Gorden Wagener: el mago de Mercedes-Benz

Gorden Wagener: el mago de Mercedes-Benz

Algunos de los diseños de Mercedes que llegaron con el nuevo siglo no fueron especialmente brillantes, o al menos no tan especiales como en décadas anteriores. No creemos que nadie vaya a guardar en el futuro un Clase B o un R de principios de 2000. Y su interior tampoco era para tirar cohetes, ni en diseño ni en calidad. Si comparamos las líneas de aquellos coches con la excelencia de los actuales, con el atlético Clase A o los elegantes Clase E o S, no hay que explicar mucho más. Y tampoco hay que ser un sesudo analista para verlo. en cualquier bar de un pueblo perdido de España todos los parroquianos estarían de acuerdo en que los Mercedes actuales son realmente bonitos. Un diseño que lleva un nombre impreso, Wagener.

La marca que lleva haciendo coches desde el siglo XIX, sin duda está viviendo un renacimiento en términos de diseño en el siglo XXI. Y lo que es más importante, estos cambios se están reflejando en la demanda de los clientes y en los beneficios de la compañía. en el periodo enero-noviembre de 2016 ya habían vendido más Mercedes –1,89 millones de coches– que en todo 2015.

El hombre que lidera el ejército de diseñadores que está marcando la diferencia es Gorden Wagener (essen, Alemania, 1968). Alto, de aspecto teutónico y con una confianza en sí mismo que algunos interpretan como arrogancia. Cuando se le trata un rato resulta simpático y hasta se burla de sí mismo. evidentemente es un apasionado de su trabajo y, cuando habla con emoción, su voz se torna más cálida. Pudimos charlar con él en Londres pocas horas antes del lanzamiento de su libro, Sensual Purity. Nuestra cita fue en un lugar que él conoce bien, el Royal College of Art en Kensington, donde estudió a principios de los años noventa.

SUS COMIENZOS NO FUERON SENCILLOS

recuerda los tiempos en que viajaba en metro desde su habitación alquilada en South Clapham, o cuando iba en el Ford Fiesta de su madre y lo dejaba donde podía, “¡entonces era más fácil aparcar!”, recuerda sonriendo. “era muy inspirador estar en Londres. Todas las tardes íbamos al bar del College y conocíamos gente”. Ahora es el máximo responsable de diseño de automóviles Mercedes-benz, furgones, camiones y Smart, posición que ocupa desde 2008.

El mismo día que nos reunimos con él fue promovido además al consejo de dirección de la compañía con nivel de vicepresidente ejecutivo, invitado por tanto a sentarse en la mesa donde se toman las decisiones vitales y estratégicas para la compañía. “esto supone que debo tener un enfoque más de 360 grados. expresa un gran compromiso de la compañía promocionar a un jefe de diseño al board (consejo de dirección), un elogio al diseño, no solo a mí sino a todo nuestro equipo, y al mundo del diseño en general”.

Aunque los títulos y los esquemas laborales de hace décadas no eran equivalentes a los actuales, se puede decir que Wagoner es solo el quinto jefe de diseño que Mercedes ha tenido a lo largo de su historia. Algunos le criticaron por modelos que se lanzaron durante su dirección, pero que habían sido aprobados antes de que él tomara el mando. Ciertos recuerdos no son agradables, pero hay que ser realista. “Lo principal es que tu trabajo es apoyar a la compañía, para eso te pagan. Tu aceptas tu responsabilidad incluso si el trabajo no es tuyo”.

Esto nos recuerda a lo que nos dijo Alejandro Mesonero-romanos, director de diseño de Seat (CAr, abril 2016) cuando le comentamos que a veces a los diseñadores les toca trabajar modificando el diseño de otros: “Vienes a una marca a trabajar y lo que tienes que hacer es como una carrera de relevos. Te pasan el relevo y sigues corriendo”. Prosigue Wagener: “Por supuesto es diferente cuando muestras un trabajo propio, en el que has trabajado y en el que crees. Por ejemplo, el Clase A de tercera generación –el actual–. Lleva cinco años poner un coche en la calle y otros cinco cambiar una marca entera. Nosotros lo hicimos en ocho años. el diseño es uno de los factores clave para el cambio que ha dado Mercedes-benz, tanto respecto a su percepción como financieramente”.

