Capitán Planeta, Comparativa Tesla Model X, Audi SQ7 y Range Rover Sport SDV8

Capitán Planeta, Comparativa Tesla Model X, Audi SQ7 y Range Rover Sport SDV8

Por sí solo, el Tesla Model X parece una proposición indecente: un coche que solo consume electricidad, con un rango de autonomía próximo a los 500 km, con algunos cargadores gratuitos distribuidos por la orografía dispuestos a prestarte energía gratis y con un diseño e interior espectaculares, aunque el azul oscuro de nuestra unidad hace que se camufle muy bien en los aparcamientos. Parece un coche llegado de otra galaxia, y también lo es su precio, que roza los 120.000 euros en la versión 90D aquí ensayada, una tarifa que nos permite acceder a la crème de la crème entre su competencia SUV. Tras convencer a los amantes de los eléctricos, la ecología y un montón de compradores pioneros… ¿Será capaz el Model X de conquistar a los que, simplemente, quieren uno de los mejores SUV del mercado?

Acércate desde fuera y el Model X parece un turismo con un techo alto, ya que su trasera tumbada no proviene tan del mundo SUV como la de las siluetas habituales en la competencia. La puerta del conductor se abre de forma automática, es decir, un motor la mueve para que no tengamos que hacer el grandísimo esfuerzo de tirar de la misma para acceder al interior. Por supuesto, las puertas traseras son eléctricas, y se abren como las del DeLorean de Regreso al Futuro, un referente muy acertado para este vanguardista modelo. Como Elon Musk, presidente ejecutivo de Tesla, es también un crack del marketing, las puertas se llaman “de halcón” y dan acceso a unas plazas con confortables y ligeros asientos no solo para la fila central, también para una parte trasera en la que dos adultos irán comodísimos.

ACTUALIZADO A LA ÚLTIMA

El conductor se sienta en un ambiente similar al de la berlina Model S, con la que el Model X comparte plataforma y tecnología. El protagonismo es para la pantalla de 17”, la más grande jamás vista en un coche que, como si fuera el “Siri”, lo controla todo: mapas, altura de la suspensión, control por voz, autopilot… incluso se actualiza por sí misma, ya que lleva una tarjeta SIM con la que se conecta de por vida a la sede de Tesla para renovar su software –que ya va por la versión 8.0– y para pasarles datos de nuestros recorridos en una especie de Big Data que Tesla analiza para mejorar la conducción autónoma.

Cuadro digital y enorme pantalla táctil que elimina los botones, lo que deja un interior limpio y claro. Los botones provienen de Mercedes.

 

Hay tres versiones del Model X que difieren por la capacidad de batería y potencia a la venta en España: 75, 90 y 100 kilowatios, en versiones de 5 o 7 plazas. A nuestras manos llega un 90D de siete asientos con una factura de 114.600 euros, a la que se pueden añadir muy poquitas opciones: un pack premium de 5.000 euros, el sistema AutoPilot de 5.600 euros –capaz de adelantar cambiando de carril por sí mismo– y detalles de pintura, llantas o remolque. ¿Competitivo? Ahora lo veremos. La ventaja es que, con Tesla ya operando en España, el coche nos lo entregan a domicilio. Nos espera para este enfrentamiento el Audi SQ7. Audi también tiene un Q7 híbrido enchufable en su gama e-tron, diésel y con unos 50 kilómetros de recorrido eléctrico, y que sale por unos 83.000 euros.

La pantalla vertical de 17” controla todo lo que podamos imaginar, desde el navegador a la búsqueda de cargadores, el plegado de la tercera fila de asientos o la altura de la suspensión neumática. Tiene conexión a Internet y se actualiza solo durante la carga.

Pero no puede equipar las 7 plazas con las que cuenta el Tesla o que también puede equipar este SQ7 que, por 112.700 euros, es lo más de lo más en Audi. Puede parecer caro, pero cuesta la mitad que un Bentley Bentayga. La novedad de este Audi es que equipa un V8 diésel biturbo con turbinas de funcionamiento eléctrico y respuesta inmediata. Tanto que en aceleración o recuperación es capaz de perseguir al Tesla con su monumental empuje de par. Ambos bajan de los 5 segundos en el 0 a 100 km/h en una batalla que, por momentos, resulta ridícula y, a la vez, muy satisfactoria. Sobra decir que el Audi está especialmente bien diseñado, fabricado y rematado, y cuenta con un interior de película en el que los relojes son una pantalla configurable, la fibra de carbono está perfectamente dispuesta y trenzada y el confort es inmaculado. Si el Tesla tiene 381 CV, el Audi acude a la cita con 435 CV en su tarjeta de visita.

