Corrado Lopresto, uno de los coleccionistas más galardonados del mundo

Corrado Lopresto, uno de los coleccionistas más galardonados del mundo

El coleccionista Corrado Lopresto es el hombre que más Copas de Oro ha ganado en el Concurso de Elegancia de Villa d’Este. El arquitecto turinés nos habla de una vida consagrada a la búsqueda y recuperación de modelos únicos. 

El mundo de los clásicos ha vivido una explosión en las últimas décadas. Hasta los años setenta e incluso los ochenta del pasado siglo, los automóviles veteranos se consideraban simplemente viejos y se vendían baratos. Pero ya entonces había personas interesadas por ellos que en aquellos años reunieron colecciones que hoy valen fortunas mareantes.

Corrado Lopresto

Quizá el principal ejemplo de ello es el coleccionista de Ferrari Pierre Bardinon (1931-2012), a quien dedicamos un reportaje en el número de febrero. La colección del arquitecto turinés Corrado Lopresto no tiene un valor económico tan alto, pero sí una gran importancia histórica. Nuestro protagonista se ha centrado en coleccionar automóviles italianos únicos, rarezas y prototipos creadas por carroceros. No tiene modelos especialmente caros de Ferrari o Maserati, y sus piezas más valiosas son de Alfa Romeo. Estos tampoco son los cotizadísimos 8C de los años treinta o coches puros de competición, excepto el 6C Aprile. En todo caso su colección denota un gusto muy refinado y un profundo conocimiento del mundo de los carroceros italianos, sobre todo de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. Pudimos conversar con Lopresto durante el pasado concurso de Villa d’Este, donde nos explicó que esa pasión por las rarezas comenzó de una manera casual, con los primeros coches que compró, y lo recuerda así: “Mi relación con los automóviles antiguos comenzó de niño, y con 18 años compré mi primer coche, un Fiat Balilla de los años treinta de tres velocidades. Después descubrí que era una versión rara, “Lusso”, y ese fue el comienzo de la pasión. Empecé a buscar coches raros o únicos, que hasta entonces eran ignorados por los coleccionistas”. 

Un tipo con mucho gusto, y algo de suerte

El italiano Corrado Lopresto tuvo la suerte de estar en el lugar apropiado en el momento justo. Su familia estaba emparentada con grandes latifundistas del sur de Italia, que habían heredado tierras del príncipe Ruffo de Calabria. “Para nosotros la diversión era ir a buscar coches antiguos en los garajes y los establos. Antes la gente solía guardar los coches que había usado, no los dejaban en la tienda al comprar uno nuevo. Lo hacían por dar una apariencia de poderío económico”. Su familia tenía una empresa de construcción en Regio Calabria, y los trabajadores sabían que si veían o oían algo sobre un coche antiguo, debían decírselo a ellos. Así recuperaron un Fiat 1100, una berlina. Corrado recuerda que cuando él estaba trabajando aún en su Balilla, el carrocero le dijo: “Este 1100 no es normal, es de siete plazas, ¡wow!, un coche ministerial…”. Una vez más una rareza se cruzó en su camino, encendiendo aun más su pasión. 

Corrado Lopresto
Nuestro director, Emilio Olivares, con Corrado Lopresto es Villa del Este.

Cerrado Lopresto ha ganado la Coppa d’Oro en Villa d’Este (ver reportaje en CAR de julio) más veces que nadie, en cuatro ocasiones: 2001, 2006, 2015 y 2017. Así es normal que disfrute mucho con el evento: “Aquí se reúne cada año lo mejor del mundo de los clásicos, de Europa y del mundo. El nivel es siempre muy alto y la excepcional localización contribuye a que sea una competición única. Además es el sitio donde gané mi primer trofeo importante, en 2001 con el Alfa Romeo 6C 2500 SS Villa d’Este de 1951. Desde entonces ha ganado más de cincuenta premios absolutos en diferentes eventos de clásicos, incluyendo cinco en Pebble Beach. Su sola presencia da prestigio a cualquier concurso de este tipo. 

Lopresto asiste a muchos eventos cada año. En 2017, por ejemplo, ha estado en marzo en la Winter Race con un Alfa Montreal, en abril en la Targa Florio Classic, el 5 de mayo en el Concorso di Monza (vencedor con el 6C Pinin Farina), el 7 de mayo en el Rally Varese-Milano, el 12 de mayo en la Coppa della Perugina y el 30 de mayo en Villa d’Este (Coppa d’Oro para su Alfa Giulietta SS prototipo). En junio estuvo en la Vernasca Silver Flag. Tiene en sus vitrinas 55 “Best of Show”, y un total de 251 premios de todas clases.

