¿Con cuál te quedas? Peugeot 308 GTi 270 2016 vs Honda Civic Type R 2007

¿Con cuál te quedas? Peugeot 308 GTi 270 2016 vs Honda Civic Type R 2007


Los GTi de hoy tienen más cualidades que nunca. Tomemos por ejemplo el Peugeot 308, un coche que puede llevar pasajeros o carga de forma cómoda y, además, hacernos ir por una carretera de curvas tan rápido como lo harías con algunos supercoches, gracias a su motor turbo de 270 CV. La fórmula no es nueva, pero está claro que se ha refinado y hoy está al alcance de muchos más fabricantes. Tanto mejor para los conductores, pero, ¿se ha perdido algo de la magia de los originales GTI? Nos referimos a aquellos cuyas prestaciones estaban solo al alcance de unos pocos afortunados que supieran extraerlas y, además, los convertían en poco apropiados para el día a día, bien por su mecánica, por su rudeza o por ambas cosas. Si hay un modelo que ejemplifica perfectamente esa saga es el Honda Civic Type R de 2007, que nos llega aquí en su última versión Heritage Edition. El Peugeot cuesta 32.000 euros, y los Civic los encontraremos en el mercado de ocasión entre 20.000 y 25.000, la duda está sobre la mesa.

Llantas, alerón y kit aerodinámico deslumbran en el Honda frente a la carrocería de cinco puertas del último GTI francés, un lobo con piel de cordero.

No es difícil, aunque tampoco sencillo, encontrar un Type R en perfecto estado, pero haberlos, los hay, y su motor dos litros atmosféricos rendía 200 CV, una cifra ahora al alcance de casi cualquier modelo del mercado. Eso sí, el kit de carrocería es brutal, en especial el megaalerón trasero, una forma de hacer los Type R que se estrenó en esta generación y que se ha mantenido en el actual, ya que hasta los modelos “básicos” tienen algo de Type R. Llantas, suspensiones, frenos y cambio se adaptaron al nuevo motor para convertir al pequeño Honda en un samurái de la carretera. La mecánica, por cierto, rendía de forma muy “normalita” hasta nada menos que las cinco mil revoluciones, pero a partir de ahí el sistema de distribución variable VTEC entra en escena y sube hasta ocho mil revoluciones con locura, convirtiendo la conducción en un auténtico placer. El interior está muy enfocado al conductor, con el cuadro de mandos envolviéndote y la pequeña y corta palanca provocando un ambiente íntimo de carreras. El perfecto volante de napa y tres radios ayuda a encontrar la trazada al primer toque y, vaya si se disfruta este Honda.

HONDA CIVIC TYPE R

Tino Guardiola: “Me gusta la manera en la que el habitáculo te absorbe y te integra dentro del coche, está diseñado para disfrutar al volante, y eso se nota. Lo peor es la suspensión, tan dura que resulta hasta graciosa. Solo se vendía como tres puertas, y acceder a la trasera es muy complicado. Lo mejor es el motor VTEC y su diferencia de rendimiento entre bajas y altas revoluciones, memorable”.

PEUGEOT 308 GTI 270

David Baghetto: “El 308 GTI no es tan radical como el 208 GTI by Peugeot Sport que tuve anteriormente. Este es más amplio, con cinco puertas, suspensión algo más suave y un uso diario perfecto, incluso el consumo es razonable. Eso sí, cuando llega una carretera de curvas o un circuito, la potencia, el perfecto equilibrio del chasis, los frenos y la dirección hacen que conducirlo sea fascinante”.

LA DUDA ESTÁ SERVIDA

Que se disfrute no quiere decir que sea más veloz que el 308. En el Peugeot todos los modelos tienen carrocería de cinco puertas –aunque no hay un GTI familiar– y, aunque el diseño tiene algunos toques distintivos, junto al Honda parece una monja, y solo los entendidos percibirán las llantas de 19 pulgadas o la suspensión rebajada de estas unidades. El GTI se vende con dos motores, de 250 o 270 CV, en ambos casos extraídos del motor de 1.6 litros turbo que en su día desarrollaron Peugeot y BMW. El segundo es el más conveniente, no solo por la mayor potencia, sino porque un pequeño sobreprecio añade unos bonitos asientos delanteros, las llantas de 19 pulgadas con neumáticos Michelin Pilot Sport y, sobre todo, un diferencial autoblocante.

