma base para el sedán y el SUV, les ha dado un carácter diferente a cada uno gracias a su sistema de tracción, trasera en el Giulia y total en el Stelvio. El sistema Q4 es una tracción total conectable, primando el par siempre al eje trasero, ahorrando combustible cuando es posible y mejorando las cualidades dinámicas, pero mejorando sus seguridad y precisión al volante cuando envía el par al eje delantero.

En menos de un parpadeo el Active Transfer Case, o diferencial activo, es capaz de repartir el par al eje delantero para obtener las cualidades necesarias en todo momento. Esto hace que el Stelvio Quadrifoglio y su sistema Q4 nos permitan divertirnos al volante, y ganar tracción y precisión cuando queramos. ¿Cómo? Primordialmente a través de sus modos de conducción, pues en modo Race las ayudas electrónicas quedan adormecidas y permiten llevar al límite el agarre del coche.

Para esta prueba se dispone de las versiones Quadrifoglio del Giulia y el Stelvio y una pista redonda mojada, con su motor V6 de 510 CV listo para hacernos derrapar. Primero nos subimos al Giulia QV para comprobar lo fácil que es ponerlo de lado, pero no tanto mantenerlo en esa posición. Un golpe fuerte de gas mientras giramos nos pone mirando a Roma y hay que estar rápido con el volante para apuntar en sentido contrario, mientras liberamos el pedal del acelerador por completo para después corregir levemente el volante y dar pequeños toques de gas.

Una vez has intentado ser el rey del “rotondeo”, te subes al Stelvio Quadrifoglio para ver cómo trabaja el sistema Q4. Aquí los conceptos básicos cambian. Donde antes tenías que liberar el acelerador pronto aquí debes mantenerlo casi en todo momento, y en cuanto la trasera empiece a deslizar, corregir con el volante y quitar acelerador parcialmente. La primera vez cuesta, pero después se pierde el miedo a hundir el pie y el contravolante te sale solo y, cuando te quieres dar cuenta, estas poniendo de lado un SUV de 1.800 kilos. Así de fácil y divertido.

La potencia mejor con control

De poco sirve tener 280 o 510 CV si estos no se trasmiten al asfalto como es debido. Es por eso que Alfa Romeo ofrece en el Giulia de forma opcional un diferencial de deslizamiento limitado (LSD en sus siglas en inglés). Con el Performance Pack el Giulia mejora notablemente sus cualidades dinámicas a la hora de entregar el par, tanto en curvas cerradas como a alta velocidad. Esto ayuda al conductor medio a reducir el sobreviraje y ganar tracción en curvas rápidas.

Pero ahí no queda la cosa, un nivel más allá está el Active Torque Vectoring, el sistema con el que Alfa Romeo regula el par en el tren trasero en el Giulia Quadrifoglio. Mediante dos embragues en el diferencial trasero se controla el par que llega a cada rueda para asegurar la máxima tracción en todo momento, mejorando su precisión y haciéndolo más seguro.

En pista, la Accademia Di Guida nos proporcionó primero un Giulia normal con el Performance Pack y luego un Quadrifoglio. Incluso en su versión básica el sedán lograba traccionar al salir de la curva de forma limpia y segura  gracias al diferencial, lo que sumado a la precisa dirección y la suspensión activa lo hacen uno de los coches más deportivos y emocionantes del segmento.  En el caso del Quadrifoglio, su devastador motor recibía la ayuda del Active Torque Vectoring para permitirnos pisar casi a fondo una vez pasamos el vértice de la curva. Precisión al momento y confianza a la hora de acelerar eran las sensaciones al volante.

Todo lo que acelera debe parar

Pero sin duda, a la hora de conseguir prestaciones y cualidades dinámicas, los frenos cobran un especial protagonismo, especialmente cuando llevamos entre manos coches tan rápidos. Para el sistema de frenado del Giulia y el Quadrifoglio, Alfa Romeo eligió el aluminio para sus pinzas de freno, reduciendo así el peso en el eje delantero. En el caso de los modelos Quadrifroglio, pueden llevar los discos carbocerámicos, que reducen el peso en 20 kilos en total. Además, el sistema de aerodinámica activa del frontal permite que entre un mayor flujo de aire a los frenos para refrigerarlos y prolongar su eficacia en circuito.

La otra parte del sistema es el IBS, Integrated Brake System, una idea propia de la marca, que unifica en un solo elemento el cilindro maestro, la bomba de frenado y el control de estabilidad electrónico, reduciendo el peso de todos los elementos en cuatro kilos. Está presente en todas las versiones de ambos modelos. Además el pedal de freno ha sido configurado para no sentir las vibraciones del ABS, así como para dar una potencia de frenado muy modulable dependiendo de la fuerza que apliquemos, evitando así los molestos frenazos a baja velocidad propios de los sistemas de alto rendimiento.

Accademia Di Guida de Alfa Romeo

Esto traducido en circuito es una sensación de seguridad mayor, pues ir a 240 km/h y hundir el pedal de freno hasta hacer saltar el ABS y que el coche no se mueva lo más mínimo, ayuda a generar confianza a la hora de acelerar. Además la fatiga de los frenos aparece mucho más tarde y el tacto del pedal es muy bueno, muy modulable. Algo muy necesario cuando queremos parar coches como el Giulia Quadrifoglio, que aunque es el SUV deportivo más ligero del segmento, no deja de superar los 1.800 kilos de peso.

Accademia Di Guida de Alfa Romeo

Tras una intensa y divertida jornada en Balocco con la Accademia Di Guida de Alfa Romeo, uno percibe mejor la tecnología y la ingeniería detrás de ambos modelos. El porqué de la configuración de la suspensión, cómo se comporta su sistema de tracción total, la importancia de un buen sistema de frenos o que no estamos solos ante el peligro cuando llegamos a una curva resbaladiza, son conceptos que hemos absorbido y disfrutado con la marca italiana. Por ahora está en desarrollo esta academia, pero será lanzada para los “Alfistas” y todos aquellos que quieran vivir una auténtica experiencia de conducción.

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