Toyota ha pasado por varias épocas a lo largo de su historia, explotando más una faceta u otra, siempre en función de las necesidades de los clientes, pero también de su filosofía. Nadie olvida aquellos maravillosos coches deportivos de los 90, ni ahora dudan en hablar de Toyota como marca de vehículos híbridos. Sin embargo, hay una faceta que siempre ha estado presente desde los años 60, la de los 4×4. Ahora se renueva el Toyota Land Cruiser, un coche que representa los valores de la firma de calidad, durabilidad y fiabilidad. Para ver si eso seguía siendo así, y de paso para comprobar que hay de nuevo, hemos probado el nuevo Land Cruiser 2018 a fondo por terrenos no aptos para los SUVs modernos.

Hace casi 70 años que llegó el primer Land Cruiser, un todoterreno que ha evolucionado hasta ser sinónimo de comodidad dentro y fuera del asfalto, sinónimo de eficacia todoterreno. De aquel pequeño Land Cruiser poco queda, la imagen actual sigue siendo de robustez, de fiabilidad y resistencia. Pero también hay ahora rasgos más premium, como la nueva calandra o el nuevo grupo óptico de LED. También hay un nuevo capó, pero aquí su diseño cumple una función, la de mejorar la visibilidad en los caminos y pistas.

Bajo este nuevo capó, Toyota sigue confiando en su motor diésel de 2.8 litros D-4D de 177 CV 420 Nm de par entre 1.400 y 2.600 rpm. Se puede asociar al cambio manual de seis relaciones o uno automático del mismo número de velocidades. Por supuesto, tracción total de serie. Un motor turbodiésel con el que hemos comprobado que el Land Cruiser y sus 2.2 toneladas en la versión cinco puertas (hay una de 3 que pesa 100 kg menos y mide 30 cm menos de largo) se mueve con mucha soltura. Es algo rumoroso en aceleraciones fuertes pero en circulación normal no hay más ruido que el que podría emitir un diésel de menor cilindrada y potencia.

Pero no solo el motor y su tracción total hacen que el Toyota Land Cruiser se muevan bien. Ahora el todoterreno japonés incluye la opción de elegir dos tipos de diferenciales traseros, uno abierto o el nuevo Diferencial de Deslizamiento Limitado (LSD) tipo Torsen. Con el bloque del diferencial y la caja automática en la ecuación, en la pista 4×4 que Toyota tenía preparada, el Land Cruiser avanzaba solo y casi sin pestañear.

Pero además, Toyota incorpora un Sistema de Selección Multiterreno más avanzado, ahora con un modo Automático que permite actuar sobre la electrónica del coche para una mejor capacidad de tracción en cualquier terreno. Y precisamente para avanzar sin preocupaciones, el Sistema de Avance Activo se encarga de actuar como un control de crucero offroad, en el cual podremos incluso seleccionar hasta cinco velocidades, por lo que nosotros solo operamos la dirección.

A Toyota le encanta la tecnología y aquí esta al servicio de sus capaciades off-road, como por ejemplo el Sistema de Visión 360º. Con él no solo podremos ver que nos rodea al aparcar en un parking algo claustrofóbico, ya que el Toyota Land Cruiser mide 4.8 metros de largo si llevamos la versión cinco puertas, con 1.85 de ancho y 1.84 de alto; sino también saber por donde pasamos en el campo, con Visión Bajo el Vehículo, Rotación de Visión Frontal, Visión Panorámica y Visor Trasero de gran amplitud. Incluso llevamos un indicador de la inclinación que se puede visualizar en la pantalla TFT entre los relojes del panel de instrumentos.

Y es que el Toyota Land Cruiser 2018 es un portento de la conducción off-road, ya que con él se pueden subir pendientes de inclinación máxima, es decir de hasta 42 grados, y laterales de hasta 44 grados. Tiene un ángulo de entrada de 31º, ventral de 22º y de salida de 26, con una capacidad de vadeo de 700 mm. Esas medias quedaron demostradas en cada ataque a una cuesta arriba o cada descenso. Por desgracia, río no había.

