Prueba Mazda 2 Sport Red Edition 2017: listo para ascender de categoría

Prueba Mazda 2 Sport Red Edition 2017: listo para ascender de categoría


Muchas veces uno se pregunta ¿por qué esto se enmarca en este nivel o en esta categoría si podría estar por encima? Algo así me pregunté después de probar el Mazda 2, un coche pequeño, asequible, de aspecto juvenil que a priori parece bien enmarcado en el segmento B. Sin embargo, después de conocer su dinámica y sus cualidades, uno se pregunta, ¿me habré montado en un Mazda 3? ¿Es esto de verdad un coche de segmento B? No lo parece, de verdad, pues reúne una serie de características que le hacen superior a muchos rivales de segmento y a la vez, parece que estuviera esperando una oportunidad para subir de categoría.

Pero me temo para que para el pequeño Mazda 2 eso le va a ser imposible con sus 4.06 metros. Para mejorar aún más las cosas la unidad probada es un Mazda 2 Sport Red Edition, un invento de los japoneses para impulsar un poco las ventas del modelo, ofreciendo un envoltorio más vistoso, bien equipado y a precio más que competitivo. Lleva llantas de 16″ en acabado Gun Metal en lugar de las de 15, un pequeño lip negro brillante en su paragolpes delantero, faldones laterales, alerón trasero y carcasa de los retrovisores en ese mismo color. Y el toque rojo, lo pone el protector inferior del paragolpes, así como su interior, pero a eso vamos luego.

Esta versión solo se puede configurar con un motor, el Skyactiv G 1.5 gasolina de 90 CV con el cambio manual de cinco velocidades. Si tenemos en cuenta que el coche pesa 1.050 kg, la relación peso potencia es bastante buena. Y eso, se demostró en carretera. En ciudad es pez en el agua, pues en este segmento es el hábitat al que están seleccionados, con una dirección muy suave y precisa, no demasiado para no tener sensación de flotar en el asfalto, y una suspensión correcta en firmeza y respuesta en movimientos bruscos. El Mazda 2 nació para la ciudad y además para dominarla. 

¿Pero que ocurre en autopista o carretera? Pues que se defiende con uñas y dientes y le tienes que dar el notable por méritos propios. Muy buena estabilidad en velocidad alta, con una insonorización solo afectada por los retrovisores pero que a velocidades bajas en carretera secundarias se torna casi perfecta en un coche de este segmento. Además el Mazda 2 es económico, la marca homologa un consumo medio de 4.5 litros y eso en un  motor atmosférico. Casi logramos conseguir esa cifra. El tacto del cambio es bueno, con recorridos marcados y sin ruidos raros, es más, se agradecen los pequeños golpes que se escuchan al meter la marcha para saber que hemos engranado con total precisión. 

El motor puede ser perezoso en bajas vueltas pero es que Mazda sigue apostando por la aspiración natural y eso, es poco frecuente, pero muy acertado en sus modelos. A partir de 3.000 vueltas empieza a reaccionar y en marchas altas por carreteras secundarias puede llegar a moverse con mucha soltura. Si queremos más viveza y mejores reacciones en autopista, lo mejor es subir un peldaño de potencia y optar por la versión del mismo motor con 115 CV. Si no vamos a hacer largos desplazamientos  a menudo por autovía, sus 90 CV son más que equilibrados. Al buen comportamiento del motor se une un chasis brillante en este segmento, pues además, es el mismo que Mazda usa para su CX-3, por algo será. Y al ser la versión Sport Red Editon tenemos el sistema G-Vectoring Control con el que se distribuye de forma precisa la carga en cada rueda y por lo tanto necesitamos menos correcciones del volante al girar y tenemos una mayor precisión y estabilidad en curva.

Pasemos a su interior. Con mi metro ochenta y cinco de altura me preocupaba la posición de conducción, sin embargo, gracias a la ergonomía de sus elementos y un nada despreciable espacio interior, encontré muy cómodo su habitáculo tanto si se quiere ir sentado más arriba o mas abajo. Llevamos el volante forrado en cuero, con su correspondiendo botonería al llevar navegador (no incluido en la versión) y el sistema multimedia. La tapicería roja especial de la versión Sport Red Edition, así como la moldura blanca del salpicadero y los aireadores con el contorno rojo, hacían del interior del Mazda 2 un espacio apetecible y vivo, todo un acierto de elección. Si a esto sumamos la gran calidad percibida de sus materiales, entrar al pequeño urbano siempre será un placer.

En su parte superior de salpicadero, bien situada y de correcta resolución, tenemos la pantalla táctil de 7 pulgadas para gestionar todo lo relacionado con el sistema de información y entretenimiento. También se podrá hacer desde los botones y la ruleta situados tras la palanca de cambios. Hay que decir que su uso es rápido en ejecución y muy intuitivo. Además tenemos una toma USB y de mechero y Bluetooth para conectar el móvil. El precio del navegador por si te lo preguntabas es de 400 euros. Sus plazas traseras no son la panacea del espacio, pero dos personas podrán ir sin muchos problemas, menos de espacio para la cabeza que para las piernas. De maletero tenemos 280 litros, suficientes para un coche de su categoría. También tenemos Head-Up Display, Climatizador bizona, arranque sin llave, limitador, control de crucero y  otros extras gracias a tratarse de esta versión especial.

Si se compara con rivales como el VW Polo, el Skoda Fabia, el Hyundai i20 o el Renault Clio, casi se podría decir que pasa a ser el referente para todos ellos, quizás solo seguido del nuevo Polo. El Mazda 2 en su gama parte de los 11.350 euros. El Mazda 2 Sport Red Edition sale por 16.500 euros y nos llevamos un estilo más marcado y un equipamiento completo y de precio asequible. 


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