Daniel Ricciardo, la sonrisa más grande de las antipodas

Daniel Ricciardo, la sonrisa más grande de las antipodas

Motivos no le faltan a Ricciardo para sonreír, teniendo en cuenta que en la muñeca nunca le falta un TAG Heuer y se sienta al volante de uno de los coches de la escudería Red Bull Racing Formula One Team. A sus 27 años el australiano Daniel Ricciardo es uno de los mejores pilotos de la parrilla. Siempre ha estado ligado al equipo Red Bull, donde ahora es primer piloto junto a Max Verstappen.

Junto a Angelababy (Yang Ying), la actriz y modelo de Hong Kong que también es embajadora de Tag Heuer.

Prueba a buscar Daniel Ricciardo en Google, el 90% de las fotos en las que salga le verás con una amplia sonrisa luciendo sus blancos dientes. A Lauda se le recodará siempre por su rostro quemado, a Keke Rosberg por su bigote, a Fittipaldi por sus patillas y a Ricciardo por su gran sonrisa. Este australiano, nacido en una pequeña ciudad del oeste del país, ha sido el sustituto de Mark Webber en la escudería Red Bull. Pudimos charlar con él brevemente en el pasado Gran Premio de España, en Montmeló, gracias a TAG Heuer, el cronometrador oficial de la F1. Fue un corto espacio de tiempo, pero el suficiente para comprender por qué se ha ganado tanto afecto dentro y fuera de la pista, y para darnos a pensar si estaríamos ante un futuro campeón del mundo.

TAG Heuer es uno de los principales partners de Red Bull, teniendo una colección exclusiva dedicada a este deporte con el que su historia siempre se ha ligado.

A los ocho años ya decidió que quería ser piloto, aunque lo de serlo dentro de la fórmula 1 no lo vio posible hasta los 18. Como se suele decir, de pequeño no le gustaba perder ni a las chapas, no tenía buen perder, algo que ha ido madurando pero sin perder su espíritu de competitividad. En un país como Australia un joven soñador de las carreras lo tiene algo complicado, pero siempre hay un camino. Daniel Ricciardo encontró el suyo comenzando en los karts a los 9 años y en la Australian Fórmula Ford y la Fórmula BMW de Asia-Pacífico mucho después.

Pero ya no puede seguir más en el país de los koalas y se muda a Italia para crecer en su carrera deportiva. En 2007, ya en Europa, participa en la Fórmula Renault 2.0, el primer paso para poder llegar a la escudería austriaca. Al año siguiente se enrola en el programa de pilotos de Red Bull y gana la Fórmula Renault 2.0 WEC. Un año después se alza con el título de campeón de la Fórmula 3 Británica, lo que ya le pone en la autovía hacia el gran circo. Su primera toma de contacto con un toro rojo es ese año, con tres días de test en el RB5, siendo el mejor y completando 300 vueltas, además de dar un buen feedback a los ingenieros sobre el coche.

Una persona cercana y humilde

A pesar de vivir en Mónaco vuela dos veces al año mínimo a Australia para estar con los suyos, siempre en Navidades al menos. Su primer coche fue un Toyota Hilux que aún conserva y hace poco que probó el surf. Cuando eres un piloto con talento y todo un futuro por delante, la idea de que un tiburón te muerda una de las dos piezas claves para conducir un monoplaza no debe ser muy alentadora como para lanzarte a las aguas australianas con una tabla… Le gusta salir y disfrutar del campo, sobre todo con la bici, deporte común en su profesión. No se le conoce por ser un mujeriego ni un chico malo dentro o fuera de los circuitos. Si saliera de fiesta se iría con el cómico Adam Sandler, con James Hunt, Denzel Washington y la actriz Sophia Bush (One Tree Hill), lo cual nos da una buena perspectiva de su personalidad. Una personalidad que caló hondo en 2010 cuando pasó a ser el piloto probador y de reserva de Scuderia Toro Rosso, mientras competía en las World Series de Renault, donde quedó segundo.

Como buen australiano, le gusta disfrutar del campo y, por qué no, enfundarse el traje de vaquero. Aquí lo vemos ante un enorme dragster al estilo rural.

Poco a poco cada vez iba siendo más de la casa y el mandamás de Red Bull en la F1, Helmut Marko no lo iba a dejar escapar, sabía que ahí había talento. En 2011 sigue ligado al segundo equipo de la casa austriaca y a las Wolrd Series, donde gana en Mónaco. Entonces en su camino se presenta HRT, el equipo español, quién le concede un asiento para las últimas 11 carreras de la temporada, debutando en Silverstone y quedando por delante de su compañero… y de las expectativas del equipo.

Todo sonrisa hasta que se sube al monoplaza, entonces se convierte en el chico más competitivo de toda Australia y también de la parrilla.

