Este es el Porsche 917 más valioso, los 11,9 millones de euros pagados por él lo confirman

Este es el Porsche 917 más valioso, los 11,9 millones de euros pagados por él lo confirman

Entre los coches más valiosos subastados durante la car week de Monterey abundan los Ferrari, pero en lo más alto, el automóvil que reina es un Porsche 917. De este modo se convierte en el Porsche 917 más valioso, los 11,9 millones de euros pagados por él lo confirman. Lo que está por ver es que su nuevo propietario tenga el valor suficiente como para conducirlo deprisa…

¿Qué modelo de la marca alemana puede alcanzar 14 millones de dólares? Solo el increíble 917, una bestia nacida para la competición. La casa de subastas Gooding & Co. subastó el pasado día 19 el Porsche 917 que ilustra este artículo por 11,9 millones de euros, una cifra récord para este modelo y para cualquier Porsche subastado hasta ahora. Se trata del chasis 917-024, equipado con el motor 917-021. Esta unidad decorada con los colores de la petrolera Gulf no ganó ninguna carrera importante pero perteneció al legendario piloto suizo de F1 y resistencia Jo Siffert (1936- 1971), que murió al volante de un BRM de F1.

No obstante lo que más parece excitar a los aficionados es que este coche apareció en la mítica película “Le Mans”, con Steve McQueen como protagonista. Según la casa Gooding & Co., para rodar la película fueron necesarios tres Porsche 917´s, además de otros Ferrari 512 y Lolas. La productora compró uno a la propia Porsche, otro lo alquiló al equipo JWA y el tercero, el que nos ocupa, a Jo Siffert.

Es difícil saber exactamente cual es el coche exacto que aparece en cada momento de la película, pero el historiador Walter Näher cree que los pilotos, McQueen incluido, se intercambiaron los coches. El Porsche 917-024 que se ha subastado aun mantiene en la parte trasera los puntos para fijar la cámara.

Tras la muerte de Siffert este Porsche 917 fue adquirido en 1978 por un coleccionista francés, y en 2002 lo compró el suizo que lo ha guardado hasta ahora. El coche se restauró entero, con el máximo respeto a la originalidad y extremo cuidado de cada detalle. Tanto es así que decidieron hacer una réplica exacta de la estructura tubular, para conservar la original, con muestras de corrosión y golpes derivados de su uso. Cuando decidieron venderlo, volvieron a instalarle la estructura original, con el fin de respetar hasta el extremo su valor histórico.

La historia de un coche aterrador

Bajo la dirección técnica de Ferdinand Piëch, responsable posteriormente del Audi Quattro e impulsor del Bugatti Veyron, el Porsche 917 fue la consumación de concepto iniciado por el 904. Además la reglamentación fue generosa al permitir un peso muy bajo (800 kg.) y una cilindrada muy alta (5 litros), de modo que el resultado fue una máquina extremadamente rápida. El motor de 12 cilindros bóxer rondaba los 600 CV. En sus memorias el ingeniero Norbert Singer, quien formó parte de Porsche desde el 917 hasta el 911 GT1’98, recuerda que el primer 917 “era un 908 grande, o 907 si lo prefieres, ese fue el punto de partida”.

La preocupación por el peso fue extrema, y empleaban una fina estructura de tubos de aluminio con aire a presión en el interior, de modo que, si había fisuras y perdía rigidez, fuera fácil detectarlo con el manómetro. Se aplicaron materiales como el magnesio para el cárter o una aleación para el cigüeñal, y los muelles o las barras estabilizadoras se fabricaron en titanio. Incluso el coche “Martini” que ganó en 1971, llevaba la estructura de magnesio. Singer recuerda como hicieron las bisagras de las puertas en magnesio, “porque el aluminio era muy pesado”. Pero se rompían, así que el día antes de la carrera tuvieron que ir a un herrero local para que les hicieran unas de acero…

Había que ser valiente para subirse en este aparato, protegido tan solo por una carrocería de plástico y lanzarse a más de 350 km/h en medio de la noche. En el interior el ruido era ensordecedor, y el calor terrible. “Gerhard Mitter temía morir en el 917” recuerda Richard Attwood. “En una ocasión corrió la clasificación sobre asfalto seco, pero el día siguiente se despertó con el ruido de la lluvia. Finalmente salió, pero hizo subir de vueltas el motor hasta que consiguió reventarlo”.

John Woolfe se mató en 1969 en Le Mans al volante de uno de ellos, y era tan rápido que todos alucinaban. Derek Bell lo recuerda en sus memorias: “Durante las pruebas en Le Mans llegué al pit lane y Norbert (el ingeniero Singer) me preguntó que a cuantas revoluciones había puesto el coche en Mulsanne. Le dijo que a 8.100 y me respondió: “ah, muy bien, porque a 8.200 habría reventado el motor”. Entonces se puso a hacer cálculos. “Estoy viendo a que velocidad máxima equivale teniendo en cuenta el desarrollo en quinta y los neumáticos. Quizá es mejor que no lo sepas”. “Jo Siffert y yo tenemos que conducir esta cosa durante 24 Horas, sería bueno que nos lo contaras. Así que me dijo que alcancé 396 km/h”.

La media de velocidad de 222,3 km/h a lo largo de 5.335 km. lograda en 1971 no se superó hasta 2010 con el Audi R15 TDI que logró 225,5 km/h de media, aunque el Audi lo logró en un trazado mucho más lento que usado por el Porsche. La última evolución fue el 917-30 con motor turbo para las carreras Cam-Am, superaba los 1.000 CV al adoptar dos turbos.

El Porsche 917 que ganó las 24 Horas de Le Mans en 1970.

El recién subastado es el 917 más caro hasta ahora, pero por lógica los Porsche 917 más valiosos son los dos que ganaron las 24 Horas de Le Mans en 1970 y 1971. El primero era rojo con “llamas” blancas, de la Escuderia Salzburg, y el segundo blanco y decorado con los colores de Martini-Racing. Pero como están en el Porsche Museum, hay tantas posibilidades de que salgan a subasta como de que Neymar fiche por el Logroñés.

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