Prueba Ford Focus RS y Focus ST: misma sangre, distinta personalidad

Prueba Ford Focus RS y Focus ST: misma sangre, distinta personalidad

A lo largo de su historia, Ford Performance ha querido destacar entre sus competidores dando un giro de tuerca a sus modelos. Las siglas RS (Rallye Sport) llevan dando guerra desde los años 60, liderando una batalla unilateral contra la física en busca de lo superlativo. La gama ST se ha caracterizado siempre por dar ese toque picante a los modelos deportivos para el día a día. Uno de sus obras de arte más características, el Ford Focus, sorprendió al mundo con sus formas innovadoras que marcaban un antes y un después en la década de los 90.

Hemos tenido el privilegio de probar dos de las versiones más deportivas de la marca Ford, El Focus RS y el Focus ST. Dos modelos de la misma familia con prestaciones distintas que ocupan el podio de las altas prestaciones (con permiso del magestuoso Ford GT) de la marca americana.

Focus Focus RS: digno sucesor de su estirpe

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Nada más sentarnos en los magníficos baquets opcionales de  Recaro notamos como si nos adentráramos en un coche de carreras. Una vez dentro, vemos detalles deportivos que distinguen al RS de entre sus demás hermanos- aunque hay que destacar que el interior del RS es bastante parecido al que podemos encontrar en el ST. La posición del asiento con respecto al volante es un poco más elevada de lo que en un principio pensamos, nada de lo que no te acostumbres una vez empieces a rodar.

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El motor que monta el Focus RS es el mismo que lleva el nuevo Ford Mustang aunque con un incremento de potencia de 40 CV, además de la mecánica del Mustang posee un turbo compresor Twin-Scroll.

Encendemos el motor EcoBoost de 2.3 litros de 350 CV, un sonido grave y ronco sale por la salida doble de escape deportiva con la que cuenta el RS. Todo ello sin haber alternado entre los modos ya que en el modo Sport del RS le proporciona una sonoridad única con petardeos al levantar el pie del acelerador. Con el launch control, realiza el 0-100 en 4,7 segundos gracias al sistema de tracción a las cuatro ruedas de Ford. El RS cuenta con una velocidad bastante respetable de 266 km/h, no está nada mal para 350 CV.

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En cuanto al diseño exterior, nos enamora el increíble color opcional Nitro blue que resalta cada línea del hactchback deportivo. Presenta un frontal  agresivo y ancho, la inserción delantera con el logo RS está fabricada en plástico y la podemos encontrar en una Ford Transit. ¿Qué hace esa pieza de plástico ahí? La respuesta es bastante sorprendente, el Focus RS tenía una capacidad de refrigeración del motor tan grande que tuvieron que añadirle esta pieza de plástico, con el fin de reducir así el aire que entraba al motor. Las llantas de 19 pulgadas con acabado mate le dan un toque extra de deportividad, por si fuera poco.

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En la parte trasera encontramos el alerón con el logo RS en los lados del mismo que proporciona la estabilidad necesario para lograr un paso por curva bastante bueno. El difusor trasero deportivo da cobijo a los dos grandes tubos de escape deportivos.

Primeras impresiones

Si tenemos que definir al nuevo Focus RS con una palabra sería “tracción”. Estaríamos hablando de un coche totalmente diferente si no contara con el sistema de tracción total.

Este sistema de tracción es de los mejores que hemos probado, y me sorprende que lo tenga un deportivos “adsequible”. Este sistema de tracción total basa su funcionamiento en dos embragues multidisco situados en el eje trasero, que pueden enviar hasta el 100% de la potencia a cada una de las ruedas traseras en 60 milisegundos. El tren trasero puede recibir hasta un 70% de los 350 CV del motor EcoBoost, comportándose como un coche de tracción trasera en ciertas circunstancias. Este sistema de torque Vectoring actúa de forma marginal sobre los frenos para permitir un mejor paso por curva.

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El aplomo del coche es increíble, aun buscándole las cosquillas empujándolo al límite el RS no sufría de un subviraje excesivo y te permitía realizar hasta los giros más cerrados con una agilidad sorprendente. En a la potencia que entrega este motor EcoBoost es simplemente brutal, es un motor que le encanta subir de vueltas y que a 2000-4500 rpm obtiene su par máximo de 470 Nm. El cambio manual quizás no sea todo lo rápido que esperábamos, dado que tiene un recorrido un poco largo.

Los frenos Brembo son de  350 mm en la parte delantera y tienen una capacidad de frenada sensacional, con una pinza en el eje delantero de color azul.

El RS a medida

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Esta nueva generación cuenta con los diferentes modos de conducción que puedes esperarte en un deportivo de altas prestaciones, aunque con una pequeña sorpresa llamada modo “Drift” del cual te hablaré un poco más adelante. Los modos disponibles son: Normal, Sport, Track y Drift.

 Estos modos interfieren en 6 parámetros del coche: la dirección, el escape, amortiguadores, control de estabilidad, motor y sistema de tracción integral.

