¿Pagarías siete millones de euros por un Ferrari único e inconfundible al que llaman el huevo?

¿Pagarías siete millones de euros por un Ferrari único e inconfundible al que llaman el huevo?

El próximo 18 de agosto la casa RM Sotheby´s subastará el Ferrari Uovo, único e inconfundible, una pieza de colección de gran valor histórico. Hay mucho que contar sobre él, aunque es evidente de donde viene su apodo. Uovo significa huevo en italiano.

En 1950, cuando se fabricó este Ferrari 166 MM/212 Export, la firma de Maranello era una marca nueva. Tan nueva que llevaba solo tres años fabricando coches para clientes que los usaban en competición. Algunos los empleaban también para presumir, como juguetes de la jet-set, pero eso era secundario. Entre los acaudalados clientes de la época que podían pagarlos, destacan los hermanos Marzotto. Eran cuatro, y todos competían, de modo que probablemente esta familia fue el principal cliente de Ferrari en los primeros años. Uno de ellos, el conde Giannino, fue especialmente conocido porque ganó la Mille Miglia dos veces.

El Ferrari 166/212 Export que nos ocupa fue entregado a su hermano Umberto en febrero de 1950, que tras averiarse en la Targa Florio, en la Mille Miglia sufrió un serio accidente y tuvieron que llevarlo de nuevo a Ferrari para repararlo. Pero en lugar de ponerle la carrocería fabricada por Touring, la habitual en los 166 y 212, Giannino decidió emplear una diferente, más ligera y aerodinámica fabricada por Fontana, de Pádova.

El escultor Franco Regianni fue el encargado de crearla, y estaba muy inspirada en su experiencia aeronáutica. Lograron que el Uovo fuera 150 kilos más ligero que los Ferrari similares de la época, y le montaron un depósito de 156 litros de capacidad que daba para recorrer más de 550 km.

Respecto al motor, sustituyeron el 2.0 V12 por un nuevo 2.6 V12 de 185 CV de un 212 Export, con el que debutó en el Giro de Sicilia, y tuvo que abandonar por un problema mecánico cuando rodaba el primero muy destacado. También se retiró en la Mille Miglia pero en la siguiente carrera, el Giro della Toscana, consiguió la victoria. Logró alguna victoria más en Europa hasta que el 1953 fue embarcado hacia México para correr la Carrera Panamericana.

Finalmente el Uovo no compitió, los Marzotto volvieron a Italia pero el coche ya se quedó en América. Después pasó por varias manos hasta que lo compró su actual propietario, un italiano que lo ha disfrutado los últimos treinta años. Durante ese tiempo este Ferrari único se ha expuesto en alguna ocasión en el Museo Enzo Ferrari.

Quien compre el Uovo sabrá que tiene la participación asegurada en la Mille Miglia histórica (donde se le ha visto en muchas ocasiones y donde hay muchas más solicitudes que coches aceptados), y además sería una de las estrellas de cualquier concurso de elegancia. De hecho, nunca lo han llevado a un evento de este tipo. La subasta se celebrará en Monterey, California, dentro de los numerosos eventos que se celebran enmarcados en la llamada car week. La firma subastadora estima que el Uovo debe venderse por un precio que esté entre 5 y 7 millones de dólares.

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