Corrado Lopresto

Lopresto recuerda que hasta hace unos diez años la gente no quería los prototipos. “Decían que era demasiado corto o demasiado largo, no tiene el frontal de Alfa, le falta esto o lo otro… Pero a mí me fascinaban, me gustaba estudiar su diseño especial”. Un ejemplo de ello es el Alfa 1750 Gran Sport de 1931 (ver en la primera página) que ganó el concurso de Villa d’Este en 2015. “Estuvo a la venta en Italia mucho tiempo, y no se vendía porque no se sabía quién había hecho la carrocería (inicialmente llevó una de Zagato pero sufrió un accidente). Tan pronto como vi el volante supe que era obra de Rivelli de Beaumont, un gran diseñador. Tengo muchos coches únicos, y siempre he hecho el máximo esfuerzo por encontrar la configuración original”. Para sacar el color de este Alfa, recurrió a un programa informático que analizó las fotos en B/N y reveló el tono perfecto. 

Con el Giulietta Spider Bertone prototipo –solo hay dos– también tuvo que investigar: “La primera dueña, la señora Garuti, me dijo que lo recordaba rojo. Pero había restos de dorado debajo, y ese fue el color con el que Scaglione y Bertone lo presentaron a Alfa Romeo”. También se preocupa por conservar los sonidos. “El Issotta Fraschini llevaba unos pistones bellísimos, con la inscripción de la marca. Si hubiésemos puesto pistones modernos el sonido habría cambiado, y habríamos cambiado también la filosofía de IF”. 

Verdaderas obras de arte

Siendo tan perfeccionista, le preguntamos a Lopresto sobre un tema polémico, las “sobre-restauraciones”, las que dejan los coches tan perfectos que pierden parte de su carácter, la pátina que proporciona el paso del tiempo. Corrado Lopresto lo ve así: “El año pasado llevé a Villa d’Este mi Alfa Romeo Giulietta SZ Coda Tronca prototipo restaurado solo por un lado, la mitad. Fue mi provocación para llamar la atención sobre la restauración conservativa. De hecho el coche fue tratado como una obra de arte, no como un simple vehículo, preservando todo lo que era posible salvar, incluyendo la pintura original considerada perdida. Con técnicas nunca aplicadas en un coche, la pintura fue pegada donde estaba desconchada, y los interiores fueron limpiados simplemente. El coche ganó el premio de la FIVA (Fédération Internationale des Véhicules Anciens) como el mejor conservado. Es una nueva forma de pensar en la restauración que todavía no está muy extendida, pero afortunadamente hay quien sabe apreciarla. En algunos casos una restauración integral es necesaria pero a veces puede ser evitada, dejando intacta la autenticidad de un coche”. Y le preguntamos: ¿usted qué prefiere, comprar coches en buen estado o restaurarlos? “En general evito coches restaurados, la investigación histórica y la restauración son partes esenciales en el redescubrimiento de mis coches. Además estos coches conservan la pátina del pasado intacta y pueden ser restaurados de la mejor manera posible, preservando todas las piezas originales”. 

Corrado Lopresto

Corrado Lopresto

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Si tuviera que desprenderse de sus coches y quedarse solo con uno, duda entre dos: “Sería difícil elegir entre el Alfa 6C 2500 Cabriolet Touring, Tipo Villa d’Este, y el Giulietta Spider Bertone prototipo diseñado por Scaglione. Este último supuso mi consagración entre los coleccionistas. Nadie lo conocía y fui capaz de probar su originalidad y su importancia histórica”. Lo que sí tiene muy claro es el coche que le gustaría incluir en su colección: “El Abarth 1500 diseñado por Franco Scaglione. Es el BAT1 antecesor del Sprint Speciale y la primera obra maestra de Scaglione, un coche fantástico”. Parece que él no es el único aficionado a los coches únicos, porque marcas como Ferrari hacen cada año algunos modelos con carrocerías especiales. Rolls-Royce también acaba de hacerlo con el Sweptail, por lo que parece un fenómeno al alza. “Afortunadamente esos proyectos únicos han vuelto a la vida, y aunque son pocos, con frecuencia los resultados son muy exitosos. En todo caso yo sigo fiel a los clásicos”. Nos despedimos de él preguntándole por la situación de las marcas italianas en la actualidad, y esto fue lo que nos dijo: “Por fin hemos alcanzado los más altos estándares mundiales con los nuevos modelos. El Giulia es una absoluta obra maestra y el Stelvio también me parece muy bueno”. 

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