Cuando nos sacamos el carnet de conducir pensamos que tenemos todo hecho, que no nos falta nada por saber. En la autoescuela nos corrigen si tenemos alguna manía – ya sea cruzar los brazos en el volante o – y a conducir de una forma correcta y segura. La mayoría de nosotros nos hemos sacado el carnet con un coche de transmisión manual y siempre hemos sufrido con el temido embrague hasta que le cogías “el punto” y no se calaba.

Aprobamos el carnet y todo son alegrías, y nos venimos arriba. Con el tiempo, se va ganando confianza a la hora de conducir que puede dar comienzo a ciertos hábitos que, sin saberlo, pueden salirnos bastante caros. A todos nos puede pasar pero también esta en nuestra mano corregir ciertos aspectos de nuestra conducción que nos ayuden a evitar alguna avería.

Los coches de transmisión manual tienen que tener un cuidado especial y por ello te dejo con una lista de los malos hábitos más comunes que solemos cometer.

1. Apoyar la mano sobre la palanca de cambios

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Esto es algo que todos hemos cometido y no sabemos que puede acarrear problemas en la transmisión ,simplemente por mantener la mano en la palanca.

El problema viene cuando apoyamos la mano en la palanca de cambios, ésta se ve forzada a ir hacia abajo, lo que puede provocar vibraciones innecesarias en los componentes internos de la transmisión (como el selector de marchas) lo que se traduce en una posible reducida vida de la caja de cambios.

Otra razón para no dejar la mano en la palanca de cambios es por mera seguridad. Siempre las dos manos en el volante para tener el máximo control del coche.

2. Engranar la primera marcha estando parado en un semáforo

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Si llegas a un semáforo en rojo lo ideal es dejar el coche en punto muerto (sin ninguna marcha engranada) y quitar el pie del embrague.

Sé que me diréis: “bueno, pero es que hay que estar preparado para salir en un momento determinado”. Correcto, pero hay muchas situaciones en las que tienes un coche delante y otro detrás parados en los que es poco eficiente tener engranada la primera marcha mientras esperas a que el semáforo se ponga en verde.

Manteniendo el embrague pisado y la primera marcha engranada generas una presión en los componentes que pueden hacer que la vida del embrague caiga en picado.

3. Utilizar sólo el embrague para mantener el coche en cuestas

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Esto puede sonar a algo evidente, pero muchas personas siguen utilizando esta “manía” (he de decir que yo he sido el primero en tenerla) para mantener el coche en pendiente, cuando lo normal es utilizar el freno sin engranar marcha. Esto provoca una fricción bastante grande ya que el “resorte del diafragma” (la parte del embrague que va unida al motor) va a una velocidad determinada según las revoluciones que tenga el motor, y el “disco del embrague” ,que es la parte móvil que se conecta y desconecta del motor, va a una velocidad distinta ajena a las revoluciones del motor lo que crea un conflicto en las velocidades de ambos discos.

4. Pisar el acelerador a fondo mientras el motor está bajo de revoluciones

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Te explico con detalle lo que significa esto con un ejemplo. Imaginemos que vamos en carretera en 6º marcha y vamos a 70 km/h, no es buena idea hundir el pedal del acelerador hasta el fondo ya que estas forzando al motor a rendir al máximo en un régimen de revoluciones no adecuado para la velocidad que llevamos. Esto genera un conflicto entre el nivel de potencia que le pedimos al coche y la capacidad de que el motor nos la de a un nivel de revoluciones inferior al adecuado. Debido a ello, el coche tarda mucho tiempo en subir de vueltas al encontrarse en un rango muy por debajo del recomendado para la velocidad que se lleva en ese momento.

Para evitar cualquier problema, en vez de demandar tanto al motor lo recomendable es bajar una o dos marchas para que el nivel de revoluciones sea el correcto para que el motor responda al nivel de exigencia del acelerador. 

5. Descansar el pie en el pedal del embrague

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Disco del embrague
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Resorte del diafragma

Parece obvio, pero no es tan raro que se haga de vez en cuando. Dejar el pie descansando en el embrague puede causar tres tipos de problemas:

-Que el disco del embrague no esté unido bien al “resorte del diafragma” (parte unida al motor), lo que puede provocar que el embrague “resbale” y tenga fricciones peligrosas. 

-Debido a que el embrague no este conectado de forma correcta puede traducirse en una perdida de potencia.

Alta fricción debido a que el “resorte del diafragma” y el disco del embrague giran a distinta velocidad al no estar unido del todo.

Os tengo que confesar que de vez en cuando apoyo de manera involuntaria la mano en la palanca de cambios, trato de evitarlo porque sé los problemas que puede acarrear. Pero todos somos humanos y cometemos errores y somos nosotros quienes debemos tomar responsabilidad de cómo mantener una conducción adecuada para estar seguros y para que nuestro bolsillo no se vea afectado por ciertos  malos hábitos que podamos adquirir.

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