Escapada en Marruecos con el BMW Serie 5, el 520d a prueba

Escapada en Marruecos con el BMW Serie 5, el 520d a prueba

Tenemos delante un Mercedes W123 de los años setenta. No para de soltar una especie de hollín negro por sus escapes mientras serpentea por una típica carretera de montaña de Marruecos. Vemos como su suspensión se expande y comprime pero no nos atrevemos a adelantarle con nuestro BMW Serie 5, un reluciente 520d xDrive. Otro W123 nos persigue y, justo cuando la carretera nos da un respiro y nos disponemos a pasarle, se echa a un lado y nos dedica una gran sonrisa. Nos muestra una bolsa marrón que seguramente albergaba una sustancia ilegal. Al principio nos hace gracia, pero después de un rato conduciendo en paralelo nuestro fotógrafo declina su oferta amablemente. No es plan de cabrear a la gente de la zona en nuestro primer día.

Desafortunadamente para los lugareños de Issaguen, en la comarca norteafricana del Rif no hemos traído hasta aquí el nuevo BMW 520d xDrive para “cargar” su maletero de 530 litros –10 litros más que la generación anterior–. Estamos aquí porque ya hemos conducido otras variantes de la séptima generación de la Serie 5, que acaba de estrenar versión híbrida y deportiva (M550i xDrive), pero hemos cubierto relativamente pocos kilómetros, sin antes haber conducido el turbodiésel de cuatro cilindros 520d (190 CV), el superventas que representan hasta el 85% de las ventas en el continente europeo. La idea es conducir hasta Marrakech durante seis horas, para subir al Atlas y comprobar las cualidades de la berlina alemana, ahora que se ha dejado dos cilindros en el camino para salvar el planeta. Y si se tercia, comer algo de cuscús y probar las bondades de su tracción total.

Nuestro viaje comienza en Málaga. Recogemos nuestro 520d en el aparcamiento del aeropuerto. La séptima generación, denominada internamente G30, parece muy elegante y mucho más cara que un coche cuyo precio parte desde los 49.400 euros. Las similitudes con el Serie 3 y el Serie 7 son sorprendentes, con grandes faros que se extienden hasta llegar a las características rejillas con formas de riñón. Nuestro paquete Deportivo M y la tracción total suben la tarifa hasta los 62.881 euros. También tenemos el Paquete Tecnológico (3.643 euros), que aporta, entre otros, una generosa llave que muestra el rango de combustible, y el sistema de control gestual, que nos permite subir y bajar el volumen de la radio moviendo un dedo de forma circular delante de la pantalla, sin tener que tocarla.

COMIENZA LA AVENTURA

Bastan 90 minutos en la AP-7 para que la suspensión adaptativa y los enormes neumáticos sobre llanta de 19 pulgadas nos sumerjan en un ambiente de lo más placentero. Solo algunas grietas del asfalto perturban ligeramente nuestra calma. Hasta aquí lo que la mayoría de los clientes harán con su reluciente Serie 5. Parada técnica para coger el ferri de primera hora. Desde nuestro hotel podemos contemplar el estrecho de Gibraltar, por donde pasan más de 100.000 barcos al año. En su punto más estrecho, la distancia entre África y Europa es de 14,4 kilómetros de océano. Parece poco, pero es todo un mundo.

El sistema de tracción total xDrive siempre premia el eje trasero, pero en condiciones adversas puede mandar el 100% de par a cada extremo.

Ironías del destino, nos quedamos retenidos un día en Europa porque nuestro ferri ha sido cancelado. Un problema que precipita nuestro meticuloso programa. El sur de Marrakech ahora está demasiado lejos, pero la carretera en la costa noreste de Marruecos salta del mapa; Plan B, allí vamos. Al instante los caminos son bastante prometedores, pero rápidamente nos encontramos con el primero de muchos puestos de control de policía, y el tráfico es abundante y demasiado tranquilo, así que toca practicar una conducción más suave. En el 520d, la entrega de potencia se adapta muy bien, con unos rápidos aumentos de par desde muy abajo del cuentarrevoluciones. No obstante, su motor de cuatro cilindros desarrolla 190 CV a 4.000 rpm, y, entre 1.750 y 2.500 rpm pone a nuestra disposición un par máximo de 400 Nm. El consumo con la Steptronic de 8 velocidades es de 4 l/100 km, lo que representa emisiones de CO2 de 107 g/km. En parte, las ganancias en el apartado de eficiencia se deben a que ahora esta versión pesa unos 70 kilos menos, y a pesar de ser 36 mm más largo (4.935 mm).

El interior es sencillo y está muy bien acabado. La gran pantalla es de serie.

