Es la segunda inversión más cara de nuestras vidas, es un hecho. Los coches requieren de un mantenimiento y de unos cuidados de los que no podemos escapar. Pero hay cosas que si podemos hacer para alargar lo máximo posible nuestro paso por el taller, ciertos malos hábitos que podemos evitar.

Algunas son manías que tenemos desde que nos sacamos el carnet de conducir, otras son por producto del desconocimiento del funcionamiento de ciertos componentes o, simplemente, que cierto hábitos que adquirimos que ponen en riesgo alguno elementos de nuestro coche.

Si queremos evitar pasar por el mecánico antes de lo debido, debemos alejarnos de ciertos malos hábitos que pueden poner en peligro ciertos elementos que pueden provocarnos más de un dolor en nuestros bolsillos.

1-Conducir con el motor bajo de revoluciones

 

Si conducimos de esta forma de manera prolongada estamos sometiendo a un estrés adicional a ciertos componentes del motor sin necesidad. Cuando hablamos de un rango de revoluciones bajo, decimos entre 1.000-1.500 rpm. Los coches llevan unos sistemas anticontaminación; si siempre conducimos en un rango de revoluciones bajo (ya sea por intentar consumir menos o por miedo a dañar el motor) estamos provocando el efecto contrario que queremos alcanzar.

El motor, el catalizador, los depósitos de carbonilla que se acumulan, los inyectores; cualquiera de estos componentes pueden ver reducida su vida antes de lo debido. En ciudad, nuestros motores sufren más debido a la imposibilidad de realizar una conducción lineal debido a los atascos, semáforos, etc. Lo ideal sería mantener el umbral de las revoluciones entre las 2.000-2500.

2-Conducir con el nivel de combustible bajo

No solo porque es multable y por la posibilidad de quedarte tirado sin combustible, sino porque puedes dañar ciertos componentes como la bomba de combustible, que al disponer de un nivel bajo de gasolina puede dificultar la absorción del mismo. Además, facilita la aparición de burbujas de aire que dificultan la refrigeración de la bomba y, de la misma manera, pueden generarse depósitos de combustible que pueden obstruir los inyectores.

Para evitar todo estos problemas, conduce con el coche al menos con la aguja del depósito de combustible a medio camino.

3- Conducir con un régimen de revolución elevado con el motor frío

Conduce con suavidad en los primeros minutos para que el aceite alcance una temperatura óptima para que pueda extenderse por todo el motor. Después de arrancar el coche, espera al menos un minuto para dar tiempo al motor a alcanzar una temperatura adecuada para su funcionamiento. De esta manera, la lubricación del motor será correcta y alargarás su vida útil.

4-Apagar el coche sin dejar refigerar el turbo

Es una pieza que proporciona una alta potencia a nuestro coche pero que, a su vez, alcanza unas temperaturas muy elevadas (puede llegar hasta los 700 ºC). Al apagar el motor de golpe, la temperatura descenderá de manera abrupta, lo que puede provocar que lo metales se dañen o se deformen ya que los cambios bruscos de temperatura y los metales no son muy buenos amigos.

¿La solución? Tras un largo recorrido con nuestro coche debemos dejar un minuto “descansar” al motor antes de apagarlo definitivamente; de esta manera, la temperatura descenderá de forma gradual y se evitarán males mayores. 

5-Mal uso de la caja de cambios manual

Hay que coger el punto a nuestro coche para saber el rango de revoluciones óptimo para no someter a demasiada presión a la transmisión. Al llevar el coche a bajar revoluciones, el motor sufre y se estropea. La sensación es conocida prácticamente por todo; hundes el pie derecho en el acelerador y parece que el coche no tiene potencia.

Hay que recordar que cuando decimos que un motor tiene X caballos, solo dispone de ellos en un rango de revoluciones determinado, no están disponibles desde el primer momento (excepto en los vehículos eléctricos, con motores de par instantáneo).

La caja de cambios es uno de los componentes mas caros de nuestro vehículo; por tanto, hay que cuidar este componente como se merece si queremos que nos dure y que no nos duela el bolsillo.

6-No controlar las presiones de las ruedas

Llevar los neumáticos bajos de presión acelera el desgaste de los mismos (además de hacerlo de una forma irregular por la superficie del mismo). Con una presión no adecuada puede verse varios factores de la conducción comprometidos, como la distancia de frenada, el agarre de nuestro vehículo en general o el riesgo de reventar una rueda.

Por ello, debemos revisar con frecuencia la presión de nuestros neumáticos para aumentar nuestra seguridad en carretera y evitar posibles accidentes a consecuencia de ello.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cinco × uno =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.