Nos ponemos en marcha y el modelo pasa de una conducción suave a una decidida sin aspavientos. El turbo le da una mayor fuerza a medio régimen y casi siempre vamos a ir bastante más rápidos que en el Honda. El volante pequeño se agarra con facilidad, el coche se mueve con soltura y atacar las curvas es cosa fácil. ¿Recuerdas cuando los Peugeot se sujetaban bien y transmitían muchas sensaciones? Esos tiempos han vuelto, y el 308 entra en curva con su suspensión delantera más bien blanda, y deja manejar su trasera con un tarado más duro que nos permite jugar en los apoyos. Nada mal par un coche que, a priori, parece sencillo respecto al Honda.

¿POTENCIA O SENSACIONES?

De todos modos, el Civic es extrovertido, es casi un coche para expertos y, seguramente, el modelo con portón más divertido que se haya fabricado nunca. El diferencial delantero actúa con más presencia que en el Peugeot, notas cómo el coche rasca de delante, cómo las ruedas van en busca de adherencia y cómo la trasera sigue el juego. Cuesta llegar a esas sensaciones, pero cuando las consigues el placer es superior al del 308 que, en cambio, te ha sacado ya más de medio kilómetro con su elevada potencia. Uno de los problemas del Civic es la pasta que puedes dejarte en accesorios. Mugen, la empresa que montó en su día el hijo del fundador de Honda para darle más “empaque” a sus coches –eso sí es una herencia bien empleada– te ofrece escapes, pistones, sistemas de admisión, palancas de cambio cortas, suspensiones, discos, frenos, llantas –las de las fotos, por ejemplo, son exclusivas de la firma Rays para Mugen–, etcétera… Así que con los diez mil euros de diferencia puedes hacer de tu Civic un one-off y arrasar en los foros, pero la cuestión no es ser el rey de los trolls, sino de la carretera. Así que llega el momento de decidir.

De verdad sientes un coche cuando puedes disfrutar tras su volante cada kilómetro recorrido, sea cual sea el ritmo, y de eso trata esta pelea.

El coste de mantenimiento de ambos coches será parecido. El Peugeot es nuevo y tiene garantía, lo que siempre es una ventaja, pero los Honda apenas se rompen y son muy duraderos, así que podemos dar un empate en cuanto a visitas al taller durante los años que los tengamos. En cuanto a consumo también andan parecido, porque el Peugeot homologa cifras muy bajas, pero un turbo es un turbo, y siempre le daremos más “vidilla” en todo momento.

Por su parte el Honda Civic Type R (2007) como hay que “conseguir” sus prestaciones subiendo de vueltas, también nos pasará una factura similar. Aun así, no son dos coches gastones, y si somos comedidos se pueden convertir en un coche de diario sin problemas, especialmente el francés. En fiabilidad, Peugeot ha ganado enteros en los últimos años de manera importante, y de Honda no vamos a descubrir nada nuevo si decimos que sus motores, fuera de la F1, rompen muy poco, y de hecho los talleres especializados apenas señalan grandes facturas en los Type R. El mantenimiento de ambos señala una revisión al año o cada 15.000 kilómetros.

DIFÍCIL ELECCIÓN, ACIERTO GARANTIZADO

Si elegimos el 308 lo podemos hacer con la confianza de comprar uno de los mejores GTI de la marca en muchos años, un modelo tan divertido de conducir como los Peugeot de antaño, con prestaciones para enfrentarse a cualquier GTI y con un uso proverbial en el día a día. De hecho, si vas a llevar el coche a diario, esta es tu compra. En cambio, si tu GTI va a ser para aprovechar las carreteras el fin de semana, ir a algunos días de tandas o disfrutar al volante viajando solo, es un poco más recomendable el Type R, el mejor GTI de su generación y uno de los mejores de la historia, un coche que exige al conductor, pero que también da satisfacciones al volante como ningún otro.


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