Lo que si había era unas pistas por las que ir a más de 60 km/h. Resultó sorprendente lo cómodo que es el Land Cruiser con su Suspensión Adaptativa Kinética, que leía el terreno de tal manera que tu ojo veía el bache, pero tu espalda y tus glúteos no lo percibían. Y es que en opción hay un sistema hidráulico para el eje trasero, pero no hay que olvidar la configuración de chasis de largueros del coche, que siempre hace que en terrenos sin asfaltar la comodidad sea mayor.

Además, el Land Cruiser cuenta con sistema de caja reductora, conectable y desconectable, al que se puede sumar el bloqueo del diferencial trasero para que siempre envíe un 50% del par a cada eje. Con todo esto puesto, el todoterreno nipón se come los obstáculos, las cuestas arriba y las inclinaciones como el que se come una aceituna sin hueso, del tirón.

En los ascensos pronunciados con la reductora puesta, la segunda velocidad era la que ofrecía un mejor compromiso para subir con soltura, aunque en primera se podría hacer, solo que algo más despacio. ¿Y qué pasa se resbala el coche y no puedo subir del tirón? No hay problema porque la electrónica está ahí para ayudarnos. En primer lugar se podría poner a trabajar el sistema de ayuda de salida en pendiente, que evita que nos vayamos hacia detrás al iniciar la marcha. Pero lo más interesante es el DAC, el Control de Descenso Activo, un sistema que gestiona el ABS y el control de tracción para que podamos descender, tanto hacia delante como hacia detrás, de forma que no tengamos que tocar los pedales. El coche baja solo, entre 3 y 5 km/h, mientras nosotros solo movemos el volante para ir por donde queremos.

Todas las pruebas las hicimos con los Land Cruiser automáticos y de cinco puertas, y lo más sorprendente, con neumáticos de calle. El caso es que aunque a veces pudiera costarle un poco al Toyota salir de algunos puntos, nunca nos vimos apurados, y el coche siempre encontraba la tracción necesaria para continuar. Subimos por pendientes que quitaban el hipo, y bajamos por cuestas que parecían nunca acabar, pero a pesar de llevar los neumáticos de calle, siempre se avanzaba con seguridad y comodidad.

Y hablando de ambas, en el Toyota Land Cruiser han incorporado todo lo relativo a esos campos, con el Toyota Safety Sense, Sistema de Seguridad Precolisión, Detección de Peatones, Control de Crucero Adaptativo, Avisador de Cambio involuntario de carril y un largo listado de elementos, que harán que ir por la carretera con el todoterreno sea más sencillo y más seguro.

Toyota Land Cruiser 2018

En el interior hay un nuevo sistema de información y entretenimiento, y se ha variado el diseño de algunos componentes como el salpicadero o los paneles de las puertas. Aunque sea un todoterreno tan robusto y duro, su interior es de los más cómodo, con una postura de conducción que permite dominar la vía por la que vamos, con los típicos asideros en el pilar A, asientos que pueden ser desde tela hasta cuero o un mix, y todo tipo de comodidades extra.  Y si elegimos el cinco puertas, las plazas traseras son casi de limusina, y el espacio del maletero es de 621 litros, frente a los 381 del tres puertas.

En España tendremos dos carrocerías, las de tres y cinco puertas, y cinco niveles de equipamiento. El NX, GX y VX presentan una configuración más para empresas, y el VXL y Limited para particulares. El precio de partida es de 36.050 euros para las versiones destinadas a flotas, pero el Toyota Land Cruiser cinco puertas parte de los 41.000 euros aproximados. Toyota fija un precio de 57.000 euros para el Land Cruiser VXL Auto + Pack Cuero, una de sus configuraciones favoritas entre particulares. Sin duda para nosotros, el Toyota Land Cruiser ha demostrado no conocer límites fuera del asfalto y sí dar a conocer la suavidad y la comodidad fuera de él.

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