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Modo Normal

Es el modo que viene por defecto en el RS, pensada para una conducción cotidiana por ciudad o por carretera. En este modo los 6 parámetros del coche se encuentran en su modo más “tranquilo”.

Modo Sport

Aquí empieza a cambiar la cosa, el sonido del escape se vuelve más ronco y grave con petardeos en las reducciones. La dirección se endurece, sintiéndose más firme y preciso, aumentando la sensibilidad del volante a los cambios.

El eje trasero incrementa su avance en un 2% y prioriza el reparte de par al eje trasero. Se obtiene una mayor respuesta del motor con un pedal del acelerador más sensible.

Modo Track

Nos ponemos serios con este modo, este modo está pensado para rodar en circuito. El control de estabilidad se configura de tal manera que no se activará al menos que pongamos a prueba los límites del Focus RS. La suspensión adquiere una rigidez notoria, provocando unas prestaciones dinámicas óptimas para el circuito.

Modo Drift

Llegamos al ansiado modo de conducción que debería renombrarse como modo “diversión”. En este modo el coche se adapta para provocar que la parte trasera del coche se vuelva más viva.

Para conseguir esto, el 70% de la potencia se entrega al tren trasero, y dentro del eje trasero, hasta el 100% de la potencia a la rueda exterior al giro.

La suspensión y la dirección cambian a los parámetros del modo “Normal”, más ligera y suave.

Debido al éxito de este botón mágico, no me sorprendería verlo en futuros modelos de otras marcas.

Ford Focus ST: algo más pequeñín, pero igual de juguetón 

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A algunos el Focus RS nos parece demasiado para el uso lógico que le daríamos en nuestro día a día, y es entonces en este punto donde surge la pregunta que en este reportaje obtiene respuesta. ¿Hay que salirse de Ford para conseguir algo radical-pero-no-tanto?

Os aseguro que no. Dentro de la marca del ovalo azul encontramos lo que antes era el Focus más potente, enérgico y deportivo. El ST. No cometamos el error de pensar que ha dejado de ser todo eso simplemente porque ahora tenga un hermano mucho más entrenado y vitaminado. El ST sigue siendo la bestia que era y así me lo ha demostrado.

MOTOR

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Esta unidad de color tan pintón lleva en sus entrañas un motor gasolina 2.0 EcoBoost que desarrolla 250CV. Todos estos potrillos son capaces de lanzar los 1437Kg de peso desde parado hasta los 100Km/h en 6,5 segundos. Si por algún casual se te ocurre desconectar en control de tracción y sales contundentemente dejarás unas largas y gruesas líneas negras a tu espalda mientras las ruedas humean por conseguir tracción; es ahí cuando te das cuenta de lo realmente bueno que es el control de tracción del Focus.

Pero no todo es gasolina es esta vida, por eso el ST tiene versión diésel 2.0 EcoBoost de 185CV. El diésel deja el consumo que tiene el gasolina (6,8) en 4,2 litros/100Km. Con una velocidad de 248Km/h no será el más rápido del patio, pero desde luego el 80% de sus conductores no va a llegar a tal extremo. (El diesel tiene una punta de 217Km/h). En nuestra prueba, el consumo de combustible se mantenía entorno a los 8 litros/100 km.

SENSACIONES

Focus

 

Bueno, este coche se trata de esto, de sensaciones al volante y de equilibrio. Mucho equilibrio. Porque había que conseguir un vehículo que fuera tan deportivo como cómodo, tan veloz como ahorrador y tan bonito como eficiente, y ¿sabéis qué? Lo han conseguido totalmente.

Puedo decir que me he bajado del coche con mi cara de satisfacción total. Hay muchas razones para ello, la primera es que aún sin haberme ni acercado a él ya me sentía atraído por su diseño y sobre todo por ese color amarillo deportivo que te llama dulcemente a conducir. Lo segundo que me ha dejado “tocado” es la perfecta mezcla entre deportividad y comodidad. De veras es un coche muy cómodo en el que pensar en hacer 700Km del tirón no parece una locura y encima en curva tiene un aplomo prodigioso, unas recuperaciones bárbaras y una suavidad de dirección tremenda. Es la encarnación de la frase “Va sobre raíles”.

¿Cuál de los dos encaja mejor contigo?

Esta es la grandísima diferencia entre el RS y el ST, el público al que está orientado. En el caso del ST, es un coche para aquellas personas que necesitan un vehículo suave, cómodo y útil para el día a día pero que cuando llega el fin de semana se quita los mocasines y se pone los Sparco haciendo uso en carreteras secundarias de toda nuestra nación, llenando el asfalto de goma y vaciando la necesidad imperiosa de adrenalina.

En el caso del RS, si eres de los que le encanta hacer “trackdays” o algún tramo, este es tu coche. Un perfecto compendio de prestaciones dinámicas talladas perfectamente como si de un zafiro se tratara. Medirás el consumo de gasolina por las sonrisas por kilómetro que dibujará en tu rostro al conducirlo. Sin duda, un gran compañero para saciar tu hambre de competición.

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