El anterior modelo nunca se sintió pequeño, pero este todavía se siente más espacioso, con una sensación de lujo de alta calidad donde capta toda la atención un salpicadero limpio y bien organizado. Los asientos son cómodos y te sujetan a la perfección. Desde cualquiera de ellos se puede contemplar una generosa pantalla que alberga uno de los mejores navegadores del mercado –lo mismo pensamos del Head Up Display–, pero tanto las revoluciones como la velocidad todavía se muestran de forma analógica en el cuadro de mandos –en opción puedes optar por una pantalla totalmente digital de 12,3 pulgadas–. En definitiva, se nos ocurren pocos sitios mejores para recorrer 60.000 kilómetros.

La insignia M en esta variante solo supone ciertos cambios estéticos.

En Tetuán tomamos la carretera de costa N16, dejando atrás la mayoría del tráfico para seguir una ruta más directa hacia el interior. Es una ruta fantástica, siguiendo los contornos desgastados por el tiempo a través de laderas talladas por el viento y el mar, en una secuencia aparentemente interminable de curvas a izquierda y derecha. Cuando entramos en los giros a gran velocidad, sentimos cómo la dirección aumenta la resistencia, para ser conscientes de lo que tenemos entre manos. El peligro acecha. A veces nos encontramos un Mercedes mucho más lento –casi todo por aquí son Mercedes o Renault/Dacia–, o de repente hay tramos de carretera sin pavimentar. Es mejor no dejarse llevar, pero por si acaso contamos con la tracción total xDrive, un plus indiscutible de agarre y seguridad.

Un extra que cuesta 2.338 euros y que reparte el par 40/60 entre el eje delantero y el trasero, pero puede enviar el 100% a cada extremo. En estos giros rápidos y fluidos, sin mucho compromiso, rara vez lo notamos trabajando. Simplemente se siente como un automóvil con tracción trasera, que es la idea. Pero de momento no nos estamos divirtiendo, la dirección no transmite demasiado y los cambios de marcha son rápidos pero tan suaves que pierdes la sensación de compromiso mecánico. El motor de cuatro cilindros se esfuerza por mantenernos dulcemente entre 1.500 y 3.000 vueltas. Competente y capaz, sí. ¿Emocionante? Podría mejorar.

Europa y África se separan por apenas 14,4 kilómetros, pero es todo un mundo.

DEJAMOS LA COSTA CAMINO DE FEZ

Un grueso manto de niebla desciende sobre nosotros, dejándonos una visibilidad de apenas veinte metros. No podemos ir rápido, tampoco podemos hacer fotos, así que tomamos la P4115, un atajo para llegar a nuestro destino de esta noche, Fez. La carretera interior es más estrecha y en lo alto de las montañas el viento sopla con fuerza. Finalmente salimos de la niebla y nos dirigimos a Issaguen por la N2. Una pequeña población de menos de 2.000 habitantes donde abunda el barro, la paja y los burros… Nos encontramos con ellos por todo el camino. Un caos que nos hace pensar que hemos aterrizado en la Edad Media, pero con innumerables Mercedes W123 para esquivar por todas partes.

El parecido con el Serie 3 y el Serie 7 es mucho más notable que en generaciones anteriores.

Rápidamente llamamos la atención. La gente golpea en las ventanas y nos pregunta insistentemente si queremos tomar café… No paramos y salimos de la ciudad dirección sur. Unas pocos kilómetros después nos topamos con los dos Mercedes de los que os hablábamos al principio. Después de nuestra miniaventura nos precipitamos hacia un exuberante valle. Conscientes y muy seguros de que hemos despistado a nuestro amigos, retrocedemos para hacer alguna fotografía.

Marruecos es un país muy particular. Rico en historia, desiertos, montañas y calles secundarias… Lo tiene todo para pasar una aventura inolvidable.

Ahí es cuando surge un nuevo problema. De repente enormes relámpagos encienden un cielo que se había oscurecido repentinamente. Segundos después, grandes gotas de lluvia golpean con insistencia el techo del 520d. El firme empieza a resplandecer y empezamos a notar ciertos síntomas de deslizamiento. Unas cuantas curvas más tarde, a poco más de 20 km/h, nuestro 520d subvira en un giro a izquierdas, junto a una pronunciada caída. Freno fuerte y enderezo la dirección para tratar de detenerlo en el poco espacio disponible. La intervención del ABS y el control de estabilidad crepitan bajo mi pie derecho, mientras el coche se aferra al asfalto a pocos metros del desastre. Dos horas y media después, sin que la lluvia nos diese un respiro, por fin llegamos a Fez, una de las cuatro ciudades marroquíes llamadas imperiales junto a Marrakech, Mequinez y Rabat. Pero más que hacer turismo, de lo que tenemos ganas es de aparcar el coche y descansar un poco.

