La IndyCar empieza y Alex Palou vuelve a ser el hombre a batir. Así se ha convertido el español en el gran dominador del campeonato
La nueva temporada de la IndyCar está a punto de empezar y Alex Palou vuelve a aparecer como principal favorito al título. El piloto español no llega como revelación ni como sorpresa, sino como la referencia del campeonato en Estados Unidos tras dominar las últimas temporadas.
Mientras en España seguimos mirando casi exclusivamente a la Fórmula 1, al otro lado del Atlántico un piloto español se ha convertido en el rival a batir. Y quizá esa sea la paradoja: llevamos años buscando al sucesor de Fernando Alonso… y puede que ya exista, solo que en otro campeonato.
El campeón que casi nadie vio venir
Palou no es el piloto más espectacular a una vuelta ni el que vive de adelantamientos virales. Su terreno aparece cuando la carrera se alarga y empieza a decidirse de verdad, justo donde se ganan los campeonatos.
Tres títulos en cuatro temporadas no son casualidad, y menos en una IndyCar tan igualada, con coches prácticamente idénticos que reducen las excusas al mínimo. En Estados Unidos no lo ven como “el europeo rápido”, sino como el piloto más completo de la parrilla: sabe cuándo atacar, cuándo esperar y casi siempre acierta estratégicamente. No gana todo, pero casi siempre acaba ganando el campeonato.
El verano en el que su carrera estuvo a punto de romperse

Hubo un momento en el que todo esto pudo no haber ocurrido. En 2022 su nombre apareció en mitad de una guerra contractual entre McLaren Racing y Chip Ganassi Racing. McLaren lo quería para su programa hacia la Fórmula 1 mientras Ganassi defendía que seguía teniendo contrato en vigor, y Palou quedó atrapado entre dos gigantes del automovilismo sin tener claro ni siquiera dónde iba a correr al año siguiente.
La Fórmula 1 parecía la salida lógica para cualquier piloto europeo de éxito, pero el conflicto acabó en tribunales, la relación con McLaren se rompió y la puerta se cerró de golpe. En aquel momento muchos interpretaron aquello como una oportunidad perdida.
Hoy empieza a parecer otra cosa. Desde que se quedó en la IndyCar, Palou no ha retrocedido: ha dominado. Más regular, más sólido y más inteligente en carrera que nunca, como si al desaparecer la distracción de la F1 se hubiese centrado únicamente en ganar.
Un piloto para quienes aún disfrutan viendo carreras

Palou gusta especialmente a los aficionados más puros, a los que ven la carrera completa y no solo el resumen. No necesita un coche claramente superior ni vive de las salidas espectaculares. Su terreno es el ritmo largo, la gestión de neumáticos, el combustible calculado al milímetro y las decisiones estratégicas en el momento justo.
Es un piloto de domingo por la tarde, no de sábado por la clasificación. En una época donde muchas estrellas se construyen a golpe de redes sociales, él se ha hecho grande de otra manera: compitiendo mejor que los demás cuando la carrera se complica.
No siempre se nota en la primera mitad de la carrera, pero cuando faltan veinte vueltas suele estar delante.
La temporada en la que vuelve a empezar todo
La nueva temporada de la IndyCar comienza en unos días y, por primera vez, Alex Palou no llega como revelación ni como sorpresa, sino como lo que ya es: el hombre a batir. Sus rivales lo saben, el paddock también, y por eso su nombre vuelve a aparecer como favorito antes incluso de que se apague el primer semáforo del año.
Quizá la mayor paradoja sea esta: España sigue esperando al próximo gran piloto mientras uno de los más dominantes del automovilismo actual ya compite cada fin de semana. Solo que, esta vez, no lo hace en la Fórmula 1.