Otros australianos en el gran circo

Del país más grande de Oceanía han salido antes que Ricciardo otros pilotos de fórmula 1, incluidos campeones del mundo. El primero fue Tony Gaze, que antes de ser piloto lo fue de la Royal Air Force, sirviendo con éxito en la Segunda Guerra Mundial. Tim Schenken obtuvo solo un podio en su carrera como piloto y ahora es director de la Australian V8 Supercars Championship Series. La familia Brabhanm es el ejemplo más laureado y, por último, Mark Webber sumó 9 victorias y 42 podios en total.

Los Brabham tienen tres títulos mundiales de F1, todos del padre, Jack, a la izquierda.

Una promesa para la fórmula 1

El “Aussie” no se puede escapar y le dan un asiento en Toro Rosso en 2012. En esa temporada y en la siguiente Ricciardo se convierte en toda una promesa de la F1, mostrando arrojo e inteligencia a partes iguales en cada carrera y clasificación, llevando su pilotaje al límite pero sin engrosar la factura de reparaciones del equipo. Puntuó en 13 de 39 carreras con un coche de segunda categoría y se ganó el respeto dentro y fuera de sus boxes. Australia tenía nueva promesa, ya que Webber había anunciado su retirada de la F1 cansado del monopolio de Vettel y el trato de favor en el equipo.

Así que en 2014 Ricciardo pasa al primer equipo, Red Bull Racing Team, pero a su lado tendrá a todo un tetracampeón del mundo como Sebatian Vettel. Un tipo que ha crecido en un país donde viven 9 de las 10 especies mortales de arañas no se iba a achantar por un alemán de vitrina amplia. Y lo demostró en la temporada con unos resultados que le mojaron la oreja al alemán, gracias a un trabajo intenso y muchas horas de simulador en Milton Keynes, acostumbrándose al coche y dando cuenta de las mejoras a los ingenieros en cada prueba, algo que ayuda, y mucho, a lograr un buen resultado a final de temporada.

Pero ese año comenzó otro dominio, el de las flechas plateadas de Mercedes. Aun así la sonrisa de las antípodas consiguió ser segundo en su casa, aunque luego le sancionaran por la normativa del combustible mínimo, llevando al RB10 al podio en España y Mónaco, y ganando su primera carrera en Canadá. Dos victorias más le sirvieron para cerrar su mejor temporada gracias a un primer puesto en Spa y en Hungaroring. También subió al cajón en tres ocasiones más y en su primer año como piloto del primer equipo terminó tercero en la clasificación, o primero de los mortales si se tiene en cuenta el dominio aplastante de los dos Mercedes.

Dentro del equipo austriaco tiene que lidiar con un joven Max Verstappen (primero por la izquierda) y con los chicos del segundo equipo, que vienen pisando fuerte, Daniel Kyviat (segundo) y Carlos Sainz (cuarto).

El año 2015 no fue tan alentador como 2014, pero Ricciardo no perdió la sonrisa ni las ganas de competir, consiguiendo dos podios para un humilde octavo puesto a final de temporada. Pero el año pasado volvió a encontrar el feeling con el RB12 y consiguió otra victoria, esta vez en el sofocante Gran Premio de Malasia. Para este tipo de pruebas el australiano se entrena corriendo en bici estática dentro de una sauna. El desgaste físico es brutal y la sed también, por lo que hidratarse es importante pero respecto al escatológico asunto de hidratar tu asiento con tu propio fluido él confiesa que nunca ha tenido ese problema por una sencilla razón, y es que necesita estar relajado para ello… En el año en que Rosberg acababa venciendo por fin a Hamilton, Ricciardo volvió a ser tercero otra vez por detrás de los dos monoplazas alemanes.

Fuimos su talismán

En Montmeló le deseamos suerte a Ricciardo y parece que funcionó, porque un problema de Bottas le subió al último peldaño del cajón y pudimos verle sonreír de nuevo. Lástima que no fuera en el primer puesto, pues habría sido interesante verle otra vez brindando y bebiendo de su zapatilla a modo de bota de española. En Mónaco volvió a lograr otro tercer puesto por detrás de los Ferrari. Dos podios con mucho mérito, pues este año Red Bull no tiene un motor a la altura de su chasis. Conociendo la precisión de las mecánicas suizas, a lo mejor hubiese sido mejor pedirle a TAG Heuer que volviera a poner su nombre a un motor de F1…

Ricciardo se compara a sí mismo con un tejón de la miel. Una especie de pequeño mamífero de lomo blanco y pecho negro muy simpático, pero al que es mejor no buscarle las cosquillas, pues en su dieta no faltan las serpientes. Lo mismo ocurre con nuestro amigo australiano. Es un tipo la mar de simpático cuando lo ves, pero en la pista solo tienes que molestarle un poco para que se vuelva fiero y agresivo, siendo uno de los mejores pilotos de la parrilla. Como hombre de la casa Red Bull seguro que no la abandonará hasta ganar un campeonato del mundo, levantando el título con su elegante y preciso Tag Heuer en la muñeca.

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