Desde finales de 2015, la suerte del Dodge Viper está decidida. Aquel año solo se vendieron 676 unidades. Fue entonces cuando se comunicó a los responsables de la factoría de Conner Avenue en Detroit, donde se fabrica, que la producción terminaría a lo largo de 2017.

El primer Viper nació como una reinterpretación moderna del Cobra. El primer prototipo (ver foto, coche rojo) se mostró en Detroit en 1989 y a principios de 1992 llegaron a los concesionarios a principios de 1992. Llevaba un enorme motor V10 de 8 litros y 400 CV derivado del usado en una pick up y desde el principio fue un deportivo indómito, muy rápido pero también incómodo, caluroso, brusco y difícil de conducir al límite. La segunda generación llegó en 2003, más rápido (500 CV) pero también más fácil de domesticar. La versión extrema ACR logró en 2011 un tiempo en NüburgringNordschleife de 7:12.13. La tercera generación llegó en 2013 y sus ventas siempre han sido bastante bajas. Tanto que le aplicaron un descuento de 15.000 dólares hasta dejarlo en 84.995 dólares para un coche de 645 CV. No obstante, fuentes de la compañía han confirmado que los pedidos han crecido mucho en los últimos meses (se vende en versiones SRT, GT y GTS), ya que los aficionados sienten que se extingue el más brutal de los deportivos americanos.

El coche blanco que ilustra esta noticia es un ACR, el más extremo, y se expuso en el reciente salón de Los Ángeles. Su precio ronda los 140.000 dólares porque incluye todos los extras, incluyendo el “Extreme Aero package”.

Desde 1992 han fabricado poco más de 30.000 Viper, lo cual no es mucho, con poco más de 1.000 unidades de media al año. Lo mejor es que no son caros teniendo en cuenta su espectacularidad y nivel de prestaciones. Puedes comprar uno de los primeros (RT/10) desde menos de 40.000 euros. En España hay al menos cuatro unidades a la venta por unos 50.000 euros.

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