La NASCAR, el deporte rey de motor en Estados Unidos, un espectáculo en el que coches de más de 600 CV dan vueltas a un óvalo a más de 300 km/h pegados a un muro y entre más de 40 coches. ¿Suena bien no? Claro, pero mejor aún suena tener la oportunidad de poder tener en tu casa uno de esos bólidos, y lo mejor, a precio de Golf GTI.
Como te lo cuento. Todo un coche participante en la NASCAR será subastado este fin de semana en Indiana (EE.UU.), más concretamente el Totoya Camry que ves en las imágenes. Nada tiene que ver por supuesto con el aburrido e impersonal Camry que se vende en los concesionarios americanos, pues hablamos del coche con el dorsal 83 de Red Bull, perteneciente a Brian Vickers en 2008 en la Sprint Cup. Esta unidad acabó la temporada en la decimonovena posición, quedando fuera de la clasificación por la copa, pero un puesto totalmente respetable.
Este coche de NASCAR se construyó bajo la normativa de competición «Car of Tomorrow», que fue introducida el año antes de su fabricación. Bajo el fino capó de metal se esconde un poderoso motor V8 de tipo «pushrod» ensamblado por Toyota Racing Development, la división de competición de Toyota, que con 5.86 litros de cubicaje desarrolla unos descomunales 700 CV de potencia a las ruedas traseras, gestionados por el cambio manual de cuatro velocidades.
Este tipo de carrocería se retiró de la competición en 2012, pero el Red Bull Racing Team se retiró en 2011. Entonces el coche fue vendido a un entusiasta privado de la NASCAR y restaurado por Gene Felton Racing para poder ser usado en eventos de exhibición de competición. Esto se traduce en una suspensión y un ajuste de la transmisión para un uso en carretera, por lo que no se necesita una pista de carreras especial para poder correr con el. Ideal para un trackday ¿no? Auctions America, la empresa encargada de la subasta, espera venderlo por un precio de entre 30.000 y 35.000 dólares (32.300 euros).