UN AMPLIO CURRÍCULO

Wagener no llegó a Mercedes viajando desde el espacio exterior. entró en 1997 y antes había estado en Opel, Volkswagen y Mazda. Trabajó por ejemplo en el SLK de segunda generación, y en 2006 pasó a ser el responsable de diseño avanzado de la marca en EEUU. “estuve en estados Unidos algunos años y por supuesto traté de lograr el mayor impacto posible. entonces las cosas eran algo diferentes, respecto a la orientación holística que tenemos ahora (el holismo propugna la concepción de la realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen)”. “Cuando hacemos un coche pensamos también en todos los demás, como en un tablero de ajedrez, tenemos reglas claras. Y también cambiamos las herramientas; antes todo se modelaba con masilla dura y dije que no debíamos hacer eso, necesitamos trabajar con arcilla en modelos a tamaño real”.

Esos no fueron los únicos cambios que Wagener implantó, también hubo una reorganización. “No teníamos un departamento de diseño interior específico, de modo que esa fue una de las primeras cosas que cambié. Puse a Hartmut Sinkwitz a cargo de los interiores, con especialistas en colores y ajustes, botones, sistemas digitales…; por lo que las mejoras que hemos logrado en los interiores son probablemente mayores incluso que en los exteriores. Creo que actualmente somos la referencia en este campo. Para que todo encaje, para lograr el mejor acabado visual, debes luchar por ello, y debes gastar dinero en el interior, donde los clientes lo ven”. basta con sentarse en el interior del nuevo Clase E para darle la razón.

Wagener es también un hombre que sabe vender el diseño, un atributo importante en un negocio donde el diseño es un elemento más del conjunto. “Hacer un buen diseño es una cosa, pero saber llevarlo a través de una enorme organización es la parte más dura. Y forma parte de mi función. el doctor Zetsche (presidente de la compañía) ha sido el arquitecto que ha cambiado la empresa, desde un enfoque conservador e hierático a uno realmente cool. Y aun no hemos llegado, necesitamos ir más allá aún”.

UN FUTURO MUY PROMETEDOR

Los últimos prototipos presentados por Mercedes dan una idea respecto a lo que se refiere cuando dice más allá. Carrocerías con un diseño extremadamente limpio combinadas con interiores muy avanzados es lo que hemos podido ver en “autónomo” f 015 o el ultraaerodinámico IAA Concept presentado el año pasado. esa visión también la quiere aplicar a los vehículos industriales, como el 2016 Vision Van. Todos ellos son ejemplos del lenguaje de diseño que él llama “sensual purity”.

No es solo una palabra de cara a la galería, y se atreve a poner en duda ciertos axiomas del mundo del diseño. “No soy un gran fan del bauhaus o de aquello de ‘la forma sigue a la función”, porque es simplemente racional. Debemos tener una razón para hacer las cosas, pero eso no lo es todo. Nos gustan las cosas sencillas pero deben ser sensuales también, que conecten con la sensibilidad humana. La pureza es las parte intelectual porque debes pensar, entenderlo. La otra es la parte natural, atracción natural”. Mientras nos cuenta todo esto vamos pensando: “este tío debe ser muy bueno ligando…”. Y esa atracción natural se consigue sobre todo con unas buenas proporciones. “Cada cosa debe estar en su sitio.

El actual Mercedes Clase E tiene un par de líneas pero el siguiente modelo nuevo que presentaremos será el primero sin líneas marcadas. Ahí se podrá ver cómo estamos desarrollando y variando el concepto de sensual purity”. en los coches pequeños puede ejecutarlo de una forma algo más salvaje, pero en los grandes como el Clase S, debemos gestionarlo con más calma y buen gusto. el EQ que mostramos en París 2016 (un SUV compacto eléctrico) ya era totalmente limpio, pero iremos más allá, vivo y sexy.

Además, en el futuro nos preocuparemos de las proporciones aún más. Las arquitecturas comunes pueden afectar a diez coches o más, de modo que si falláramos tendría una gran repercusión. Por eso debemos estar seguros de que son absolutamente correctos”. Wagener controla el trabajo de unos 600 diseñadores repartidos en cinco estudios situados en lugares tan diferentes como Beijing (China) y Sunnyvale (California), y aún así quiere supervisar cada detalle.

Esto demuestra que tras ocho años en la cumbre del diseño Mercedes, está más determinado que nunca a seguir mejorando en los años venideros. “Creo que actualmente tenemos a las personas adecuadas en los lugares adecuados. Grandes profesionales, pero el diseño es un trabajo práctico y sigo tocando las maquetas y decidiendo sobre los pequeños detalles. Puede ser una especie de microgestión, pero creo que uno debe estar obsesionado con la perfección para lograr algo extraordinario, por encima de la media. Si no busca eso, ni siquiera tiene sentido empezar”. Por algo Wagener trabaja en la marca del the best of nothing. 

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