El Parque Nacional de Tazekka tiene una gran carretera que se enrosca a través de laderas completamente arboladas.

UNA HORA PUNTA MUY MADRUGADORA

Después de tres días despertándonos a las 4.30 y tras una jornada, digamos intensa, nos levantamos sobresaltados a las 5.30, con la llamada a la oración de una mezquita cercana. Con todo el respeto del mundo, seguimos pensando que es demasiado pronto, pero así nos ponemos en marcha mucho antes de lo previsto. Nos damos una vuelta por la ciudad, llenamos el depósito y ponemos rumbo hacia el Parque Nacional de Tazekka. Es una zona espectacular. La carretera se enrosca a través de laderas completamente arboladas y nos alumbra un cielo tan azul como una botella de Bombay Sapphire. La carretera es casi lo suficientemente amplia para dos coches, pero mucho más exigente que la que recorría la costa de ayer, por lo que podemos pisar con energía en segunda y tercera velocidad para hacernos una idea de los límites de este Serie 5. Seleccionas el modo “Sport Plus” y sientes que el coche se convierte por completo, haciendo que la mecánica no desfallezca en ningún momento. La dirección se vuelve mucho más directa y la respuesta del acelerador es mucho más inmediata.

Como el nuevo BMW Serie 5, el Hotel Palais Faraj, en Fez, es elegante, cómodo y señorial.

Es como si se despertase otra máquina completamente diferente. Los movimientos son mucho más fluidos, salimos de los virajes con el agarre suficiente para poner toda la carne en el asador entre en las cortas rectas que separan una curva de otra. La sensación a los mandos se vuelve de lo más gratificante. Es en este tipo de recorridos donde se siente cómo trabaja el sistema xDrive, dejando siempre que el eje trasero tenga el protagonismo pero con el agarre adicional que aportan las dos ruedas delanteras. Se necesita algo de tiempo para coger confianza y acelerar tan pronto en la salida de la curva, pero el chasis funciona mucho mejor que en un estricto tracción trasera. Solo cuando pisas fuerte se aprecia cómo el eje delantero comienza a tirar de la dirección. Una acción muy sutil pero que ayuda a compensar cierta falta de potencia.

Comenzamos a retroceder hacia el norte, marcamos la ruta más corta y el navegador nos manda por un camino polvoriento, con cañones anaranjados totalmente desiertos a nuestro alrededor y sin nada de tráfico. Nuestro fotógrafo dispara un par de veces en medio de la nada y de repente aparecen unos jóvenes que estaban cuidando de un rebaño de ovejas. Alucinados, solo miran y sonríen. Podría conducir por caminos como este todo el día, pero de pronto observamos como el navegador no ha tenido en cuenta el pésimo estado de los caminos después de la intensa lluvia de ayer. Nuestra velocidad media disminuye exponencialmente y el tiempo de viaje se duplica de cuatro a ocho horas. Es entonces cuando ponemos a trabajar a la suspensión adaptativa, que cumplen con nota en un firme roto, fragmentado y repleto de baches.

EL BARCO NO ESPERA A NADIE

Para cuando llegamos a la autopista A1 son las siete de la tarde. Afortunadamente la carretera de peaje está al nivel de las mejores de Europa. Toca recuperar el tiempo perdido y pronto vemos tres dígitos en nuestro velocímetro. A un ritmo elevado el 520d se siente muy estable y confortable. Sus luces Led espantan a los camiones y en ningún momento sentimos las caídas de par, es un auténtico devorador de kilómetros. Puede que en algún momento los 265 CV del motor seis cilindros del 530d se te vengan a la cabeza, pero también hay que tener en cuenta la gran diferencia de precio. Con tracción integral y cambio automático, el 520d cuesta 54.300 euros y el 530d puede ser tuyo por 63.300, nueve mil euros de diferencia.

Las 6 generaciones anteriores del BMW Serie 5. De izquierda a derecha: E21 (1972), E28 (1981), E34 (1987), E39 (1995), E60 (2003), F10 (2009-2016).

Con todo, rodamos a buen ritmo y llegamos a meta 40 minutos antes de lo previsto. Son las nueve y media y estamos eufóricos después de 11 horas conduciendo. Pero el remate del viaje llega cuando nos enteramos de que nuestro barco ha sido cancelado, tanta prisa para nada… A la mañana siguiente, considerablemente más pobres, nos subimos a nuestro ferri con síntomas de agotamiento y alivio a partes iguales. Nuestra improvisada aventura termina sin mayores incidentes gracias a que hemos contado con la ayuda de un coche tan fiable como el 520d. La conclusión es bastante clara, este BMW puede soportar kilómetros y kilómetros por Europa sin sudar. Pero si nos toca volver a Marruecos pediremos un 530d…

 

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