Ari Vatanen, piloto y político, una vida basada en la superación

Ari Vatanen, piloto y político, una vida basada en la superación

En el panorama automovilístico actual es difícil encontrar un piloto que se haya relacionado tanto con la muerte como la leyenda de los rallies, Ari Vatanen. Echa la vista atrás y se recuerda de niño, saliendo hacia un entierro junto a sus padres. Se acuerda de ver a su padre sumido en una dura batalla por evitar colisionar con el coche delantero, el terrible impacto y el shock que le provocó la imagen de Vatanen senior inmóvil bajo la rueda. Años más tarde fue el primer marido de su esposa quien falleció en un accidente aéreo mientras ella estaba embarazada. Y seis de sus copilotos también han perdido la vida, aunque bien es cierto que ninguno con él.

Vatanen

A la mayoría de nosotros, tales experiencias nos hubiesen empujado a abandonar la competición. Sin embargo, el espectro de la muerte parece haber fortalecido a este finlandés. Después de aquel fatídico accidente que destrozó a su familia, Vatanen se juró que lograría domesticar un coche. Incluso conquistó con un tiempo récord la subida a Pikes Peak, tras haber estado a punto de morir. Casi nadie podría predecir que el tetracampeón del París-Dakar quisiese iniciar una nueva etapa en su vida: la política. 

Puede ser insólito para un parlamentario recibir constantes mails de fans, pero Vatanen es el único de ellos que ha sido una estrella de los rallies. Y, aunque sus días de gloria ya hayan pasado, su extravagante estilo de conducción –muy parecido al del malogrado Colin McRae– todavía merece el respeto de los fanáticos del motor. Sus admiradores a menudo debaten sobre su mayor logro; casi siempre señalamos la victoria en el Campeonato del Mundo de Rallies a lomos de su Rothmans Ford Escort Mk2, aunque muchos hacen especial hincapié en el crono de Pikes Peak.

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La valentía de Vatanen queda al margen de toda duda. Precisamente, esta competición fue su primera participación en el mundo de las carreras desde el sobrecogedor accidente del Rally de Argentina de 1985. Su Peugeot 205 T16 dio varias vueltas de campana y el finés sufrió heridas de consideración al desprenderse los montajes de su asiento como consecuencia del brutal impacto. En el traslado en helicóptero casi muere. Ya en el hospital, Vatanen le preguntó a Jean Todt: “¿Podré volver a correr?”. La situación era muy crítica, pero ya se sabe en estos casos, la suerte de los supercampeones…

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Cuando se recuperó, al año siguiente, fue testigo del fallecimiento de H. Toivonen y S. Cresto en un Lancia Delta S4. Regresó con más energía que nunca en 1987 y se topó con la suspensión de la controvetida categoría de los Grupo B. Sin embargo, encontró un aliciente en el Pikes Peak. Muchos se preguntaban cómo podía volver a una prueba tan arriesgada después de ver la muerte tan cerca.

“Es totalmente falso afirmar que yo tenía el coraje, la resistencia y la voluntad para superar esa situación simplemente por mi naturaleza de competidor nato. Sin embargo, cuando me desperté, comprendí que había pasado nueve meses de auténtica pesadilla, así que me dije a mí mismo que no podía darme por vencido. Mi sed por la alta competición resurgió porque me di cuenta de que estaba preparado para ocupar de nuevo el trono del París-Dakar y del Pikes Peak”. En 1987  abandonó, pero no se rindió y, al año siguiente, volvió a probar fortuna con un 405 T16, batiendo su propio récord con una marca de 10 minutos y 47,77 segundos.

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No obstante, el de Tuupovaara confiesa que la política siempre ha ocupado un lugar central en su vida. En 1999, ya establecido en Francia, fue electo para el Parlamento Europeo en las listas del Partido de Coalición Nacional, de tendencia conservadora. Sus funciones están relacionadas con el entramado de los impuestos de vehículos, políticas de control de tráfico, ayudas para el desarrollo de países y políticas agrícolas. En 2004 fue reelegido, esta vez por el partido conservador francés Unión por un Movimiento Popular.

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“El 95% del tráfico terrestre emplea las carreteras y solamente el restante va por raíles. En noviembre, la Comisión de la Unión Europea propuso menos del 3% para el presupuesto de la construcción de carreteras y el 75% para la infraestructura de los ferrocarriles. La tesorería de la UE recibe cerca de 350 billones de euros en impuestos de carretera, de los que vuelven menos de 100, dejando un exceso de 250. Los vehículos que utilizan estas carreteras generan alrededor de 750.000 toneladas de CO2. Multipliquen eso por 20 euros la tonelada y verán. El tráfico por carretera paga sus gastos varias veces”. La aviación y la industria automovilística son, en su opinión, injustamente perseguidas, mientras que el ferrocarril es presentado como el medio vital para el buen funcionamiento ecológico del mundo. Lo cierto es que, de acuerdo o no con sus puntos de vista, es imposible no ser persuadido por su entusiasmo. 

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Pero, la pregunta clave estaba aún por formularse. ¿Hemos visto ya el último rally de Ari Vatanen? “Sinceramente pienso que mis días como piloto ya han quedado atrás, aunque mi mujer no está tan segura de eso. Yo creo que todo finalizó con el Volkswagen Touareg quemando el desierto abierto del París-Dakar. Fue un momento muy triste, pero quizá el más simbólico en mi trayectoria deportiva”.

Ganador del Rally París-Dakar en 1987, 1989, 1990 y 1991, se alzó también con la general del WRC de 1981 y atesora 10 triunfos en pruebas puntuables del Mundial. Un palmarés al alcance de muy pocos. 

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