EL TERCERO EN DISCORDIA

Aquí nos llega el Range en versión Sport, equipada con un diésel V8 de 340 CV. Es el más veterano de la comparativa, pero ni por dentro ni por fuera lo parece. Su carrocería de aluminio es elegante y atractiva, y el interior cuenta con el diseño más distinguido de los tres. Aquí sí nos sentimos ante un coche de lujo. Los asientos son de mullido ultra-confort, todas las plazas son cómodas y las dos plazas extra son más pequeñas, pero sirven para salir del apuro.

El primer coche que hemos cogido esta mañana es el Tesla. Vamos a ahorrarles el funcionamiento del AutoPilot porque aún está prohibido en España o, dicho de otro modo, si nos pillan a nosotros o a ustedes sin las manos en el volante, se nos cae el pelo. Pero la autonomía sí es importante. Salimos completamente cargados y recorremos más de 200 km a un ritmo descaradamente alto para ver cuánto dura la batería. En ese momento buscamos un cargador y nos indica varios de los más cercanos, tanto del tipo Supercharger como el “destination charger”, de carga más lenta y ubicados en hoteles. Buscamos un súper y llegamos con alrededor de 100 km de autonomía, un 20% de batería. Enchufamos el coche, encendemos nuestro portátil, respondemos unos correos, hacemos unas llamadas, conversamos con un par de curiosos, actualizamos el Instagram y, casi sin darnos cuenta, ha pasado una horita. Para nuestra sorpresa el Model X alcanza más del 80% de su carga y marca más de 400 km de autonomía.

El Model X es rápido, muy muy rápido en cualquier momento, dejando caer el pie derecho haremos que su tracción total transmita todo el par de los dos motores eléctricos de forma impresionante al asfalto. En autovía podemos volar y, aunque es un coche pesado, con más de 2.200 kg, resulta que sus rivales pesan lo mismo, y eso que no tienen batería. Lo que nos sorprende es que en carreteras de curvas le podemos sacar la quintaesencia conduciendo a lo loco. Hay algo pornográfico en disfrutar tanto de un coche con cero emisiones, es como estar engañando al fisco porque realmente nos hemos comprado un coche eco y estamos disfrutando a fondo de la conducción. En cambio el Tesla cede mucho terreno es dos aspectos clave: le falta refinamiento a bordo y las suspensiones. Si el lujo lo unimos a la tecnología, sí, pero si va con refinamiento, el Model X pierde terreno.

Saltamos al Audi para comprobar cómo su soberbio motor es de otro planeta. La instalación eléctrica de alta tensión y 48 voltios permite que los dos turbos eléctricos funcionen a placer, y lancen al SQ7 a una velocidad disparatada entre curva y curva. De nuevo, sorprende pasarlo tan bien con un coche tan grande y pesado, pero ahí estamos, disfrutando de la precisión que solo Audi sabe conseguir con total seguridad al volante. Lástima que, si le damos cera, el consumo sea alto, porque este SQ7 se disfruta de verdad.

ELEGANCIA Y SOFISTICACIÓN

El Range es el coche más aristocrático y lujoso del trío. Lleva cuatro años en el mercado sin cambios, ni falta que le hacen, porque sigue pareciendo el de más porte, elegancia y sofisticación. Para colmo el diseño del interior es el más exclusivo. Aquí el Range defiende su origen british con piel elástica y mullida que nos hace sentir como en si estuviéramos en el club sentados en un Chester, con un habano en una mano y un whisky añejo en la otra.

En marcha no es tan pintón como sus rivales, y de hecho está por detrás en prestaciones, pero lo compensa con una suspensión suave y cómoda, aunque con la dosis necesaria de precisión con la que cuenta el apellido Sport. Consume menos que el Audi y sus prestaciones siempre están ahí, pero como apenas tiene 40 CV más que el SDV6 nos preguntamos si no será mejor optar por el más ligero y menos sediento motor compacto, también muy refinado.

Hora de elegir ganadores. Los que quieran acceder ya al futuro tecnológico no discutirán que el Tesla es el mejor coche de todos, el único con etiqueta cero, aunque luego gran parte de la electricidad que consume se genere quemando carbón no tan lejos de las ciudades. Nos para un poco el hecho de que no haya aún muchos Superchargers, lo que nos obliga a tener otro coche “viajero” en la casa para vivir más tranquilos.

El Audi, en cambio, será el ganador para los que busquen lo mejor de lo mejor entre la tecnología actual. De hecho nunca hemos visto un diésel que vaya tan bien y tan rápido como este, todo un avión con la tecnología y calidad habitual en la marca alemana. El Range también gana, y es que es el más lujoso y aparente del trío, con unas cualidades distintas a su competencia, pero con un resultado final que parecía impensable: bajo consumo, alta calidad, máximo lujo y siempre en boga. Los tres nos parecen grandes coches, y solo nuestras preferencias nos dirán quién es el ganador para meterlo en nuestro garaje.

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